jueves, 15 de julio de 2010

Un párrafo de 1930...

...que suscribo en 2010 por completo. Los subrayados, aunque parezcan míos, son originales:

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“Otro grupo de críticos es el que, continuando los más antiguos métodos de la crítica filológica, sólo contempla la obra como tal, toma notas y hace fichas, pasa de largo por delante de las grandes conexiones, ejerce su oficio como cualquier otro artesano, escribe para las modestas necesidades diarias y sirve al filisteo medio a la hora del desayuno, junto al café o al chocolate, un artículo crítico salpicado de elementos tradicionales de cultura, preparado y bien aderezado para que no tenga más que llevárselo a la boca. No percibe ni remotamente los cambios de los tiempos, marcha por caminos trillados, opera con artilugios estilísticos rutinarios y archisabidos. No aparece por ningún lado en ella la capacidad ni el deseo de conocer la época ni la preocupación de velar con todas sus fuerzas por que también ese importante factor de mediación espiritual que es la crítica de la prensa contribuya de un modo determinante, dirigente, activo, a la construcción del tejido cultural en perpetua renovación. No se muestra capaz de pulsar el eterno movimiento que vibra en las cosas, sino que parte del punto de vista fijo e inconmovible de los conceptos tradicionales. El colmo de esta inercia de espíritu es el prospecto editorial como pauta para la crítica de libros, este pecado del espíritu, el más espantoso de todos, inventado por el demonio del vicio de la comodidad, este vaso de mentiras culturales y de amaños especulativos, una especie de anuncio comercial entreverado en el texto y pagado con un ejemplar de una obra más o menos valiosa. Quien sepa un poco de estas cosas, se queda aterrado viendo cuán extendido se halla este mal en la prensa pequeña y mediana (…), lo que hace que los juicios del verdadero crítico queden reducidos a voces aisladas y perdidas en medio del marasmo. (…) En todo caso, estamos ante un caso de ausencia de crítica (…) o de una falta de conciencia capaz de sobreponerse a toda clase de escrúpulos”; Detmar Heinrich Sarnetzki, “La ciencia literaria, la poesía y la crítica cotidiana” (1930), incluido en VVAA, Filosofía de la ciencia literaria; Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1984, pp. 508-509.

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Ejercicio para hoy: determinar cuántos de estos puntos pueden o no aplicarse a la crítica literaria española actual:

1. "continuando los más antiguos métodos de la crítica filológica"

2. "sólo contempla la obra como tal"

3. "pasa de largo por delante de las grandes conexiones"

4. "No percibe ni remotamente los cambios de los tiempos"

5. "marcha por caminos trillados, opera con artilugios estilísticos rutinarios y archisabidos"

6. "No aparece por ningún lado en ella la capacidad ni el deseo de conocer la época"

7. "un caso de ausencia de crítica (…) o de una falta de conciencia capaz de sobreponerse a toda clase de escrúpulos"

18 comentarios:

  1. Muchísimos, Vicente.
    Sólo no estoy de acuerdo en los puntos 2 y 6. Me parece que uno de los grandes vicios de la crítica literaria actual es que se consideran muchas más cosas que la obra en sí, que no deberían considerarse, y se tiene demasiado en cuenta el momento de la misma, lo que no ha hecho más que empeorar el proceso y, por lo tanto, el resultado de las críticas literarias actuales.
    Y no me salgas con Don Dámaso, pls, que te conozco.

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  2. Jo, es verdad que el critico del suplemento del ABC te puso a caldo. A estos medios parece que les cuesta admitir los valores del movimiento NOCILLA. El público está interesado en otras cosas.¿Que tal van las ventas?

    Vicky

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  3. Me explico, antes de que, como siempre, no nos entendamos aún hablando, puede, de lo mismo.
    No tengo demasiados conocimientos sobre teoría literaria española, sino francesa.
    Tenemos a Sainte-Beuve, luego a Lanson y a partir de aquí a Barthes, Derrida, Foucault.... El fragmento que has colgado me suena muy 'lansoniano', es decir, muy histórico-sociológico-literario.
    Si la idea es que la crítica literaria sea reconocida como una disciplina independiente, englobada en los estudios filológicos, cosa que los franceses ya tienen claro, esos condicionantes no contribuyen a ese objetivo.
    Espero que haya quedado más claro.
    Saludos

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  4. Abogados, calaveras y diablitos:

    Es un debate interesante sobre el que no hay un final, ni un principio, claro (ni falta que hace, viniendo el párrafo como un relámpago de hace ochenta años;)Convendrás,suponiendo que sólo "contemplemos la obra como tal", a continuación, difícil será no "pasar de largo", y eso, que puede darse contando con el deseo de conocer la época, puede darse sin la capacidad. Como recoge el texto que reproduces, existe la posibilidad de vivir sin reflexión profunda, con aparatos desfasados y conceptos archisabidos, pero eso es lo que no debería ser un crítico, un ojo avizor, para resumir.

