miércoles, 24 de enero de 2007

LA PALMERA -VIRTUAL- DEL FONDO DE LA MENTE


(Blog original y más completo en http://vicenteluismora.bitacoras.com)


Javier Moreno
Cortes publicitarios; Devenir, Madrid, 2006


Para mí es un especial placer que este poemario aparezca en el blog. Por dos motivos: primero, porque me parece una exploración estética muy a las (saludables) afueras de lo que actualmente se está haciendo en la poesía contemporánea. Segundo, porque su autor siempre ha sido, desde los comienzos de este blog, uno de los más interesantes y combativos comentaristas. Eso sí: no revelaré el seudónimo con el que intervenía (él puede hacerlo, si lo desea).

Si hay un género difícil es la poesía de corte filosófico, siempre en el delgado límite entre la pedantería y el error metodológico, puesto que el poema, en sí mismo, es una indagación intuitiva, al modo en que razonaban –tan fructífera y estéticamente, al mismo tiempo– los pensadores presocráticos griegos. Sin embargo, hay contadas excepciones, casi siempre argentinas (Hugo Mújica, Girri, Juarroz), en que se salva el método y éste funciona. Al corto numeral hay que sumar el nombre de Javier Moreno, formado en diversas ramas del conocimiento, autor de una curiosa novela que acaba de aparecer, Hermogeníada (Asociación Cultural a la Deriva, Murcia, 2006) y otros títulos, tanto en prosa como en verso. Moreno ha llevado a cabo en Cortes publicitarios, su segundo libro de poemas, una curiosa reelaboración de materiales filosóficos, pasándolos por tamices en apariencia ajenos pero que, tras su síntesis, nos revelan insospechadas correspondencias. Por ejemplo, del mismo modo que muchos pensadores actuales, de Gómez Pin a José Luis Molinuevo, recurren al mito platónico de la caverna para explicar nuestras coordenadas de audiovisualidad global, Moreno se remonta a Aristóteles para rescatar una de sus sentencias memorables: la de que no es posible pensar sin imagen (De Anima, 428a 1-4), aunque “el original dice fantasma”, como completa, oportunamente, el poeta[1] (1). El rescate –y el regate filológico en corto– nos ofrece, por sí mismo, un infinito campo de posibilidades para explicar el simulacro estructural de imágenes y constructos de “realidad” paralela que nos acompaña.

En la órbita de pensadores como Subirats, rozando a veces el discurso irónico / icónico de un Baudrillard, Moreno desmonta nuestro sistema social de referencias culturales desde los artefactos económicos, publicitarios, ideológicos y tecnológicos en los que se parapetan sus firmezas fantasmáticas. Su poesía utiliza para ello un sistema que va más allá de los rizos y rizomas posmodernos, indagando en los propios rudimentos de la imagen como canal significativo, ahondando en la semiosis y estableciendo el discurso –poético y social; el presentado y el negado– como parte de la misma semiosfera lotmaniana. Disculpen este enjambre conceptual, pero con él intentamos vertebrar una explicación plausible del planteado por Moreno, mucho más profundo y menos superficial de lo que a primera vista puede parecer.


Lugar de esta lírica extraña

En los últimos tiempos están apareciendo ya algunos libros que entran de lleno en lo que llamaría literatura pangeica. La mayoría son poemarios, aunque hay algunos en prosa (Cero absoluto, de Javier Fernández, la reciente Nocilla Dream, de Agustín Fernández Mallo -ambas aquí reseñadas-, la obra curiosísima y valiosa de Mercedes Cebrián). Esto es lógico porque los poetas van siempre por delante, en cuanto a la recepción de las novedades estéticas. Cortes publicitarios es un poemario audaz, lleno de hallazgos, que no aparecerá en los suplementos al uso porque me temo que algunos críticos no sabrían qué hacer con él, desde donde leerlo. Vamos a ver si nosotros somos capaces; puede ser interesante partir de uno de los poemas:


Himno a George Eastman

Todo empezó con
Daguerre o quizás aún antes
con Aristóteles metiendo su cabeza
en el
interior de una cámara oscura y aquella polémica
ocurrencia en su Acerca del
alma:
No es posible pensar sin imagen (el original dice fantasma)
Como
todo asunto de alquimia
fue necesario recurrir a Mercurio
(mediador
entre lo visible y lo invisible)
para positivar bigotes y vestidos de boda
en el fondo una fotografía es un espejo
que guarda un reflejo congelado
Su idea fue democratizar la imagen
sacarla de los santuarios y mostrar
que cualquier ser era digno
de ser fotografiado


Kodak for childrens
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Mientras tanto el
celuloide
devino cadena de ceros y unos
y más ceros
quizás como
sugerencia
de que somos apenas
tangencias de la nada
Teuth enemigo
de Platón resultó
desbancado por Apolo quien
al igual que los flashes
nos hiere de lejos
Así la memoria
es sucesión de instantáneas
tomadas en museos, plazas y bares
junto a una inacabable
tarea de
montaje. El yo fructifica
desde entonces
a veinticuatro fotogramas por
segundo
-pongamos que el alma
sea inconsútil cruz de malta-
el resto
es morosa melancolía o por el contrario
cámara rápida de la épica
Tu
imagen ocupa exactamente 984 Kb
en este archivo. La calidad es excelente
y usando el zoom puedo aproximarme
a tu rostro
como cuando te besaba
dilatar el horizonte que dibujan tus párpados (ya
no se ve pero recuerdo
en tus labios una sonrisa)
hasta el negro abisal de la pupila
Y ahí
acaba todo
y empieza tu ausencia
desbordando píxels y pronombres

La imagen tiene un papel relevante no sólo en este poema, sino en todo el libro. Esto es algo consustancial a la literatura y a la cultura de Pangea, estructuralmente audiovisual. La parte sónica se confía, en lo literario, a la verbalidad de lo escrito, que sigue creando su música callada en nuestra mente; pero lo visual se incorpora de dos formas: la inclusión puntual de imágenes que desbordan el código ideográfico tradicional de la poesía (en este caso, la reproducción de un recuadro que a su vez reproduce una publicidad de la marca Kodak), en un juego de simulacros destinado a reproducir el efecto habitual de la iconosfera en nosotros. Moreno va más allá en su exploración intelectual, demonstrando que es un gran conocedor de los medios expresivos / represivos de la sociedad de la comunicación de masas:


Si quieres acabar con un símbolo
haz de él un millón de copias
Si quieres acabar con una palabra
repítela hasta convertirla en eslogan
Si quieres acabar con una idea
divúlgala a la hora de máxima audiencia
para que forme parte del menú de pizza
y alitas con salsa barbacoa


