domingo, 26 de octubre de 2008

Obama, la vuelta a la política real


Ayer estuve en un acto político que cambió muchos de mis puntos de vista sobre los Estados Unidos. Estuve en el mitin que Barack Obama pronunció en Albuquerque, en una llanura colindante con la University of New Mexico, donde había congregadas, según estimaciones, no menos de cincuenta mil personas. Fui con mi amigo Pablo, y ambos salimos de allí con la experiencia de haber vivido algo histórico.



Podría contar muchas cosas sobre el acto: mi alegría de que el español estuviera en todo momento muy presente, incluso con canciones en directo interpretadas en castellano, algunas ideas de los diferentes discursos de otros demócratas del Estado, etc., pero me centraré en Obama, en lo que llamaría la experiencia Obama. Después de estar allí dos horas de pie, aguantando el frío, el cansancio de hacer una hora y media de colas y controles de seguridad, y con varias rupturas de ritmo durante todo el mitin, Pablo y yo estábamos muy cansados. Yo pensaba para mis adentros que los acólitos no iban a recibir a Obama demasiado bien. Pues me equivoqué. Y cómo. Desde que anunciaron que subía los escalones del estrado, aquella multitud sufrió una transformación increíble. Los rostros agotados, ateridos y angustiados por la crisis económica generalizada se convirtieron en pantallas que retransmitían ilusión y ánimo. Y él comenzó a hablar. Y entonces comenzó la experiencia Obama.



Hoy escribe el narrador chileno Ariel Dorfman un artículo en El País, donde cuenta el encuentro que tuvo con la premio Nobel Toni Morrison, y de la definición que ésta le dio de Obama como poeta. Dice Dorfman: “Toni no hablaba tan sólo de alguien elocuente, de alguien que amaba las palabras, es decir, que las consideraba amigas íntimas y carnales, sino de algo más: un ser humano animado por una visión trascendental, a visionary, nos dijo Toni”. Un visionario. Así es. Por la mañana Pablo y yo habíamos estado viendo en Santa Fe una colección de fotografías, en blanco y negro, sobre la historia de Norteamérica en la Monroe Gallery, y desde que Obama subió al estrado mi visión perdió los colores y vi la foto de Obama subido a aquella modesta plataforma como una de las posibles instantáneas históricas del futuro de este país. No sé si Obama es un poeta, pero desde luego es un visionario, un estadista, alguien que sabe conectar con el alma de este pueblo y que encuentra las palabras incluso para emocionar a quien no puede votarle, a quien ni siquiera pertenece a este país y que acaba de llegar. Pero es que Obama explicó que los Estados Unidos es la tierra de los que acaban de llegar: nuestro país, dijo, “se construyó desde su principio por personas que dejaron atrás su vida y cruzaron el mar para construir aquí un mundo mejor. Mi propia familia llegó de fuera. Pero cuando alguien llega aquí y comienza a trabajar, piensa para sí: yo no podré votar, de acuerdo, pero ahora estoy en un país donde mi hijo sí podrá votar y donde mi nieto podrá intentar llegar a ser el Presidente de los Estados Unidos”. No es una metáfora. Es su caso. Estados Unidos, en contra de lo que muchos piensan, es un país naturalmente abierto, que han cerrado –esperemos que sólo temporalmente– unos hechos terribles y ocho años de gobierno republicano. Pero ésa no es la esencia de esta tierra, y Obama dedica buena parte de sus mítines a recordar que el carácter hospitalario es parte de la naturaleza común. Para mi sorpresa, entró al trapo en el tema de la emigración ilegal de una forma tan contundente como ésta: “no se puede deportar a doce millones de personas. Es obvio que hablamos de un colectivo que ha quebrantado la ley, pero no se les puede tener eternamente en un estatus de inexistencia por ello. De alguna forma, habrá que estudiar un camino para que esas personas puedan ir siendo legalizadas e incorporarse, si trabajan y viven aquí, a una normal convivencia ciudadana”. Y el público, también para mi sorpresa, aplaudió entusiásticamente. Hay muchos estereotipos sobre Estados Unidos que se desvanecen con sólo salir a la calle en el momento adecuado. Yo no había aplaudido hasta ese momento, porque mi situación en el mitin era la de un simple y respetuoso extranjero con curiosidad. Pero ahí comencé a aplaudir.

