sábado, 30 de abril de 2016

La cuarta persona del plural




La antología La cuarta persona del plural. Antología de poesía española 1978-2015 reúne a 22 poetas españoles nacidos con posterioridad a 1960, que escriben en todas las lenguas oficiales de España. Es un proyecto en el que vengo trabajando episódicamente desde hace casi diez años, y que por fin me decido a cristalizar mediante su publicación. Paso a exponer los motivos por los que creo que este es el momento idóneo para que aparezca esta antología, editada en el sello Vaso Roto.

            La crisis económica española ha tenido más incidencia en algunos sectores culturales que en otros, pero su efecto en la poesía española ha sido sencillamente devastador. Se llevó por delante editoriales que, durante muchos años, habían constituido un espacio valiente de impresión que acogía en su seno a estéticas diversas y muy diferentes entre sí. Aunque el caso más relevante fue DVD Ediciones, que aglutinaba en su seno algunos de los nombres más interesantes de la lírica nacional, también desaparecieron o dejaron de publicar sine die sellos como La poesía señor Hidalgo, El toro de barro, etcétera. Las editoriales supervivientes han mermado su número de publicaciones anuales y han privilegiado las traducciones, de modo que el panorama poético patrio y su diversidad polifónica se han constreñido de forma dramática. El resultado ha sido un brutal empobrecimiento del campo poético español, donde unas pocas editoriales supervivientes han marcado férreamente su línea de publicación, mientras que los poetas de gran personalidad se han visto obligados a buscar refugio en editoriales independientes de escasa distribución. Recuperar poéticas diversas y traerlas a la luz pública, en igualdad de condiciones, tiene la virtud añadida de plantear "alternativas, en una cultura que no acepta la diferencia porque no sabe que existe", como dice Mariano Peyrou, uno de los autores antologados, en su novela De los otros (Sexto Piso, 2016), que estoy leyendo este fin de semana.
            Aunque la inmensa mayoría de los poetas recogidos en esta antología son bastante conocidos, las condiciones materiales impuestas por la crisis económica están comenzando a afectar a su visibilidad. Si ya antes de la recesión las poéticas más valiosas y singulares eran difíciles de adquirir y leer, por ser otras líneas de menor importancia las publicitadas y protegidas por cierta oficialidad literaria, después de 2008 la situación se ha hecho dramática, llegando incluso a ser difícil encontrar la obra editada de algunos de estos autores. Por este motivo, estimo más necesario que nunca publicar una antología que visibilice y traiga a primera plana estas poéticas, absolutamente distintas entre sí y de los tonos más disímiles,  que sólo tienen el común el hecho de ser trayectorias valiosas –a juicio del antólogo–, y de ser excelentemente complejas, como se explica en mi texto introductorio.

            La antología, en consecuencia, recoge voces muy distintas, escritas en tonos, formas, estilos, estéticas e incluso lenguas diferentes. No hay adscripciones grupales, ni tampoco intenciones generacionales, pues las edades y formaciones de los integrantes son muy dispares y el antólogo desconfía del método generacional. Poetas de estéticas muy divergentes o incluso antagónicas conviven en La cuarta persona del plural, porque el único criterio es el de excelencia, explicado por el seleccionador en una larga introducción teórica, donde todos esos extremos son razonados y presentados con el debido rigor.

            La cuarta persona del plural, amén de sus virtudes como libro de poemas, tiene una diferencia con otras selecciones al uso: no es una antología “de bandería”, que agrupe a un grupo poético, facción o estética concreta. El libro no persigue objetivos espurios, ni económicos, ni de grupo, ni generacionales, ni académicos –pues su autor no pertenece a la universidad y no realiza la antología por motivos curriculares– etcétera. Por supuesto que todo florilegio, como ha recordado el profesor J. F. Ruiz Casanova, tiene un programa estético; es decir, tiene la intención de dar preferencia a unas voces sobre otras, pero ese objetivo es loable si no tiene otras razones que las meramente estéticas. Y, en esa dirección, La cuarta persona del plural es un proyecto crítico, el proyecto de un crítico que conoce algo el campo poético actual y opera desde sus criterios de lectura, pues toda antología, como se recuerda en la introducción, es o debería ser una forma afilada y afinada de crítica literaria. 