Para Moreno, la idea de “pensar sin imagen” es una hipótesis imposible, como expone en el interesante poema “Drácula (subtítulos)”, texto donde se opone a la teoría de Deleuze favorable a un pensamiento no visual. Como intentaremos demostrar en un texto que aparecerá este año, la mente contemporánea, sobre todo la de los nacidos con posterioridad a 1960, está formateada de tal modo por el aprendizaje audiovisual, que la posibilidad de “pensar” a base de mecanismos abstractos, sin imágenes por medio, es una simple utopía. Merece la pena recordar este párrafo, donde se explicita que ese formateo alcanza incluso a pensadores de generaciones muy anteriores a la nuestra:


No hay un solo dominio cultural que no haya sido transformado radicalmente por la progresiva implantación de sistemas tecnológicos. (…) Eugenio Trías confesaba también no hace mucho que el carácter cinematográfico de su estilo de escritura, corroborando que la mezcla de las artes ya ha alcanzado el propio ensayo filosófico.[2]
Por este motivo Moreno se alinea con la línea de teóricos que confían en las posibilidades de la imagen, aunque sea, como dice citando a Aristóteles en el poema antes transcrito, en su versión de phantasma. Es decir: lo importante no es, a juicio de Moreno, si la imagen que aparece en el pensamiento (me acuerdo ahora de aquel verso terminal de Wallace Stevens, “la palmera del fondo de la mente”) es verdadera; seguramente no lo sea, pero es el lugar del que partir. La elaboración epistemológica del pensar o del escribir, que radica en ella, sólo tiene que considerar la imposibilidad de su veridicción, en términos de Greimas: no podremos contrastarla pero, seguramente, eso ya no es necesario para que nuestro andamiaje se sostenga. Es una de las características de Pangea, como expongo en mi ensayo: la realidad pangeica es incomprobable; los medios de comunicación nos presentan una “imagen” que de ninguna manera podemos calificar como cierta o falsa, por no tener los medios tecnológicos necesarios para verificarla. Si interactuamos en un chat con varias personas, no tenemos forma alguna de asegurarnos de que su nombre es cierto, de cuál sea el nombre que puede haber detrás del nick o seudónimo elegido, por no decir la imposibilidad radical de contrastar si lo que dice sobre sí o sobre otros tiene algún viso de veracidad. Ni siquiera (y esto es lo que distinguiría Pangea de la Posmodernidad) es necesaria la verosimilitud, la apariencia de verdad, la presencia de datos “fiables”. Se ha dado un paso más: quien opera en chats no necesita la verdad ajena, porque no necesita la propia. El primero que se engaña a sí mismo es él; como demuestran todos los psicólogos que han hecho estudios con internautas, la posición del navegante que interactúa sentimental o afectivamente es la de un avatar, la de una máscara que oculta la mayoría de las partes rechazadas de su personalidad para crear otra, más atractiva a sus ojos, que desea que vean los otros, y ser reconocido por ella. Como decía el Zizek de Lacrimae rerum, es una proyección fantasiosa, fantasmática, donde volcar las ansiedades y dinamitar (virtual pero en parte satisfactoriamente) las represiones. Por eso son muy habituales los cambios de sexo en personalidades digitales. Es un modo rápido de cruzar una frontera aún difícil de salvar en la realidad cotidiana.

Si las personalidades son, siguiendo nuestro razonamiento, visuales, configuradas como avatares que permiten incluso elegir el “aspecto” virtual de un dibujo o figura que nos representa (en el correo de Yahoo esta opción es ya un hecho desde 2006), si nuestra identidad es, desde el DNI y hasta las fotos de nuestra web o blog, una imagen, ¿cómo no entender que el proceso de identificación está cambiando, que no tiene nada que ver con el moderno y cada vez menos con el posmoderno? El filósofo Eduardo Subirats ha entendido bien el papel de las nuevas tecnologías en la creación de identidad, algo también muy presente en la obra narrativa de Juan Francisco Ferré; para Subirats

Yo: ficción gramatical de una conciencia lingüística y mediáticamente programada. Yo = Otro: identidad impersonal electrónicamente construida como sujeto/objeto de la irrealidad de los medios. Nada permite la constitución de un sentido interior y exterior al flujo de imágenes que regula los ritmos muertos de su supervivencia.[3]

Moreno también lo ha entendido a la perfección: “pensar sin imagen es / renunciar al doble nuestro / de cada día / ése que monta en metro / y escucha sólo silencio / en la caracola del sueño / que trafaga y suda / buscando anagramas / de la palabra SENTIDO” (p. 50). Por eso, y en un giro magistral, termina el poema diciendo que pensar sin imagen nos procura una imagen vampírica, la de alguien que no puede verse en los espejos. Sin doble (digital, imaginístico, pangeico), ya no hay identidad. Somos dos: uno en la parte física de la existencia, otro en Pangea, cuando nos relacionamos a través de los medios de comunicación. Hasta en los últimos móviles aparece en pantalla la foto de quien nos llama, si cargamos su imagen en la tarjeta de memoria. Ojo a este refinamiento: el concepto pangeico de “memoria” es algo que sirve para cargar imágenes y vídeos. Unamos esa idea al argumento de la película La memoria de los muertos (Omar Naim, 2004), donde se nos presenta un futuro inmediato en que se puede recuperar la memoria de las personas muertas para hacer con ella montajes de su vida que los familiares ven en su funeral, como una película. ¿Ciencia ficción? En 2004 sí, pero en octubre de 2006 científicos de la universidad china de Tsinghua consiguieron desplazar objetos y llamar por teléfono utilizando la mente, previamente conectada con diodos al ordenador. En 2009 aparecerán los primeros modelos de robots capaces de tomar decisiones de forma libre, y el MIT de Massachussets lleva años trabajando en modelos de hologramas mentales de interacción. Esto no es futuro, sino presente; estos son los temas básicos que van a cambiar nuestro mundo en los próximos años, junto con la clonación y el estudio de las células madre, y me alegra infinitamente que haya poetas que se preocupen por estos temas, en vez de investigar sobre si la poesía es conocimiento o comunicación, o sobre el legado de Antonio Machado en nuestra lírica. Moreno está en otra cosa, dedica espléndidas odas a Tim Berners-Lee y el presente de Moreno (esto es, el contenido semántico de Cortes publicitarios), es la ciencia-ficción de muchos. En Pangea aludíamos al culto global a la velocidad, constituida como una nueva religión, donde la instantaneidad es la única posibilidad de salvación de los negocios, de la comunicación y de la tecnología. Escribe Moreno: “alcanza / la velocidad de las cosas / Mira la luz que intenta / darse a la fuga / y casi lo consigue / Huye tú también. Síguela / si puedes”. En otras palabras: mientras algunos PSC, Poetas Sobradamente Conocidos, publican ensayos sustentados en epistemologías del XIX, Moreno está recorriendo Pangea, observando la resolución en píxels de la palmera del fondo de la mente. Leyendo Cortes publicitarios puede asistirse a un cambio epistemológico en directo. El lenguaje poético en que toda esta construcción se vertebra, quizá en alguna ocasión demasiado prosaico, es menos importante que su sentido; la potencia semántica de Cortes publicitarios coloca a este poemario en un lugar extraño, central e inaugural dentro de nuestra poesía.