El ambiente del momento no eclipsó mi carácter crítico. Mientras estaba allí recordaba que hace poco declaraba el lingüista e intelectual Noam Chomsky al periódico alemán Der Spiegel que entre Obama y McCain “hay diferencias, pero no son fundamentales. Nadie debiera hacerse ilusiones. Estados Unidos tiene esencialmente un sistema de partido único y el partido gobernante es el partido empresarial”. No niego que Chomsky tiene parte de razón; de hecho el proyecto electoral de Obama está respaldado, desde el principio, por un grupo de poderosos empresarios de la zona de Chicago. Pero –incluso aunque aceptáramos eso por completo– yo no escuché ayer a Obama un discurso de grandes empresas, sino de PYMES. Un discurso de clase media donde no había promesas abstractas e inconcretas, como al principio de su campaña contra Hillary Clinton por la nominación demócrata, sino realidades. No sólo habló del talante norteamericano, también habló de impuestos, de hipotecas y de préstamos de ayuda a jóvenes universitarios. Si un joven tiene un gran expediente y quiere ir a la universidad sin tener dinero para hacerlo, dijo, habrá que crear una especie de prestación social sustitoria para que devuelva a la comunidad la beca gratuita que merece tener para estudiar. Si una pequeña o mediana empresa contrata a alguien en los dos próximos años, dijo, tendrá un descuento impositivo. Si alguien no tiene ningún seguro social, se creará uno muy básico con lo que se ahorre al detener la guerra de Irak y los ¡diez mil millones de dólares al mes! que cuesta a los norteamericanos. Si ya tiene seguro social, se intentará que las compañías cumplan lo establecido en sus cláusulas (algo que no hacen, como se puede ver día a día aquí y en el documental Sicko de Michael Moore). Aquí dijo algo que, por circunstancias personales concretas, me llegó muy hondo: “La reforma del sistema sanitario no es para mí un objetivo político más. Para mí es personal. Mi madre murió de cáncer con 53 años, peleándose en el hospital con la compañía de seguros para que ésta le autorizara un tratamiento”.

Este tipo de detalles, que descendían al desierto de lo real y apuntaban medidas muy concretas y palpables, me hicieron pensar que, como comentó Pablo -mientras contemplaba el escaso presupuesto del mitin, el hecho de que todos los organizadores fueran voluntarios no pagados, la ausencia de un partido político al estilo europeo y la atmósfera de espléndida improvisación- Obama había abandonado el estilo cinematográfico y mediático del Yes, we cam, que según apuntamos aquí utilizase en su nominación demócrata, para volver a la política real, para echarse a la calle sin alharacas, ni efectos de imagen, ni grandes escenarios, ni cuidadoso tratamiento icónico. Nada de eso. Un micrófono y su espléndida oratoria. Al estilo romano (salvo en lo del micro, claro). Sólo se permitió el gesto escénico de subir a la plataforma bajo los acordes de The rising, de Bruce Springsteen. De todas formas no se oía nada bajo el rugido de cincuenta mil gargantas. Mientras hablaba él yo miraba las caras de la multitud. Eran rostros llenos de pronto de vida, de ilusión por un cambio en las cosas. Un chico que estaba a mi lado se volvió a su madre y le comentó: “es esperanzador, ¿verdad?”. Obama dijo que la nación estaba en el peor momento desde la crisis de 1929. Pero que se había salido del Crack, y de los efectos de la guerra, y de Vietnam, y de la crisis del petróleo. Y que lo que había sacado del pozo a Estados Unidos era simplemente la convicción de los ciudadanos en que podían hacerlo y su voluntad de trabajar. Y de que la solución eran ellos, los que estaban allí, cada uno de ellos. Sí se puede, gritó varias veces en español. Y que él confiaba en ellos. Alguien del público desgarró lo que creo que todos estaban pensando: “nosotros creemos en ti”. Y entonces Obama dijo que este es un país donde lo sueños no se tienen, sino que se hacen, y donde los de fuera son bienvenidos porque Estados Unidos es un país hecho por pioneros e inmigrantes, y el estruendo era ya tan grande que ya no se podía oír nada. Y entonces me pasó algo que solamente me había pasado una vez escuchando a un político: se me erizó el vello y se me atoró la garganta. La otra vez que me pasó fue escuchando un discurso de Robert Kennedy, el hermano prematuramente asesinado de John Fitzgerald Kennedy. Está claro que Obama tendrá que demostrar que no es sólo brillante oratoria, que habrá que gestionar con medidas reales ese cambio, pero esta oratoria, en sí misma, ya produce efectos públicos saludables, por sí misma reordena el imaginario y establece la esperanza como proyecto político, entendida como lo que uno mismo puede hacer, como lo que debe hacer por su entorno social, según aquel memorable discurso presidencial de J.F.K. Y mientras Obama se despedía yo me preguntaba por qué mi país nunca ha tenido un político como Martin Luther King, como J.F.K., como -habrá que darle tiempo- Obama, o como Robert Kennedy, alguien que sepa entender cuál es la almendra de nuestra patria, esclarecer cuáles son las verdaderas cualidades de los españoles y convencernos, de una vez por todas, de que son esas cualidades y nuestro trabajo continuo a partir de ellas lo único que puede salvarnos.


