jueves, 23 de octubre de 2008

Algo más sobre generaciones, mutaciones y nocillas

En esta entrevista en el último número de Teína:

http://www.revistateina.com/teina/web/teina19/lit6.htm


Dentro del mismo número, el interesante prólogo de Rafael Reig a su último libro, Visto para sentencia (Caballo de Troya), donde aparece citado un viejo debate que tuvimos en este blog. Reig comenta en ese prólogo también el precio que tenemos que pagar quienes escribimos sobre escritores españoles contemporáneos. Y se queda corto, a mi juicio. Algún día daré mi versión sobre estos interesantes asuntos:

1) Qué pasa con el crítico que además es escritor.
2) Qué pasa con el crítico que no se muerde la lengua hacia sus contemporáneos -en España, en Inglaterra o Estados Unidos es muy normal-, para bien o para mal, y dice lo que piensa sin ambages.
3) Qué pasa cuando el crítico encuadrable en 1) es además encuadrable en 2).

[Posible pista: ¿se va a vivir al extranjero?]

Hum.


.

20 comentarios:

logiciel dijo...

¿Conmigo o contra mí?

Me resulta más bien poco 'posmoderno' este planteamiento.

Saludos

Vicente Luis Mora dijo...

Ein? Mande? No sé a quién te refieres, si es a mí dejé de ser posmoderno hace mucho tiempo.

Jordi Roldán dijo...

Entiendo tu postura bastante bien. Conozco esa sensación, aunque no sea escritor. En otras vertientes de la vida también sucede. Por ejemplo, ¿medicina? En fin. No sé si está en la genética de este país, aunque esto es mucho decir, y no sé si es un tópico.
Saludos.

Ale_M-F dijo...

Qué pasa con el lector que debate a diario contra lectores de posiciones más comunes...
Intento no darme por vencido, e insisto en mantener conversacciones enfrentado a esa literatura más cómodo de leer. Supongo que soy más optimista y menos fanático que muchos de ellos.
¿Fanático? Es difícil definir qué lleva a ciertos lectores a defender religiosamente una literatura que parece les representa como individuos.
Sigamos.

Esther dijo...

Espero que la razón de irse a vivir al extranjero no sea esa, Don Vicente,porque si no, me dará mucha pena.

La posición del crítico es muy delicada, pero necesaria. Para mi, como para mucha gente, es una guía. Pero hay algo que me preocupa en ese sentido y es la subjetividad. El crítico, a través de su experiencia literaria y también de su propia experiencia en la vida, forjará su criterio, e inevitablemente me influirá a mi también. Por eso es tan importante forjarse uno mismo sus propios criterios, saber qué critico te gusta, te convence o por el contrario, te repele. En mi opinión, la dificultad del critico es la honestidad. Hay que ser muy valiente para decir lo que uno piensa.

logiciel dijo...

Hablaba en general, Vicente.

Existe una larga tradición - y tú lo sabes - tanto nacional como internacional de rencillas entre novelistas, novelistas contra poetas, poetas contra poetas, poetas contra novelistas, críticos contra todos, todos contra los críticos... aceptable para alimentar la máquina, pero nada más. Confío en que con el tiempo se acaben superando y nadie invada o juzgue sin el debido criterio la parcela del otro.

Ana dijo...

Vicente,

Se nota en tu post un cierto resquemor. En cuanto al ostracismo y oposición que se pueden generar en torno a personas y proyectos innovadores en el campo intelectual artístico no creo que sea una especificidad de España, puede que la intensidad del mismo si sea una característica española.

Creo que cualquier propuesta intelectual artística que sea rompedora genera recelos por parte de los grupos ya instalados en ese ámbito intelectual y con tendencia conservadora (a conservar sus propuestas, enfoques, etc). ¡Es ley de vida!

El quejarse no creo que sea una buena estrategia. Si lo es el resistir, el hacer lo que a uno le apetece y el no claudicar de unos principios.