Notas
[1] Chantal Maillard, en su último dietario filosófico, escribe: “El caso es que desprendo al yo (…) del tema y cuelgo la imagen en la pared, formando galería con las demás (…) Una a una. Segrega. Se segregan. Vienen de la memoria, unas, otras se construyen al momento (phantasía, decían los griegos: representación; phantasmas: imágenes)”; Husos. Notas al margen; Pre-Textos, Valencia, 2006, p. 43.
[2] F. Broncano, “La filosofía y la tecnología: una buena relación”, en Fernando Broncano (ed.), Nuevas meditaciones sobre la técnica; Trotta, Madrid, 1995, p. 10.
[3] E. Subirats, La existencia sitiada; Fineo, México, 2006, p. 22.




Comentarios
Estoy completamente de acuerdo con tu apreciación sobre este libro que también he leído con un deleite y emoción especiales, con la sensación de estar ante algo realmente nuevo, una puerta abierta. una sensación parecida a la que me produjo el "Joan FOnataine" que conocí a través de este blog y por lo cual le estoy agradecido para siempre. En lo que no puedo estar de acuerdo es en la crítica que hace del "prosaísmo" del libro. A mí no me parece en absoluto prosaico, no al menos si tenemos en cuenta que su lirismo no radica en la subletividad lírco-emocional tradicional sino en el concepto de ironía romántico y en un tono distanciado que es el que provoca la emoción al comprobar las conexiones de los diferentes lenguajes, mitos e imágenes que van surgiendo y revelándose unos a otros en un plano diferente al de su habitual expectativa de recepción. En cualquier caso, gracias por el trabajo de realizar estas críticas que siempre nos tienen al día de lo verdaderamente interesante en la selva de las novedades literarias
axlrose — 22-01-2007 11:13:32

Digamos, por seguir con lo que te escribía en otro post, que éste si me ha abierto el apetito lector. Muy sugerente la apuesta. Trataré de acercarme a él. Pero quería hacer una salvedad ( y espero no desvirtuarte el sentido del post). Ante todas esas realidades nuevas, todos esos estímulos, ¿qué otras respuestas poéticas se están dando? Respuestas o preguntas, claro. Quiero decir, desde otros postulados y corrientes poéticas, ¿ se está siendo receptivos a esta nueva realidad? Es una pregunta de un lector que no puede, ni de lejos, abarcar todo el mapa literario actual. Gracias. Espero con esto no desviar la intencionalidad de tu post.
enlejaniadesoles — 23-01-2007 12:51:54

Gracias por tus palabras, Axl. Bienvenido.
vicente luis mora — 23-01-2007 16:27:33

(Para enlejaniadesoles): bueno, la recepción, como dejo caer en la reseña, es bastante alicorta y parcial. El mundo digital se incorpora más bien como decorado, no como objeto de reflexión. Quiero decir que si hace diez años un poeta español escribía:"tu carta me ha dejado congeladocomo un amanecer en Samarkanda"(Atención: se advierte a los consumidores que este es un ejemplo de ficción, rodado por especialistas en circuito cerrado)el mismo vate ahora escribiría:"tu e-mail, que me ha dejado congeladocomo un amanecer en Samarkanda"Pero sin entrar a reflexionar, en ningún momento, sobre la enorme diferencia entre una cosa y otra: no es lo mismo, no requiere el mismo tiempo ni tiene la misma carga de premeditación y voluntad de duración permanente escribir un mail que una carta. Es un mero ejemplo. Si lo que me preguntas es quiénes se están preocupando por lo segundo, es decir; quiénes han decidido reflexionar sobre este tema o, más bien, incluir de cuando en cuando elementos de reflexión sobre el papel de las nuevas tecnologías, de los nuevos medios de comunicación, de la nueva economía, de la nueva percepción de la realidad, de la nueva situación mundial tras el surgimiento del terrorismo global, y un largo etcétera, la respuesta es fácil. Casi nadie.Por eso creo que, cuando alguien se toma esa molestia de pensar para y por los demás, sobre hechos que nos afectan a todos, merece cierta atención. Ello no conllevará, de modo inmediato, hacer buena poesía, pero sí denotará varias cosas:1) Una cierta forma de compromiso civil. 2) Una concepción ética de la poesía, como indagación capaz de preguntarse, y de preguntarnos, sobre lo que (nos) pasa.3) Un acercamiento a la preocupaciones reales de la gente, y aun a su cotidianeidad y experiencia personal diaria. Es decir: no más realidad, sino más "efecto de" realidad, más preocupación por elaborar un realismo no ingenuo.4) Hacer lo que hicieron, en su momento, la mayoría de los grandes poetas, caracterizados siempre (por decirlo con palabras de Santayana) por la honda preocupación por los temas sociales, científicos y psicológicos que angustiaban a su tiempo -y a ellos con él-.No sé si respondo, esta tarde estoy algo espeso. Otro día sigo. Saludos.
vicente luis mora — 23-01-2007 19:27:21

Sin intentar, como propones, más allá de Samarkanda, una mirada de mayor calado, se ve difícil una cierta forma de compromiso civil, sabiendo que "sin doble (digital, imaginístico, pangeico), ya no hay identidad" que valga. Dónde, claro, se podría añadir. Y hasta "cuándo" nos preguntamos lo que pasa.Antes hablabas del discurso irónico-icónico de Baudrillard.En su mayor parte considero que dicha ironía surge de la utilización de sus ideas por artistas postconceptuales americanos de los años ochenta. No sé qué opinas, su pensamiento postmoderno siempre tiene algo de elegíaco. Incluso el situacionismo, escalofriante por la misma razón, no dejaría de ser un avistamiento de un topos nuevo (el que los escritores que suelen aparecer por este tu blog llevan ya tiempo empezando a glosar)."El resto es morosa melancolía o por el contrario/cámara rápida de la épica"Gracias por tu trabajo. Saludos.
Liquid Sky — 24-01-2007 09:51:41

domingo, 14 de enero de 2007

ARTURO LEYTE Y EL ARTE DEL ACABAMIENTO

(archivo del blog completo en http://vicenteluismora.bitacoras.com)


