domingo, 19 de abril de 2009

La muerte de J. G. Ballard

Over my head the sky brightened, bathing the placid roofs in an auroral light, transforming this suburban high street into an avenue of temples. I felt queasy and leaned against the chestnut tree outside the post office. I waited for this retinal illusion to pass, unsure whether to halt the passing traffic and warn these ruminating women that they and their offspring were about to be annihilated.

J. G. Ballard, The Unlimited Dream Company


Hoy domingo, a los 78 años, y después de la larga enfermedad que todos sus lectores conocíamos, ha muerto J. G. Ballard. Hasta cierto punto, podemos decir que con esta desaparición se acaban los años 70, la carrera espacial, la guerra fría y las especulaciones sobre la vida sexual de Ronald Reagan.

En realidad, no sé muy bien qué decir. Sólo que siento la existencia de un vacío nuevo, un abismo muy grande, cuyo sentido tardaré tiempo en comprender.

Si alguien quiere recordar cosas de Ballard, puede asomarse a la página de www.ballardian.com, donde nunca se ha dejado de escribir sobre él; o puede leer el texto sobre el futuro Museo Ballard escrito por Rodrigo Fresán, uno de los más recalcitrantes ballardianos, comentado por Iván Thays.

He escrito en un par de ocasiones sobre Ballard. A continuación transcribo los dos primeros párrafos de mi texto: "Ballard: guerras reales y guerras textuales", incluido en Jordi Costa (ed.), J. G. Ballard. Autòpsia del nou mil.leni (CCCB, Barcelona, 2008), esperando que sirvan no como acicate para leer el resto del artículo, sino para animar a quien no lo haya hecho a la lectura de las obras de Ballard:

1 / A / Creo que la visión de James Graham Ballard sobre el ser humano se resume, más o menos, a esta hipótesis: después de aplicar a una persona una decena de electroshocks, lo más seguro es que desaparecieran de su mente todos sus pensamientos y voliciones habituales, salvo la violencia.
1 / B / Creo que la visión de James Graham Ballard sobre la literatura se reduce, más o menos, a esto: si a un texto le quitas la retórica, los epítetos innecesarios, la carga cultural heredada, las referencias equívocas y la hojarasca argumental, lo que permanece es la tensión.




27 comentarios:

Anónimo dijo...

Una gran putada.

Agustín

Anónimo dijo...

J. G. Ballard, cumplido el final previsto en la sincronía espaciotemporal en que lo hemos "conocido" (en mi caso, apenas he comenzado a levantar el velo que cubre su rostro), acaba de nacer en todos los sueños y pesadillas que aún nos hará tener. Tensión. Alta tensión. De eso, creo, se trata.

AJR

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Me sumo. Rest in Peace.

Edmundo Paz Soldán dijo...

Les dejo un enlace de un post sobre Ballar que escribí el pasado septiembre:
http://www.elboomeran.com/blog-post/117/4954/edmundo-paz-soldan/la-hora-de-j-g-ballard/
eso.

Anónimo dijo...

Descubrí a Ballard hace muy poco, quizá un año, gracias a las referencias que leía aquí y en otros blogs. Nunca había estado demasiado interesado por la ciencia-ficción. Durante 6 o 7 meses he leido buena parte de su obra y llegué casi a obsesionarme por la busqueda de "La exhibición de atrocidades", inencontrable. Compré Crash con la idea de reservarlo para un viaje a Madrid y en el camino de la librería a casa ya no podía dejar de leer. Recuerdo que en esos momentos me imaginaba cuál podría ser el estado de Ballard al escribirlo, porque en el principio de ese libro todo es veloz, exacto y brutal a la vez, todo encaja perfectamente y todo te sacude, e imaginaba a Ballard en un estado de gracia perfecto, fascinado.

rubén martín dijo...

Enorme pérdida que nos deja huérfanos, como la de Baudrillard hace unos años, de los verdaderos psicoanalistas y filósofos del mundo actual. ¿Quién nos queda? William Gibson sigue, pero lo que tenía que decir parece ya haberlo dicho.Tal vez DeLillo, pero Ballard...

Al menos el canon de la Gran Cultura, tan hipócrita casi siempre, ha tenido la decencia de reconocerlo en vida como uno de los escritores más imprescindibles desde los 60 hasta hoy. Los homenajes póstumos no tendrán el hedor a incienso de otros tantos.