66 comentarios:

Apostillas literarias dijo...

Yo soy muy incrédula. Me parece que de Obama a McCain, el que gane, no habrá grandes diferencias.
Es interesante lo que señala Juan Gelman: La deriva de Obama

Muchos saludos.

raúl quinto dijo...

Desde aquí la política americana se ve como un espectáculo mediático fuera de contexto, Obama es casi como una nueva estrella de cine, nos lo presentan como una revelación que no terminamos de comprender, en parte por lo diferente que es la política española, tan presa de la partitocracia y tan huérfana de eso que llaman carisma en sus políticos principales.

Desde fuera de EEUU mi visión se parece más a la de Chomsky, aunque sé que eso es retorcerme en el tópico,pero a lo acaecido en muchas décadas me remito.

Lo mejor para Obama es que tiene sencillo mejorar a Bush jr. Lo peor es que tiene muy fácil decepcionar a los que lo consideran una esperanza realista.

saludos.

Jorge dijo...

Gracias, Vicente, por la descripción del acto de Obama. Algo tiene que tener este hombre que ilusiona a los que estáis allí y a los que estamos al otro lado del océano; a los que sois espectadores de primera mano de su magnetismo y a los que sólo lo seguimos por los medios. No sé cómo surgen los grandes líderes, los importantes de verdad, pero es obvio que por estas tierras andamos escasos de ellos. Desde la distancias, Estados Unidos es fácilmente criticable, pero no se puede negar que la sociedad estadounidense tiene ese halo de potencialidad. Quizá por ello sea el origen de tantas ilusiones y de tantas decepciones.

Anónimo dijo...

Bonito post, Vicente. Quiero creer que realmente Obama es diferente, aunque sigo siendo escéptico con respecto a todos los políticos, dada la historia reciente y lejana. Espero que sea el promotor necesario de un cambio, porque de lo contrario nos esperan tiempos muy difíciles. Me interesa tu reflexión sobre los políticos españoles: ahora necesitaríamos a alguien con la visión y valentía de un Adolfo Suárez, por ejemplo.

Sergi Bellver dijo...

Me temo que Chomsky tiene bastante razón, y no hay que caer en la candidez de identificar la bondad argumental de un discurso, con todas las energías que se mueven en un encuentro así, con toda esa corriente de ilusión que galvaniza a la masa: Obama no puede hablar de las grandes empresas que manejan los hilos en un encuentro con trabajadores e inmigrantes (que supongo formarían el grueso del público). A cada audiencia hay que ofrecerle un formato distinto (eso también dice de Obama que es un buen político, con todo lo "bueno y malo" que eso significa), y nadie con dos dedos de frente se suicidaría escogiendo un debate macroeconómico y estructural ante una audiencia que quiere rodeo, Coca-cola, luces, rock y familias modelo, que quiere una estrella, que necesita que le devuelvan el sueño americano.