Arturo Leyte
El arte, el terror y la muerte; Abada, Madrid, 2006

Por qué hemos de esperar, y temer, que haya un desastre en el espacio para llegar a entender nuestro tiempo.
J. G. Ballard, La exhibición de atrocidades

En España tenemos la suerte de que todos nuestros filósofos mayores, casi sin excepción (Duque, Martínez Marzoa, Trías, Barrios Casares, Molinuevo) han dedicado bastantes reflexiones a la Estética, páginas maravillosas donde los pensadores sobre formas concretas de arte podemos encontrar alimento inextinguible. Tampoco es una excepción el interesantísimo pensador Arturo Leyte, de quien ya comentamos aquí su monumental Heidegger (Alianza, 2005), y que ahora presenta en El arte, el terror y la muerte (Abada) la unión de dos textos: “Arte y terror” y “Arte y muerte”, que han sido reelaborados desde su publicación separada inicial para tener ahora unidad de alcance.

La brevedad del libro es sólo física, en el sentido de que sus páginas nos obligan a un futuro y prolongado repensamiento de su contenido; lo expuesto aquí, por ese motivo, no es más que un apunte a vuelapluma para enfatizar su interés, para ponderar la conveniencia de leer este libro (como en general, y aprovecho para decirlo, cualquier volumen de Abada, referencia inexorable ya del pensamiento filosófico, artístico y literario contemporáneo) y de aprovechar sus interesantes reflexiones, que parten, como comienza a ser habitual en otros ensayos filosóficos recientes, de los atentados del 11/S sobre Manhattan. Parece que este macroatentado ha tenido, como efecto colateral, una necesidad de repensar nuestras coordenadas a la luz de la extinción, y por ello es natural que Leyte, que dedica estos dos ensayos precisamente al arte en ese límite de extinción, comience por el final.

El primer ensayo parte del intento de esclarecer la dificultad que tendría hoy un artista para representar, con una sola obra, el magno atentado neoyorkino. Explora Leyte históricamente cómo los artistas se han acercado en sus obras a una historización abarcadora de su tiempo, y cómo se han perdido las coordenadas filosóficas, estéticas y aun morales para hacer eso posible en la actualidad. Explora Leyte un problema, el del exceso de semejanza entre lo real y lo artístico, que también había denunciado Slavoj Zizek en los atentados del 11/S en su ensayo Bienvenidos al desierto de lo real (Akal, Madrid, 2005, en especial pp. 14ss). Parten ambos pensadores de la famosa y desgraciada frase del músico Stockhausen, la de que los atentados habían sido la mayor obra de arte de la historia, y ambos llegan a conclusiones parecidas, la de la actual confusión entre lo artístico y lo real por el efecto formateador (el símil es mío) de los medios de comunicación de masas sobre nuestra percepción. Zizek abunda en la conformación de los planos televisivos de la retransmisión de la caída de las Torres como escenas de películas de desastres; Leyte prefiere poner el acento en “la propia desaparición del arte, el cual, si deja de ser metafísico, es decir, si deja de distanciarse de aquello que tiene que traer a presencia y se vuelve sólo presente, se confunde con la realidad” (p. 15). Zizek recordaba a Jeremy Bentham: “la realidad es la mejor apariencia de sí misma” (Bienvenidos… p. 15). José Luis Molinuevo, en La vida en tiempo real. La crisis de las utopías digitales (Biblioteca Nueva, Madrid, 2006, p. 25) escribe: “el 11S ya había tenido lugar virtualmente, por lo que se pensó que lo real era una dimensión más de lo virtual. Acentuada por la ausencia de cuerpos en la retransmisión de la tragedia, de materialidad humana”. Es en este delgado límite donde se está dirimiendo la esencia del arte contemporáneo y su nuevo problema de mimesis inversa: la realidad imitando al arte, en una vuelca de tuerca del pensamiento estético de Óscar Wilde.

En el primer ensayo del libro toca Leyte un tema sobre el que luego volverá, y nosotros con él, el de la serie, la condición serial de las obras de arte ambiciosas pertenecientes al período moderno: “la visión parece reclamar una serie indefinida” (p. 17). El propósito artístico tardomoderno se considera incapaz de dar una visión global autónoma, es propenso a la articulación de discursos basados en la multiplicidad, con el horizonte final en la idea de la muerte, de la desaparición de lo visible. Y, en relación con esta idea, llega el segundo ensayo del libro, “Arte y muerte”, más denso y filosófico que el primero, donde se parte de los esquemas categoriales de Hegel sobre la muerte del espíritu y, sobre todo, de Heidegger sobre el concepto de finitud. Es un desarrollo ejemplar que tiene muchos puntos de conexión con el capítulo III de Heidegger; allí podíamos leer algo que hay que tener muy presente al afrontar “Arte y muerte”:




la segunda [cuestión precisable al hablar de finitud en Heidegger] tiene que delimitar la custión misma de la finitud (…) señalando que con ella no se trata del otro lado de la infinitud, al modo en que en el Idealismo alemán representó un papel la oposición finitud-infinitud. No se trata, pues, de una reivindicación de la finitud como un lugar (…) “Finitud” alude a la quiebra del sentido vulgar de tiempo. (…) “Finitud” consistirá, en consecuencia, en instalarse en dicha quiebra. (A. Leyte, Heidegger; Alianza, Madrid, 2005, p. 249)

Ideas que ahora Leyte recoge y desarrolla, adaptadas al tema que le concierne, en pp. 70 y siguientes. La tensión de la muerte, de la idea de muerte, no como un lugar, sino como algo que acompaña a la vida durante toda la duración de la misma, una idea heideggeriana con raíces en Schopenhauer, que definía la muerte como “el carácter constante de la vida”, donde el adjetivo constante es más importante y significativo que todo lo demás junto (Joyce, en el Ulises, dirá que “la muerte es la más alta forma de vida”). Ese impulso de muerte, a juicio de Leyte, late en todas las formas modernas de agotamiento artístico de la realidad a partir de la serie. La serie de obras de arte sobre un mismo tema, apunta el autor, comienza en el siglo XIX a la vez que se acaba la confianza filosófica en lo conceptual, la científica en lo real y la moral en lo religioso. Desde entonces, a través de series internas (como la diversidad de miradas que se hallan en cuadro cubista sobre un mismo objeto), o externas (las series de Picasso o Monet, las reproducciones seriadas de Warhol), los artistas ven difícil que haya una sola representación de algo, un cuadro que, a la manera de La muerte de Marat de David o de La balsa de la Medusa de Géricault, sea capaz de condensar el espíritu de una época. Por eso se les aparece como obvia “la exigencia de que todo tiene que aparecer en forma multiplicada para agotar su ser” (p. 92), y eso tanto se confíe en una idea de verdad, como en Picasso, o aunque se sepa, como en el caso de Warhol “que esa verdad no es posible” (p. 93). Por tanto, hay un impulso tanático en toda configuración serial, incluso en aquellas más festivas o superficiales, como las latas de sopa Campbell de Warhol.