Ballard ha muerto, vivan Crash, The atrocity exhibition, Rascacielos, Super Cannes, Fiebre de Guerra y otras tantas visiones. Su legado, que es enorme -no sólo en la escritura:cine, música, pensamiento- aún tiene muchísimo material para los que intentamos interpretar "la muerte del afecto".

Vicente Luis Mora dijo...

Estimado anónimo, en realidad el estado de Ballard al escribir Crash era muy distinto: totalmente destrozado por la muerte de su mujer, anonadado y al borde de la extinción personal, escribió Crash no como terapia, sino como muestra de enfado. Años después reconocía que no era capaz de leer ese libro, que no reconocía a la persona que podía haber escrito algo semejante. No quería decir con esto que renunciase a Crash, sólo que era consciente del abismo desde el que lo escribió. Saludos.

Adolfo Cueto dijo...

Más de Ballard en:

http://www.hotelkafka.com/blogs/david_torres/

Saludos,

Adolfo

Anónimo dijo...

No me refería a una fascinación autosatisfactoria, Vicente, sino al estado de gracia que tiene esa obra, al vértigo de las primeras imágenes que se suceden nada más empezar que te sacuden brutalmente.

Vicente Luis Mora dijo...

ah, perdón, te había malentendido. No dejes de buscar "La exhibición de atrocidades" (no debe ser tan complicado, creo que la editó Montesinos), porque me parece uno de los grandes libros del siglo pasado, y el nivel de su imaginería es aún superior al de "Crash". Saludos.

JM dijo...

Un excelente momento para volver a traducirlo porque los que lo leemos en español... uf.

rubén martín dijo...

"The atrocity exhibition" me lo pillé hace un par de años en Minotauro. Con una portada mejor que ésta, por cierto:

http://www.casadellibro.com/libro-exhibicion-de-atrocidades/2900000387005

Pero en general está jodido pillar sus libros en español, se agotan y no se reeditan. Espero que se haga algo al respecto.

Anónimo dijo...

Yo recuerdo la edición de Minotauro, pero está descatalogado. De hecho, he intentado ir trayendo para la librería que trabajo la mayoría de sus títulos y todos llevan ese camino, salvo que algunos están siendo reeditados por Booket. Me queda ir periódicamente buscando por ebay y similares.
Un saludo.

Vicente Luis Mora dijo...

Supongo que todos conocéis la página y que estoy diciendo una obviedad, pero ¿habéis mirado en www.iberlibro.com? Yo casi siempre encuentro ahí todo lo que busco. Saludos.

tropovski dijo...

En mi libreria habitual de Murcia si que me consiguieron traer este año, tras pedirla, la edicion de Minotauro de la exhibicion.

Ballard coge al sujeto des-sujetizado de los psicoanalistas y filosofos de su tiempo para ponerlo en el escenario pos-industrial del que hablan los teoricos, si, pero en un escenario pos-industrial hasta sus ultimas consecuencias, real; en la radiactividad de lo real. Y lo lleva alli para que le pasen cosas, como le pasan cosas a la gente de las novelas. Para que se descomponga lentamente mientras hace alli el amor.

Es el cuerpo sin organos paseando sus cicatrices, es Artaud fingindo estar cuerdo en un mundo que se volvio loco con el mientras el cantaba su afasia y se olvidaba del mundo en un Mexico donde fantasmas aztecas reconstruian helicopteros extraterrestres del siglo X.

Es Dick sin ganas de bromas, es Dick sustituyendo el LSD por la heroina, sustituyendo el delirio paranoico por el delirio psicotico mas destructivo. Es Burroughs queriendo ser Jane Austen, queriendo explicar todo eso a nosotros, las muchachas refinadas de nuestro tiempo, con todo lujo de detalles. Es Dostoievski escribiendo mientras su cuerpo se descompone en un bucle sin fin.

A lo mejor exagero porque me duele su muerte. Es la muerte de uno de los ultimos visionarios, y su isla de Patmos se erigia en un resort junto a un campo de golf.

Gerardo Sifuentes dijo...

Una lástima su deceso. Checa esta entrada sobre lo 'ballardiano' que publiqué el año pasado. http://gesifuentes.blogspot.com/2008/09/en-el-centre-de-cultura-contempornia-de.html

Alvy Singer dijo...