Pero ese sueño (y Obama, el hijo de inmigrante, lo encarna) lo siguen velando los mismos trust; cuando sobrevienen pesadillas, están los sempiternos tejedores del miedo para gestionarlas (el hombre del saco cambia de cara, Castro ayer, Al-Qaeda hoy, etc.); cuando la población de los EEUU despierte aturdida de todo este sueño, el capitalismo ultraliberal volverá a mudar el disfraz para que, en un supuesto cambio, todo siga igual.

Me pregunto si Obama, cuando llegue a ser presidente (que va a ganar, creo, aunque por un margen más estrecho del que se preveía), se replanteará la política exterior a fondo, sin jugar con las cifras de marines que se envían ni con el apellido de las "misiones" y dejando de distinguir entre árabes con petrodólares a los que hay que socorrer con urgencia (Golfo Pérsico) o árabes desharapados a los que olvidar (Palestina); me pregunto si hará algo, de una puñetera vez, con la Sanidad "pública", para que una diabética de Wisconsin no tenga que esperar a que se le caigan los pies a trozos para que la atiendan sin coste; no tengo claro si de veras los EEUU dejarán de proteger sus intereses a costa de los de esos mismos países latinoamericanos que le proveen, bien de materias primas, bien de mano de obra que luego ha de pasar el duro cedazo de la frontera. Me pregunto si el Tio Sam dejará de ser el elegante chico malo del barrio, como Vito Corleone en sus inicios, luciendo impecable, cobrando por "seguridad" y rajándole la cara a la competencia. Me pregunto si, a todas las escalas, abandonarán ese "dumping" mafioso y atroz: político, económico, bélico, agrícola y "moral".

Si Obama es un tibio, una marioneta más, reluciente y barnizada, eso sí, lo sabremos pronto: no habrá cambios profundos y los próceres de EEUU dormirán/tejerán tranquilos en su guarida. Si Obama es de veras ese visionario, ese poeta (el mundo necesita poetas y revoluciones), esos mismos próceres se agitarán, y las petroleras, los fabricantes de armas, los laboratorios de transgénicos y las financieras clamarán en sus conciliábulos "¿cómo hemos dejado que este negro llegara ahí?".

Si mataron a King o a Kennedy fue porque de veras iban a cambiar las cosas.

No seamos ingenuos.

Y aún así, ni el mundo ni los EEUU se pueden permitir el continuismo literal que supondría McCain (y ese palíndromo retrógrado que le acompaña). Si gana McCain, será por la póliza del miedo. Si gana Obama, será por el cheque en blanco de la ilusión.

Puestos a aceptar la posibilidad de equivocarse, la ilusión al menos supone movimiento. Ojalá. Porque el mundo y los EEUU necesitan un cambio, ya.

Puestos a elegir, pese a todo, prefiero un presidente como Obama. Daría lugar a cierta esperanza, a la posibilidad de un giro. Lo otro es garantizar cuatro años más de vergüenza.

Saludos, Vicente.

Anónimo dijo...

Joder, Vicente, me has trasladado a ese lugar. Me hacía falta tener un testimonio directo para entender mi esperanza.
He discutido mucho con Robert sobre Obama. Él ve a Zapatero y a Rajoy, de algún modo, como actores con roles intercambiables. De hecho, en tu crónica se cree en la persona, se olvida el personaje, la máscara: ¿es eso posible? Yo sí creo en la posibilidad de un cambio. Y espero que se produzca. El entusiasmo de Obama ha sido duplicado por tu crónica.
Sólo un pero: me parece problemático el uso que haces de "alma" y "esencia" en alusión a un país.
Un abrazo.
Jordi C.

Vicente Luis Mora dijo...