El libro apunta muchas más líneas de fuga y razonamientos brillantes que es imposible no ya resumir, sino citar aquí sin hacerlos palidecer. Lo único sensato que se puede hacer con El arte, el terror y la muerte es salir a comprarlo, leerlo y releerlo tranquilamente, a ser posible con un buen libro de arte donde contemplar en color y gran formato las piezas descritas. Lo único que puede achacársele al libro es algún leve descuido de estilo, como repetir “precisamente” dos veces en tres líneas (p. 16), y no haber insistido más en una idea magnífica que se apunta en la primera parte y que, por la razón que sea, Leyte deja sin desarrollar: la idea de la obra de arte contemporánea como inacabada. Esperemos que sea porque el catedrático tenga pensado retomarla en el futuro dentro de un trabajo ex profeso. Por lo demás, estamos ante un libro sugestivo, preciso y precioso, notablemente editado (incluyendo las reproducciones de las imágenes que examina) y que configura a Leyte como uno de los pensadores contemporáneos de los que hay que leer hasta la lista de la compra.

jueves, 4 de enero de 2007

Firma (Digital) Invitada: Eloy Fernández Porta
Categoria: GeneralVicente Luis Mora

Publicado en el Diario de Lecturas original (http://vicenteluismora.bitacoras.com) el 09-12-2006 15:00:00.


(Siguiendo con nuestra lista de invitados a esta sección, hoy rescatamos un descacharrante artículo de Eloy Fernández Porta, visitante asiduo de este blog, sobre poesía española contemporánea. Los posibles ofendidos, que eviten parecerse al retrato.)


SEA VD. POETO. Y haga bonitas poesías con el Kit Terrorinfo

Eloy Fernández Porta
Originalmente publicado en Quimera, nº 274 (Septiembre 2006), Sección Terrorinfo

¿Cree Vd. que los poetas son un hatajo de puretillas sectarios y que la única manera de entrar en el Parnaso es comer rabos ilustrados? ¡Mentira! ¡Todo mentira! Triunfar en poesía es cuestión de método, rigor: ¡inspiración laboriosa elevada hasta su punto de granazón! Para probarlo, Terrorinfo le ofrece en exclusiva un repertorio completo de MODALIDADES EXPRESIVAS y RECURSOS LITERARIOS con el que usted podrá escribir sobre los TEMAS INMORTALES de la lírica a partir de tres patrones estéticos a escoger: a) Poesía de la diferencia y el chitón. b) Poesía de la experiencia y el arrobamiento sociata. c) Poesía de la indignación moral y el cuelgue de espídbol.Escoja su bando y vea cómo se dicen las cosas normales en cada uno de estos tres refinados idiomas: 1) LUGARES: a) El centro del aire. b) Un adosado en la Sierra. c) Una casa helada en la cola del paro. 2) AMORES: a) El hueco cóncavo de tu ausencia. b) La muchacha del viernes festivo. c) La celadora más linda de la narcosala. 3) FÍSICA: a) Cuerpos que nunca llegarán al mar. b) Hermoso michelín el tuyo. c) La belleza tumefacta del síndrome de abstinencia. 4) QUÍMICA: a) El metileno ascendió a mi lengua. b) Mi canuto eres tú, amor. c) Un piko de matarratas. 5) LUZ: a) La luz -¡sea el sol!- es una disciplina. b) Poesía es cambiar esta bombilla. c) Voy tó siego de horror y culpa. 6) ANIMALES: a) El ave visible de lo invisible pía el silencio en el intersticio. b) Poesía es abrir un paquete de Whiskas para Kity. c) El cerdo neoliberal tendrá su sanmartín en el intersticio. 7) CITA PARA EMPEZAR UN POEMA: a) “Cima de simas: / sol / Enramado son / Chimpón” (Hu-TwangLin, maestro sufí, s.VI aC). b) “Triste el que por amor no ha perdido una casa / y medio sueldo / y el buga” (Anónimo, Chiste de la Barbie Divorciada). C) “Me dicen que sea amable / Me dicen que sea formal / Los que llevan corbata me dicen cosas / Toda clase de cosas / Y yo voy y digo…” (Charles Bukowski). 8) VERSO PARA TERMINAR UN POEMA: a) “Abismado anhelo, ahí, ¡ensalzáranos!” b) “That’s all, Folks!” c) “Y yo voy y digo…” 9) SI TÚ ME DICES “VEN”… a) “… llegaré con la mies y el somormujo / Innumerable ya: / sólo seré del aire.” b) “… yo pillo un tásis.” c) “¡Ven tú, copón, / quéres más perra / quel Rintintín!” 10) NOTA DE SOLAPA: a) “El centro germinativo del Ser-Ahí viene preñado de sentido en la austera dicción esencial del único verso de esta plaquette, bastante más corto que esta frase, por cierto.” b) “Versos para vosotros, oh gente normal.” c) “Esta mierda va para vosotros, ¡panda de anormales!” 11) LA TRADICIÓN LITERARIA ES... a) El Espíritu de la Historia encarnado en el Verbo, ¡avemaríapurísima! b) Como un sarao en lo de Chema el de la Consejería, con todos los autores palmeándose la chepa y picando cocletas. c) El Espíritu de Sid Vicious encarnado en Robe Iniesta, ¡aguanchuzrífór! 12) ¡PROBLEMÓN! CÓMO ESCRIBIR DESPUÉS DE… a) Auschwitz. b) La victoria del PP y el cambio en el Ministerio de Cultura. c) El cierre de la Seat. 13) EL FUTURO DE LA LITERATURA SERÁ... a) Un escolio de Ánite de Tegea reinterpretado a la luz de Jean Bollack... ¿o era al revés? b) Mi becario de la Resi, ¡qué rico él! ¡Escribe en verso libre y da la patita! c) Noufiúcharforyú. 14) TÍTULO PARA VOLUMEN DE OBRAS COMPLETAS: a) Cantor sobre un canto extremo (Lápidas y piedros, 1917-2003) b) Pequeñas victorias íntimas (1982 González - 2004 Zapatero) c) Debo un pufo a mi camello (Pero sólo hace dos meses... ¿o ya son tres?...¡ahivadiós!... hay que ver cómo pasa el tiempo, ¿no, tú?)Con estos mimbres y un poco de imaginación (no es indispensable) ya está Vd. listo para convertirse en un as de la lírica contemporánea en lengua hispánica o dialecto, según. Combine a voluntad las tres series de variantes. Si el poema resultante quiere decir algo, reordene los versos hasta que adquiera una “enfática ambigüedad”. Si desea Vd. ser escritor ortodoxo, aténgase religiosamente a una sola serie. Si, por el contrario, quiere indicar que se encuentra en una etapa de evolución y apertura, combine su serie favorita con una secundaria, en una proporción de 9 versos a 1. Y para los poetos jóvenes, aquí va un consejo gratix: si quieres ser antologado por Louis Anthony of Villano en calidad de “autor innovador que integra y supera las estéticas anteriores”, usa las tres series a la vez y en alternancia y añádele alguna referencia a la cultura de consumo; de esa manera serás elogiado como “autor pop” por críticos que lo más pop que han visto en su vida es María Ostiz. Ejemplo: “La muchacha del viernes festivo / Nunca llegará al mar / De matarratas, oh / Invisible pía / Cuando haya cambiado esta bombilla / Ya sólo seré del aire / Al volante de mi Seat / Pal Macdónals voy / Y aluego a un concierto de MARÍA OSTIZ.” Hale, a triunfar.