Se va un titán, un maestro.

Anónimo dijo...

Descubrí a Ballard gracias a este blog, y se abrió un nuevo ámbito. Lo siento, Vicente, y gracias.
Oche

Vicente Luis Mora dijo...

Oche, si he conseguido introducir a un lector en Ballard, me siento más que contento. Saludos.

Jesus Andres dijo...

Cuando veo un bodegón de Sanchez Cotán, no veo más que austeridad. En cambio en uno de Caravaggio, decadencia. ¿Que leemos en Ballard? La etiqueta de ciencia-ficción no hace ningún favor a algunos autores. Podríamos poner a Ballard en la sección de autoayuda y a éstos, en la sección de cuentos para colorear. No me malinterpreten, el que colorea un libro, es feliz y está sano.
A menudo me dejo guiar por las ilustraciones de las portadas. Las de Ballard me recuerdan los carteles de Renau. Pero, el resto de envoltorios de ciencia ficción, me espanta. También sus precios. Quizás una exposición combinando las obras de ambos autores sería interesante. Renau, el hombre que encargó el Guernica, llevaba pistola. En Méjico, donde mataron a Trotsky, en el círculo de Diego y Frida, Renau, temía por su vida. Sin saber si un accidente de tráfico era un atentado. Ballard habría escrito una estupenda ficción con la realidad de Renau. Y habría tenido una portada brillante en acabado mate. El comisario. La escena de la película de Spielberg, con el chico de la pelota de béisbol y la cazadora militar, saludando el vuelo rasante de los aviones, convertido, imagínenlo, en el chico calzado con albarcas viendo pasar una caravana de camiones desvencijados, que cubren con mantas y lonas, la pinacoteca más importante del mundo, esquivando bombas a la velocidad de un videojuego prehistórico. Para esa película haría falta Buñuel, pero con guión de Ballard. ¿Sería ciencia ficción una película sobre el pasado? ¿Es ciencia ficción El imperio del sol? ¿Lo es Un mundo feliz? ¿1984? Algunas de ellas tratan siempre del presente. Incluso mañana seguirán tratando del presente. Si no puedo hacer nada contra las etiquetas, propongo una nueva: “sobre el presente, autoayuda e inclasificables”. O tal vez, sólo Ballard. Pídanla en su librería. No lo veo descansando en paz entre esas portadas que lo rodean ahora. ¿Es ciencia ficción Soldados de Salamina?

Ángel González González dijo...

Más o menos, si te vas, dejando lo que él ha dejado, la cosa habrá merecido la pena. Lo peor de todo es que la señora RIP no entiende de acabados ni calidades, pero ya sé, así funciona esto del vivir.
Abrazos Vicente, un placer estar por aquí.

Vicente Luis Mora dijo...

Saludos, Ángel.

El Guero Mestizo dijo...

Si Tropovski, el era un gran visionario...ahora no se quien nos va prender la luz en la oscuridad del futuro.

Pues, hoy no seria un mal tiempo para revisitar "La exhibición de atrocidades"

Vicente Luis Mora dijo...

Qué razón tiene usted, Guero. Saludos.

Isabel dijo...

Yo también conocí a Ballard a través de este blog y por lo que leía me daba un poco de miedo ver el futuro a través de él.
Con su muerte me decidí a leerlo. Lo primero que me sorprendió es que sus libros, pocos y tristes, dormitaban en un rincón de una libreria, nada de mostrarlo en el escaparate. Me decidí por "Mitos del futuro próximo"
Me alegro de leerlo, pero no he perdido el miedo porque ese futuro ya está aquí.

Alvy Singer dijo...

Estoy releyendo noches de cocaína, la novela que empezó su última etapa y a mi juicio la mejor de esta. Es fascinante. Es un Ballard clean, perfecto.... Fijaos que principio:

"Cruzar fronteras es mi profesión. Esas franjas de tierra de nadie entre los puestos de control parecen siempre zonas tan prometedoras, acolmadas de posibilidades de vidas nuevas, aromas y afectos nuevos".

No parece nada disparatado decir que se trata de nuestro escritor de la segunda mitad del siglo XX.

Vicente Luis Mora dijo...

No creo que sea el mejor, pero desde luego es uno de los mejores, sin duda alguna. Saludos, Mr. Singer.