    En cuanto a la capacidad, hoy, es tarea de equipos, de conexiones,de actividades personales simultáneas, según se mire. ¿Nos estamos convirtiendo no en "tuttologos", pero casi en generalistas, a ser posible no de tres al cuarto?¿Es inevitable la especialización, en el otro extremo?

    Creo que lo más interesante es pensar que hay una cantidad ingente de información, -que no es conocimiento, como la frase de Zappa-, que va aumentando por segundos; de datos casi incomprensibles que nos rodean y vibran, algo que nos da una sensación de velocidad muy difícil cuantificar o aislar en partes bien diferenciadas.

    Pero seamos optimistas. Si la realidad se vive como se recuerda, si la crítica es "en tiempo real", a la fuerza participará de su época, por escasa que sea su voluntad de comprensión, utilizará mecanismos internos y externos pertenecientes a su tiempo y constituirá un ejemplo, exitoso o lo contrario de análisis de lo que sucede dentro y fuera. Y será un retrato aprovechable en el futuro.

    Se me hace extraño, a la vez, que dicha curiosidad no se dé, en todo momento, en todos los campos, donde nos exponemos de continuo a opinar sin saber (y no le damos importancia) o a simplemente disfrutar de algo que elegimos no diseccionar con la mirada. La pereza o la falta de tiempol

    Puede que los párrafos vayan uniéndose a otros, y que se vayan trenzando, elaborando ideas más complejas, que se trate de aproximaciones, asociaciones de pensamientos que van conformando visiones individuales o consensos colectivos, pero como ya recordaste una vez, al ser sujetos, siguiendo a Bergamín, somos subjetivos. Y el calor hace mella, vaya que sí. Mis disculpas por no haberme explicado bien, en todo caso. Un saludo y hasta otra.
    --
    c.m.

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  5. Resumiendo, cada vez que leo expresiones del tipo "fiel reflejo de su época" me entran picores. Más o menos eso es lo que quería decir.

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  6. En Canarias se buscan críticos, pero me temo que no se pide ni que lo hagan de una manera ni que lo hagan de otra, sino simplemente que existan y que cuestionen. A veces bastaría con que diesen palos cochineros a todos esos libros que se editan sin ton ni son.

    http://www.elescobillon.com/2010/07/basta-ya-de-bloqueo/

    Braulio, cantante.

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  7. Disculpad el retraso en contestar, he tenido mucho trabajo. Antes de nada, comentarle Vicky que este post no tiene que ver nada con esa reseña, se ebmarca dentro de una investigación sobre crítica literaria para un texto que me ha pedido la UOC y en el que trabajo desde antes de publicarse la novela.

    Logiciel, creo que si pudiera salirte con algo, jamás sería con don Dámaso, deduzco que no has leído Singularidades, donde doy mi opinión sobre todas las desgracias que nos ha traído la Estilística como método único y excluyente de estudio literario, impuesto ya desde el examen de Selectividad... Nada de eso; en realidad tampoco hay nada del "fiel reflejo de la época", sino el propósito de que el crítico sepa en qué época -presente o pasada- están creando los escritores que enjuicia, puesto que esa cosmovisión afecta, y cómo, al texto, su estructura, su visión, su alcance, su ideología explícita o implícita. No se trata de hacer lecturas de pura literaturiedad -insustanciales- ni por completo externalizadoras -superfluas e incontrastables- sino encontrar el difícil punto intermedio entre una cosa y otra. Comentaba Todorov los problema de Frye para llegar a ese lugar intermedio, casi nunca del todo resuelto. En realidad, creo que el camino del buen crítico es ir elucidando ese punto a lo largo de toda su vida, de todo su trabajo crítico. Me parece que en eso podemos estar de acuerdo. Saludos a todos y gracias.

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  8. OK, Vicente, gracias por responder.
    Últimamente veo demasiados 'misreadings' propiciados por ensayos como el de Pierre Bayard sobre el sentido del 'hypocrite lecteur' de Baudelaire. Un problema de hipersensibilidad, seguro.
    Saludos.

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  9. no ha problema, Logiciel, necesitamos hiperestesias como la tuya.

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  10. ¿Y si el problema fuera que la crítica entendida como algo técnico o científico nunca acertará en lo más mínimo porque la literatura -escribir y leer- no es una disciplina técnica?

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  11. Hay quienes han intentado convertir a la crítica en una especie de ciencia. Yo prefiero entenderla como paciencia.

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  12. Entonces nos seguiremos topando con el eterno problema de la objetividad y la subjetividad. Y vuelta a empezar. Yo personalmente apuesto por la ciencia. La subjetividad me la reservo para el acto personal privado de lectura.
    Saludos.

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  13. Todos. La verdad es que la única crítica literaria se está haciendo en blogs y en La Fiera Literaria.

    Y la mejor es la crítica acompasada.

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  14. Supongo que te refieres a "paciencia" desde el punto de vista del autor que soporta la crítica.