36 comentarios


Estupendo. Lo malo (¿o lo bueno?) es que se acerca bastante a la realidad... (¿Será que -casi toda- la poesía que se hace en España está hecha mayormente de topicazos? Yo sospecho que sí desde hace algún tiempo).
rafayiyo — 10-12-2006 11:51:47

Está gracioso el artículo, pero su función única, su virtud, es ésa: ser gracioso. No creo que nadie pueda sacar ninguna conclusión al respecto ni nada en claro que no sea la indignación, lo que no será mi caso ni el de los poetas inteligentes, salvo el de los tres parodiados, y esto sí lo entiendo, porque no se caricaturizan tres tendencias sino tres poetas, con nombre y un par de apellidos en cada caso. Tres poetas cuya obra, en su mayor parte, es aceptable. Así que la historia es la de siempre: sólo se arremete contra el que imita abatiendo al imitado. Por querer desautorizar al epígono, se desprestigia al maestro. Saludos
David Leo García — 10-12-2006 14:17:48

No estoy muy de acuerdo con tu visión, David, no creo que se critiquen o más bien exageren (dentro de la línea satírica de Eloy) tres poetas, sino tres tendencias. Pero bueno, es tu opinión y la respeto. Un abrazo.
vicente luis mora — 10-12-2006 14:24:43

Rafayiyo, esa construcción a base de topicazos es lo que denomino "la poesía de la normalidad". Estoy muy de acuerdo contigo. Saludos.
vicente luis mora — 10-12-2006 14:25:40

A lo que me refería con mi comentario es a que el artículo parodia textos concretos de poetas válidos (“Triste el que por amor…” => J. Margarit, tomado luego por L. G. Montero; “Cantor sobre un canto extremo” => A. S. Robayna y también Valente, al igual que “El centro del aire”, etc.) para subrayar los vicios de cada tendencia que, normalmente, en esos autores no se han producido. No sé si me explico. Es lo mismo. Abrazos.
David Leo García — 10-12-2006 15:52:02

...Y luego está el comentario un poco bestia, más o menos velado, hacia LM, en la resi, familiar de LGM...Sí, estoy de acuerdo contigo, Vicente, con esa normalización, que a mí me gusta llamar lo "poéticamente correcto". Como lector, me gusta pensar que la buena poesía es "necesaria" para el que la escribe y para el que la lee; y muy poca poesía actual de la que leo me lo parece... Por otra parte, a veces pienso que la poesía que se escribe hoy en España está esclerotizada incluso como género (es decir, es como si el hecho de escribir poesía te llevara automáticamente a esos tópicos... claro, que eso también pasa mucho en la novela actual: animemos a Eloy a que haga otro artículo similar con los tópicos de la novela).
rafayiyo — 10-12-2006 17:58:53

Son muchos los poetas que han pasado por la "Resi", Rafayiyo. Cuidado con el texto de Eloy, que puede ser también un espejo de lo que uno quiere ver... Lo otro es buena idea, Rafayiyo: estaría bien que Eloy hiciese uno parecido con la narrativa. Abrazos.
vicente luis mora — 10-12-2006 18:32:35

El texto es hilarante. Los titulos de las obras completas, las notas de solapa, la cita del maestro sufí... y lo familiares que resultan. Por cierto, hay más referencias por ahí esparcidas, el tan actual Gamoneda, Lezama... Me siento divertida y moderadamente aludido (no muchos lo admitirán, supongo) en lo que concierne a la alternancia de los tres modelos aunque, en mis escritos, la verdad, poca alusión pop). En avanzar estamos. Un saludo.
Carlos VG — 10-12-2006 19:39:12

Tienes razón, Vicente: pero ese espejo de que hablas es la forma en que funciona la literatura... digamos que es un espejo "abierto" a todos sus reflejos. Mi interpretación quizá es apresurada (Freud la llamaría un "acto fallido"...) pero es plausible...
rafayiyo — 10-12-2006 20:09:25

Hacía tiempo que no leía algo así. Lo echaba de menos. Parece que en el mundo poético siempre es todo tan serio... Si Quevedo levantese la cabeza y nos viese aquí, todos contra todos, pero sin gracia...
diego vaya — 10-12-2006 20:17:40

Una visión bastante enriquecedora, eclarecedora, irónica, familiar y demás adjetivos hermanos... Un repaso y una crítica constructiva sobre el "descaro poético".Me ha gustado mucho, muchísimo, buena forma de ilustrar el punto de partida de las "nuevas corrientes" (Las que están por llegar).
Nacho Montoto — 11-12-2006 14:21:13