Otra cosa, me ha sorprendido encontrar la palabra nocilla en el título de tu post. Creo que leí en una entrevista tuya en un periódico que decías que ese nombre te parecía un mote (puede que fuera Jorge Carrión quién lo dijo). ¿Has sucumbido al hecho de que son los demás los que nos imponen los nombres?

Claudio dijo...

Hola que buena pagina.

Te escribo también para invitarte a participar en este nuevo blog para dar a conocer los secretos de la psicología para que todos tengamos una vida mejor.

Ven a ver si te sirve, puedes hacer tus preguntas y hasta contar una experiencia.

Te espero

http://nuestrapsique.blogspot.com
http://nuestrapsique.blogspot.com

Vicente Luis Mora dijo...

Pues la verdad es que ha sido un despiste, Ana, supongo que era para que los lectores se orientaran rápidamente del tema. Están las dos terminologías. Yo tengo muy clara cuál me apetece, pero no puedo imponer nada a nadie. Saludos.

Ana dijo...

Entendido, Vicente.

Un saludo

Juan Carlos Márquez dijo...

Sólo una pregunta, Vicente, que me ha surgido tras leer tu artículo en Teína:

¿Dónde enmarcarías y por qué tu post "Fragmenta"? ¿En la escritura tardomoderna, posmoderna o pangeica?

Saludos.

fantoda dijo...

Si para escribir con libertad la salida es irse a vivir al extranjero, los que seguimos en España somos 1) ¿menos libres?, 2) ¿menos críticos?, 3), por tanto, ¿ambas cosas?

Vicente Luis Mora dijo...

Juan Carlos: Buf, complicado. El fragmento es un género moderno, pero creo que mi acercamiento al mismo en "Fragmenta" sería posmoderno, ya que no se aspira, como en el estilo fragmentario modernista, a la totalidad cosmovisiva. Un ejemplo de uso de fragmento pangeico serían algunas piezas de "Circular 07".

Fantoda: sofista reversión la tuya, si me lo permites. 1) lo de salir al extranjero no es una respuesta sino una pregunta, formulada además como pista, ni siquiera como hipótesis. 2) la libertad se la da uno a sí mismo, esté en su país o resida en el extrajero. 3) Algunos críticos podrían repetir a estos efectos el verso de Cernuda: "libertad no conozco más que estar preso en los brazos de alguien". No es mi caso. 4)"Singularidades" y "La luz nueva", con sus repasos a ciertos prebostes de nuestra poesía y nuestra narrativa, salieron mientras vivía en España. 5) Tu libertad depende de ti, Fantoda, date la que necesites, cuanta más mejor -creo-. 6) Los críticos que se quedan en España, por tanto, y respondiendo a tu pregunta, son tanto mejores críticos cuanta más libertad se procuran para hacer su trabajo. Sitúate tú mismo.

Saludos.

LEO MARES dijo...

Pues espero esa versión con impaciencia (pero tranquilo, mi impaciencia no es asfixiante). Me interesan los tres puntos.
un saludo

Anónimo dijo...

Hablando de "Circular O7. Las afueras"... Me he reído mucho con la pieza en la que aparece un tal V.L.M. que padece un síndrome de Diógenes un tanto peculiar y no menos estupendo. Por lo poco que llevo leído se me presenta esta obra como una suerte de Cajón de Sastre: no confundir con un cajón desastre :-) ¡Lo estamos disfrutando mucho!
Un saludo,
Patricia

fantoda dijo...

Te permito lo de sofista y agradezco tus respuestas, aunque las preguntas eran más bien de tipo retórico. Lo de mi libertad es una de las pocas cosas que tengo bastante claro, por lo tanto, ya sabes donde me sitúo (yo mismA) pero también creo que esa libertad, la mía, la de todos, crecería considerablemete si fuéramos capaces de organizarnos, también, en un espacio físico real, no necesariamente fuera de España. Es más, considero que España necesita una comunidad de ese tipo. Y ,por último, es cierto que tu pregunta era una "posible pista", por eso he supuesto que tenías una "posible" solución y que esa solución era emigrar. Seguramente te habré malinterpretado.

emilio dijo...