Desde esta semana está disponible en librerías españolas y, previo encargo, en librerías hispanoamericanas.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Con sumo gusto leeré su antología. Confío en que su estudio no se parezca a esta justificación publicada aquí, repleta de complejos y excusas no solicitadas. Empieza a ser de mal gusto mentar la crisis para asociarlo con cualquier idea. La mayoría de los autores presentes en esta antología han publicado en las principales editoriales del país: Pre-Textos (López Parada, Salas, Peyrou, Santana; Doce y García Román lo harán en breve), Visor (Doncel, Casado, Rey, García y García), Fundación José Manuel Lara (Cilleruelo, Aguado y García), Vaso Roto (Méndez Rubio, Moga, Valero y Valero), Seix Barral (Mallo) o Calambur (Riechmann). Menuda crisis para esta gente, sí, desde luego, han sufrido mucho sacando sus libros en éstas editoriales. ¿Son estas las poéticas que NO gozan de visibilidad?
En cuanto a pretender que su antología sea blanca, limpia y pura produce un poco de risa. ¿No hay bjetivos económicos? ¿se lo han dicho los editores a usted personalmente? ¿donarán los beneficios a causas sociales? Con un precio de 15 euros cubrirían gastos seguro, ¿por qué un precio tan elevado? Pero sin duda lo más llamativo de su argumentación: que no tiene objetivos curriculares, dicho como si los profesores universitarios hicieran las cosas solo por el currículum. Confío en que a la próxima plaza que se presente no adjunte "La cuarta..." como mérito, ni tampoco el resto de publicaciones que usted hace por el bien de la humanidad y no por su currículum.

Vicente Luis Mora dijo...

La única parte que me parece interesante responder de su cobarde -por no estar firmado- comentario es la de la visibilidad. Con las otras partes se acaba pronto: digo en el post que no hago la antología (yo, servidor) por motivos económicos, pues no he cobrado por hacerla; tampoco se tenían motivos curriculares a la vista cuando comencé a prepararla, muchos años atrás, porque trabajaba por entonces en otra cosa y sin otras aspiraciones. Respecto a lo de la visibilidad, que me parece interesante aclarar: la visibilidad no es estar en unas editoriales u otras, sino estar presente “en la conversación”: aparecer en ciertos sitios, en ciertos congresos, ser reseñado en algunas publicaciones relevantes, etc.; usted sabe perfectamente de lo que hablo. Ser publicado en esas editoriales no garantiza que los libros sean visibles y que tengan la atención del público; creo que estar bien informado sobre las novedades editoriales, pero aun así me sucede de cuando en cuando enterarme de que tal o cual poeta (o narrador) tenía libros publicados en grandes editoriales, y de los que no he llegado a tener noticia. Uno puede publicar en cualquier editorial de relieve y no ser reseñado en ningún sitio destacable (seguro que usted conoce alguna experiencia muy cercana). Habría además otra cuestión, muy interesante: qué se visibiliza de lo mostrado, de qué forma se enfatizan algunos valores (o deméritos) de tal o cual libro o autor, en vez de centrarse en aquello que es más importante o singular. Sobre esto podríamos hablar largo y tendido.

He respondido a este comentario, por no haber avisado en el post que no respondería a comentarios anónimos, pero me reservo la libertad de no publicar comentarios anónimos en adelante, porque está claro que su objetivo no es contribuir al debate, sino a otra cosa. Saludos.

Ilkhi Carranza dijo...

Hola, Vicente:

Te animo a que sigas adelante en la línea que te has marcado. En mi opinión no deberías publicar comentarios de cobardes sin firma cuyo único interés es hacer una crítica destructiva, (pero sin dar la cara), pues su anonimato los desautoriza.

La cita que recoges de Mariano Peyrou es muy reveladora del tiempo en que vivimos "alternativas, en una cultura que no acepta la diferencia porque no sabe que existe"

Eutsi goiari!!! (¡Arriba el ánimo!!!)

Vicente Luis Mora dijo...

Sí, durante años publiqué cualquier comentario anónimo -salvo que insultara a otras personas-, luego no publiqué ninguno que contuviera insultos hacia mí, y ahora todavía estoy más restrictivo, porque no entiendo la cobardía. En la vida intelectual uno debe ir de frente, exponiendo sus argumentos con valentía, sobre todo cuando son contundentes. Lo demás es payaseo y bajeza. Y este no es el sitio. Un saludo.

Francisco José Chamorro Camisón dijo...

Entiendo que no tenga que responder a mi pregunta, pero aún así la realizo: ¿por qué excluir a Manuel Vilas de su antología? Supongo que si tiene que justificar cada exclusión, no acabaría nunca, pero esta me parece la más relevante. Un saludo.

Vicente Luis Mora dijo...

A cada quien le parece su exclusión la más relevante. Prefiero no responder, Francisco. Como decía en una entrevista que ha aparecido hoy, una antología es mucho más que una lista, y no puede leerse como si fuera la lista de convocados de mi tocayo Vicente del Bosque. Un saludo.