Muy bueno y tan ingenioso y ácido como suele ser su autor. Que bueno saber de ti otra vez. María
María — 11-12-2006 15:47:43

Bastante graciosa la cosa de Fernández Porta. Siempre está bien pasar el ratillo hablando de los poetas y sus etiquetas. Para que nadie se sienta desplazado, puede leer también algún listado elaborado hace tiempo por Benítez Reyes creo que en la revista Clarín (vade retro o no, quién lo sabe...), y otro -también gracioso- de Javier García Rodríguez dentro del relato -este también es gracioso y muy serio al mismo tiempo, qué cosas- "El día que conocí a David Foster Wallace (respuesta al Acertijo Pop 9)" publicado en el volumen colectivo Nuevas maneras de contar un cuento, con edición y prólogo de José Ángel Gayol, quien, por cierto, antes aparecía por aquí, pero su maestrillo martiniano se lo debe de haber prohibido para que no se contagie....
colega de la vega — 11-12-2006 16:32:55

La parodia inteligente resulta siempre higiénica, y es cierto que sobra seriedad en las estancias a menudo poco ventiladas de la poesía española de hoy. Gracias, Eloy y Vicente
Jorge Riechmann — 11-12-2006 20:10:16

Me dijeron que el señor Fernández Porta tiene una revista electrónica o algo parecido. El todopoderoso Google parece desmentirlo, así que supongo que me informaron mal. Si alguien sabe algo al respecto, le agradecería que me informara. Gracias sean dadas.
Nikochan — 12-12-2006 12:31:08

La parodia (y mejor que siempre sea inteligente) en cualquier caso es leída por quienes ya conocen sus fuentes. Como decía Deleuze en una entrevista, la literatura no es contar la muerte de tu abuela. Es algo más, o debería serlo; precisamente por eso no comparto que hay vidas que no merecen ser contadas (cito de memoria sin ver el post); más bien es la plantilla utilizada la que resulta indigesta, así, incluso la odisea del Endurance de Shackleton parecería aburrida. Por otro lado, aunque corresponde más al post sobre Nocilla Dream, me gustaría preguntarle a Carlos VG por esos territorios, que al decir de Vicente, no pueden llamarse novelas, pero utilizan todo tipo de técnicas narrativas. Sin olvidar la narrativa gráfica (David Mack, Morrison, Moore...) Lo más probabel es que no interese a casi nadie más de por aquí, pero me parece ver ahí hay muchísimo terreno por explorar ¿Qué opináis?No he podido evitar, desde la primera vez que lo leí, encontrar un paralelismo entre Ronnie Rocket y Rengo Wrongo. Y ni idea de lo que va a hacer Jorge Riechman con él, pero me reí mucho y bien. Sería divertido ver un encuentro de replicantes poéticos (El Guardián del Silencio, El JB Místico, Doctor Juan...? como las mascotas de Sebastian en Blade Runner, y escuchar versos autómatas. De alguna forma y a lo hizo Juan Muñoz, entre otros, ahora que lo pienso. Saludos.PS: Bitácoras va lento, pero va por fin.
carlos maiques — 12-12-2006 14:37:56

Nikochan, creo que quien sea que te avisare se refería a Barcelona Review, cuya Url no recuerdo en este momento: www.thebarcelonareview.com, www.barcelonareview.com, www.thebarcelonareview.org, o algo así. Sorry.
vicente luis mora — 12-12-2006 15:58:19

Puede ser. A esa sí me dirigió el Google, pero pensé que sólo habían colgado un artículo suyo, sin que él formase parte de la propia revista. La URL es http://www.barcelonareview.com. Gracias por la información.
Nikochan — 13-12-2006 00:05:22

Un gag genial: de hecho refleja con total ironía la convención que llamamos poesía hoy.
Alvy Singer — 13-12-2006 01:03:46

Por la participación de otros comentaristas en otros posts, me considero el menos versado del blogs en cuestiones de narrativa reciente.
Carlos VG — 13-12-2006 11:42:05

Parodiar está muy bien y es muy sano. La caricatura es un arte divertido, inteligente y que nos hace, como decís, vernos en el espejo deformante de la realidad, que siempre es tan necesario. el problema de la caricatura y de la parodia es que dan a quien las realiza la sensación-falsa- de que él está por encima de aquello que caricaturiza. Y no es así. Fernández Porta, a pesar de ser un autor muy interesante y necesario, no está por encima de Valente, por poner un ejemplo ( el que más admiro) de los que Eloy pretende arruinar. La caricatura de la poesía de valente soporta perfectamente la caricatura, la agradece casi.
diego — 13-12-2006 13:27:54

Ja, ja. Ha hecho usted un buen traje, señor emperador, qué maravilloso es combatir lo tópico con tópicos. Pero ya que te pagan el artículo de algo habrá que hablar, ¿verdad señor Fernández Porta?. Y hasta ahora me parece que no soy poeta. A lo mejor es eso.
Apéndice — 13-12-2006 13:31:51

Para Colega de la Vega (¿eres descendiente de Lope?): ¿por qué no cuelgas aquí las dos referencias que nos das. O si alguien las tiene, que lo haga, por favor. Así aumentamos las risas aunque vengan por vías distintas y distantes.A los que estamos en los arrabales, nos gusta tener todos los datos. Por favor y gracias.
Lourdes F. — 13-12-2006 13:46:52

Nikochan, estuve viendo vuestra revista, Esponjiforme, y concluí que estáis como una regadera. ¿Qué hay que hacer para ser uno de los vuestros? Saludos.
vicente luis mora — 13-12-2006 17:38:49

Es la primera vez que me lo preguntan. Suele ser más frecuente que la gente pregunte qué hemos hecho para acabar así. No sé muy bien qué responder. Bueno, quizá lo más fácil sea indicarle un número de cuenta bancaria.Por cierto, vengo de la presentación de Nocilla Dream. Al pobre Fernández Mallo lo han eclipsado los teloneros. El señor Moga ha dado una clase de literatura de una hora y se ha quedado tan ancho. Yo quería morirme, y eso que he aguantado tostones peores. Me he quedado con ganas de Mallo, tendré que invitarle a una cerveza o algo.
Nikochan — 13-12-2006 22:55:20

Te hubieras venido a cenar. No nos comemos a nadie, aunque hablemos demasiado.
J.C. — 14-12-2006 11:59:46

Y qué curioso que nos llames teloneros... Precisamente en las presentaciones quien menos habla es el presentado... Pero es para reflexionar: el escritor como estrella pop precedido por cantautores de nivel inferior y menos comerciales... Interesante.
J.C. — 14-12-2006 12:01:39