La crítica literaria española es un enfermo que nunca termina de morirse.

Vicente, de todas maneras es un poco contradictorio todo esto del "extranjero", viviendo en una comunidad pangeica en la que las fronteras ya solo las delimitan la velocidad de tu servidor, ¿no crees?

Vicente Luis Mora dijo...

a)
No, Emilio, no es contradictorio para nada; las redes nos conectan, superan nuestra distancia física pero no por ello esa distancia deja de existir. Y a lo mejor (no respondo, sólo planteo otra hipótesis abstracta que dejo sin responder -de momento-), esa distancia física entre crítico y autor es saludable. Sobre todo para el primero.

b)
¿Colectivos de críticos? Viendo cómo ha funcionado el presidido por el inenarrable Miguel García Posada y a lo que se ha dedicado, Premios de la Crítica mediante, ese colectivo durante años (sobre todo en poesía), dudo mucho que necesitemos otro colectivo de críticos literarios. Sinceramente opino que la profesión de crítico, por su carácter vocacional y hasta cierto punto desprendido -la mayoría de los críticos sólo cobramos una minúscula parte de lo que hacemos, incluidos los nombres que penséis como más prestigiosos y de mayor edad-, no requiere del asociacionismo y es bastante solitaria en su esencia. La única compañía necesaria del crítico es la de los libros. Pero esta no es más que mi opinión, la cual a lo mejor resulta ser... solitaria. Sólo digo, Fantoda, que sería una pena que una organización de críticos se dedique, como se ha dedicado alguna en nuestro país, a reproducir el establishment literario y mantenerlo a salvo de toda crítica, en vez de hacer su trabajo. Pero me gustaría saber los motivos por los que crees necesaria ese tipo de asociación. A lo mejor me hacen reconsiderar mi posición. Saludos.

Alvy Singer dijo...

1) La exigencia. De corresponderse ensayísticamente con la ficción. De soñarlo (el lector) como teoría de su práctica. También la sospecha: que sus enemigos (los que no gustan en su crítica) lo son por algún motivo cercano a la ficción.

2) El exilio. La incomodidad. Las facturas de los cafés, cada vez más caras. La falta de reservas en el Café Gijón. La falta de abrazos. La soledad.

3) De la sospecha pasamos a la confabulación perversa y seguramente terriblemente premeditada: no sólo está ocupado de una ficción, sino de la de los demás, estando estos Otros vivos.

fantoda dijo...

Aun a riesgo de que no publiques mi comentario, inenarrable no es un adjetivo propio de un escritor. Con respecto a lo de la comunidad, no me refiero sólo a un colectivo de críticos, y mucho menos a un colectivo de esbirros (puedes imaginarte por donde me paso el establishment), sino a una comunidad de gente que contribuya a sacar a este país de la indigencia mental de la que es víctima responsable. Una de las causas del déficit es, sin duda, el cainismo, pero es un mal de difícil solución (aquí y en Trapisonda), sin embargo, creo que, principalmete, el problema reside en la falta de asimilación de nuestra historia más inmediata y los residuos de ésta. Quizá un grupo de gente joven, inteligente (y, por tanto, crítica) podría darle forma a un proyecto cultural interesante y, sobre todo divertido (estamos a falta de espíritu lúdico del bueno), dentro del panorama nacional y, si los jóvenes con ese perfil deciden emigrar, el objetivo se presenta aún más complicado. El hecho de asociarse no implica que uno deba perder su independencia, es más, creo que una comunidad puede ser pensada (y creada) para fomentar esa independencia, es decir, la libertad de la que hablabas. Considero que un crítico es algo más que él y los libros y si no, ¿qué sentido tiene este blog?

Salud, Vicente.