    La objetividad a mi me parece un punto de vista más con pretensiones imperialistas..jaja. En el fondo sólo hay subjetividad (que no es lo mismo que parcialidad o sectarismo)

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  15. Hola holitaaa, como diría Ned Flanders. Mi intervención semestral ya se iba retrasando. Constato que las cosas han cambiado muy poco. Seguimos, amigo Vicente, incurriendo en los mismos vicios que te invalidan como crítico riguroso, salvo para la tropa aquiescente, que siempre estará ahí, fiel y guerrera. El asunto se parece mucho a lo de "la poesía actual...". Ahora es "la crítica actual...". Habría que empezar por lo básico: ¿qué crítica actual, qué críticos, dónde están los ejemplos? Claro que esas abusivas generalizaciones convienen a tus lectores, los cuales, quien más quien menos (¿se acentúa el "quien" en este caso? Me surge la duda. Yo creo que no), tiene una deuda que saldar con algún crítico y le viene de perlas.
    Pero vayamos paso por paso. Contemplar la obra como tal. Bueno, yo creía que cuando uno analiza una obra debe contemplar precisamente esa obra. Pero yo soy de una escuela antigua y no hay que hacerme mucho caso.
    Toma notas y hace fichas. Vaya, eso está pero que muy mal. No sabe ese crítico malvado que las cosas hay que hacerlas a la trágala, de cualquier manera, de memoria. Y si te equivocas en alguna cita o lo que sea, pues ahí nos lo comeremos con queso.
    Salpicado de elementos tradicionales. Esto imagino que es una cosa muy gorda y muy mala. No creo que se refiera a tener en cuenta la tradición y todo el arte y la literatura heredados sino a algo avieso y sin duda errado, como tener un móvil sin cámara ni conexión a internet.
    No percibir los cambios de los tiempos y operar con artilugios estilísticos rutinarios. Aquí la cosa se pone dura. Ese hombre, crítico mal intencionado como todos ellos, igual usa máquina de escribir en vez de ordenador. Aunque a lo mejor se refiere a recursos lingüísticos. Bueno, si el señor Mora nos pone un ejemplo de individuo (por darle esa calificación) que practica tales trapacerías, quizá podamos condenar con mejores argumentos sus taimadas prácticas y su contumacia en no usar artilugios estilísticos más acordes con estos tiempos que nos han tocado.
    NO aparece por ningún lado la capacidad ni el deseo de conocer la época ni velar con todas sus fuerzas. Aquí ya no hay defensa posible. Este crítico (desconocido) es: o un irresponsable o un malvado. ¡No vela con todas sus fuerzas! Lo que quisiéramos saber (pero estamos seguros de que el señor Mora nos ilustrará al respecto) es por qué terribles arcanos, secretos o normas ha de "velar con todas sus fuerzas" el tal crítico. Porque yo releo el post y no me entero. Ah, espera, es que me confundió la sintáxis algo espesa: ha de velar porque la crítica de la prensa (que es un "factor de mediación espiritual") contribuya a crear tejido cultural. ¿Un factor de mediación espiritual? ¡Sapristi! ¿Estamos hablando de literatura o de espiritismo, religión, ovnis?
    NO pulsa el eterno movimiento que vibra en las cosas. Aquí ya me saturé y no me sale ni la ironía. Vicente, cambia de dealer, porque te están pasando una cosa muy chunga.
    En fin, no sigo. Soy consciente de que estas necedades no las has escrito tú, amigo Vicente, sino otro indocumentado de hace muchos años, cuando uno podía decir tonterías al sabor de la boca y nadie se daba por enterado. Lo curioso es que un futurista acérrimo como tú, un Carlos Argentino Daneri del siglo XXI, tenga que recurrir a tontolinos de los años 30 para seguir sosteniendo las mismas vaguedades, los mismos tópicos y los mismos clichés que ya daban risa (a los espíritus medianamente ilustrados -me he quedado con la copla de la mediación espiritual-) en la época en que fueron escritos. El rey está desnudo.
    Un saludo afectuoso.
    José Luis Piquero
    www.joseluispiquero.es

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  16. Pero aspirar a una crítica rigurosa y científica es algo en el fondo un poco absurdo; a menos también que exijamos a cosas como charlar con los amigos, cantar en la bañera o escribir una carta a una chica, tener su crítica científica. ¿No es cosa disparatada?

    Señores, ya sé que la literatura es importante para todos nosotros, pero ¿hay que convertirla en disciplina científica? Entonces es cuando la matamos. Adios a lo interesante, adios a su parte excitante.

    Mejor una crítica inteligente e intuitiva, que una crítica metodológica.

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  17. Una cosa no quita la otra, Manuel. Se pueden compaginar a la perfección. Sólo es cuestión de conocer los mecanismos.
    saludos

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  18. Breves apuntes:
    El método huye del 'tagging' como gato escaldado. La 'literatura de mujeres', la 'literatura de campus', la 'literatura homosexual', la 'literatura pre, post, and so on' simplemente no existen. Sólo atiende a dos criterios 'buena literatura' y 'mala literatura'. La labor del crítico consiste en justificar su adjudicación a una u otra percepción. Y puede ser absolutamente genial.

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