Son estrategias de marketing bien legítimas. Ya sé que las presentaciones van así, pero la conferencia inicial no me la esperaba. Y eso que el señor Moga habla bien. Muy bien, de hecho. Creo que dijo "exégesis" y todo. Se nota que todos ustedes tienen estudios.Otro día me apunto a la cena. Piense que cuando como Nocilla, después no me entra nada más.
Nikochan — 14-12-2006 14:05:20

Bien por el texto de Fernández Porta. Coincido con quienes consideran que es necesario reirse de uno mismo. La sátira me parece eficaz, menos estereotipada de lo que pudiera parecer a primera vista, y sobre todo salubre. Incluso podría ampliarse la sátira e incluir nuevas categorías: Metafísicos, Neoclasicistas, Poperos, Postmodernos, etc. Y así hasta el infinito. Nunca está de más un espejo deformante: humaniza y rebaja ínfulas. Felicidades por la iniciativa.
Ernesto García López — 14-12-2006 15:07:01

Otro mal resultado del empleo del Kit dadá para la redacción de Posts:Bien por el texto de Fernández Porta. Un gag genial, así aumentamos las risas aunque vengan por vías distintas y distantes, el problema de la caricatura y de la parodia es que dan a quien las realiza la sensación-falsa en cuestiones de narrativa reciente, su virtud, es ésa: ser gracioso. Lo más probabel es que no interese a casi nadie más de por aquí; humaniza y rebaja ínfulas.Piense que cuando como Nocilla, refleja con total ironía la convención que llamamos poesía hoy. Por otra parte cierto poetiso en una de sus charlas sobre aquello que él tiene por poesía, tras vanagloriar las maravillas de su método ompositivo , lo explicaba para que todos los allí presentes pudiesen ,en llegando a su casa, convertirse en otro morador del palacio de PVC y consistía en lo siguiente:Crear tres columnas poniendo en la primera sutantivos, en la segunda verbos y en la tercera adjetivos e ir uniéndolas aleatoriamente para así tener un primer cuerpo sobre el que desarrolar magníficas metáforas dignas del mismísimo Neruda (nombrolo, júrolo). He ahí un hombre que con su pequeña editorial es capaz de tener a una pequeña recua de inusitados pardillos dorándole la píldora y ensalzando sus enseñanzas.Quizás no venga demasiado a cuento, pero es que recién me he hecho con un ejemplar de "Construcción" (tan solo he hecho una lectura diagonal, pero me ha aturdido: Merece más y espero que más me de y más disfrute con la próxima lectura pausada que me espera) y me ha traído hasta este Blog, el cual me parece magnífico, mas después de haber caído en tanta paja mental de individuos que bien podrían haber sido inspiración de John Kenedy Toole.
jaro — 15-12-2006 17:03:35

Queridos amigos, ya que ha salido a colación Nocilla Dream y Eponjiforme, este enlace con el que os partiréis el pecho a mi costa y a costa de muchos incautos más. Estos tíos son geniales:http://www.esponjiforme.com/weblocke/
Agustín Fernández Mallo — 15-12-2006 20:44:11

Qué pena. Siempre hay alguien que nos echa un JARO de agua fría.
Colega de la Vega — 16-12-2006 18:10:28

Para Nickochan, y por alusiones: te agradezco sinceramente que vinieras a la presentación de Nocilla Dream, pero no estoy de acuerdo en lo que dices de la intervención de Moga. Es cierto que fue un poco extensa en tiempo, y es algo que yo ya le dije, pero fue tan certera y ajustada en el contenido que a mí me pareció muy buena. Yo también soy partidario de presentaciones más cortas, pero bueno, cada cual tiene su propio estilo, y lo que pasa con Eduardo es que su generosidad y cultura enciclopédica le llevan a un grado precisión que requiere tiempo de exposición. Un saludo.
Agustín Fernández Mallo — 17-12-2006 16:34:58

El señor Moga se lo curró, claro que sí, esas cosas no se las prepara uno en el metro. Mi principal queja alude a la duración de la exposición. Donde usted dice "un poco extensa" yo digo "jodidamente larga", aunque tampoco me liaré a discutir con un físico sobre la percepción subjetiva del tiempo, y menos si es relativista epistemológico (que ya le vale, por cierto). Pero sí, que el amigo Moga es generoso y posee una cultura enciclopédica quedó perfectamente demostrado. Moga "rules" y es "cool", habla de lo que sabe y esto es encomiable.En el fondo, creo que ya lo dije, lo que me jodió es no oírle hablar más a usted. Porque usted me interesa, y conforme avanzo en la lectura de Nocilla Dream, más aumenta mi interés. Pero bueno, no vamos a chuparnos las pollas, que esto es un blog de intelectuales y no un foro de esos cutres.
Nikochan — 17-12-2006 23:04:19

Primero: el texto descacharrante de Eloy Fernández Porta, un diez. Es el tipo de gamberradas que yo quisiera ver en cada número de La Bolsa de Pipas (revista que dirijo como puedo).Segundo: Hace tiempo que me interesa Fernández Mallo, pero al señor nikochan, alérgico a los intelectuales, no lo conozco apenas y lo descubro aquí como un verdadero crack. Le chupo la polla, debidamente plastificada con film, que es una forma de decir que me descubro. Me quedo con ganas de más Mallo, más Nikochan y más Mora, que sabe liarla.Saludos.
Román Piña — 01-01-2007 20:15:20

Feliz año nuevo a todos. No sé si habéis visto la colección de antologías de poetas jóvenes andaluces que acaba de editar la Diputación de Huelva y el Comité Organizador para el trienio Zenobia-JRJ 2006-2008 y que, en un primer momento, reparte el diario Odiel (luego saldrán recogidas en un libro). Llevo leídas las de Sevilla, Granada, Córdoba y Jaén. Curiosamente, las mejores, por el momento, son las de Granada (gracias a Virgilio Cara, García Román, Antonio Mochón y Alejandro Pedregosa; no tanto a Cabrera Martos) y, sobre todo, Jaén (Javier Cano, Juan Carlos Abril, Elena Felíu, Joaquín Fabrellas y Pedro Luis Casanova). La de Córdoba me parece bastante insustancial, al menos, a juzgar por los poemas seleccionados (de Balbina Prior, Eduardo García, Lara Cantizani, Marta Merino y -sí- Juan Antonio Bernier). Espero vuestros comentarios. Ya os diré qué tal son las de las provincias restantes cuando las lea. Saludos cordiales.
rafayiyo — 04-01-2007 20:06:50