Todos tenéis razón en lo que decís. Hay motivos para la desconfianza, y también para la esperanza. Cuando llege Obama a la Casa Blanca, veremos qué cosas puede hacer realmente y cuales no. Pero, en ocasiones, la esperanza o la ilusión, por sí solas, son valores ciudadanos también, y política social activa. Uno de los problemas que tenemos en España es que, por desgracia, nuestros problemas con el alma y la esencia, como bien apunta Jordi, además de nuestras suspicacias hacia los políticos, nos hacen casi imposible entusiasmarnos con nada. Apenas la Eurocopa de fútbol ha conseguido que muchos millones de gargantas griten algo parecido a la vez. Un poco de esperanza e ilusión en nuestro país -¡aunque luego se chafen!- nos vendría bien, sería benéfico. Nos concedería un descanso en la película de terror que nos pasan, todos los días, en nuestro imaginario social. Si la historia de los Estados Unidos, por poner un símil metafórico, es como la película La lista de Schlinder, Obama sería la niña de rojo que es la única concesión a la esperanza en una película en blanco y negro sobre el horror. No aparece mucho, pero nos recuerda que hay, o que podría haber, otra cosa. Si Obama es Caperucita o el Lobo lo sabremos pronto, pero creedme que no yo, sino la gente que estaba a mi alrededor, todos esos miles de norteamericanos, necesitaban escuchar que se puede salir del agujero. Llegaron derrotados al Johnson Field y salieron sonriendo, esperanzados.

Yo quiero sentirme así como español, alguna vez. Eso es todo. Quiero que algún político toque mi médula y me diga, sea o no verdad, que tenemos remedio como país.

LEO MARES dijo...

Excelente crónica, esto sí que es información de primera mano. Me quedo con esta frase, que por sí sola cambiaría el mundo: "...es la tierra de los que acaban de llegar...". Poesía. Ojalá pensaran igual todos los que deciden quien vive y quien muere (autoproclamados dioses terrenales). También pienso que Chomsky tiene razón cuando habla de "partido empresarial", pero hay veces en que la Historia nos regala alguien que, como tú dices, sabe entender cuál es el impulso vital de un país. Y Obama tiene pinta de ser uno de ellos. Esperemos que los estadounidenses lo vean así también, porque no sólo les afecta a ellos. Conviene no olvidar, no obstante, que lo que presenciaste es un acto de campaña, aunque pareciera la crónica de un concierto.Habrá que esperar a ver si sale elegido (tengo mis dudas, aunque creo que se basan en prejuicios hacia los estadounidenses, no lo sé)y sobretodo si, una vez convertido en el presidente de los EEUU, es capaz de convertir los versos en realidad, porque en poesía no, pero en política, sí que es necesario.
un saludo y gracias por la crónica

Vicente Luis Mora dijo...

Créeme, Leo, que era muy consciente de estar en un acto electoral. Pero piensa lo que tuvo que pasar allí para que alguien:

1)que nunca acude a actos electorales.
2) Que desconfía por sistema de cualquier político.
3) que desconfía por sistema de cualquier discurso, sea o no electoral, sea o no político.
4) que es muy crítico con todo, empezando consigo mismo.
5) que no se emociona ni en las lecturas de sus poetas favoritos, precisamente por estar acostumbrado a recibir constantemente discursos persuasivos e inteligentes y saber distanciarse inmediata e implacablemente de ellos,

a pesar de todo eso, se emocione. Yo no voy a votar a Obama, Leo, no es mi guerra, ni es mi país. No hago campaña por nadie. Sólo doy cuenta de que vi algo en la gente que hacía mucho tiempo que no veía en ninguna parte, y que me dio mucha envidia. Eso es todo. No quería dejar constancia de otra cosa, amén de narrar cómo es un acto electoral norteamericano por dentro y de contar lo que Obama de verdad dice en los discursos; en los resúmenes que os llegan allí de la prensa y la televisión se detienen apenas en lo que dice Obama de McCain. Y creo que hay otras cosas bastante más interesantes. Saludos.

Ernesto Garcia dijo...

Me uno a los compañeros que manifiestan su desconfianza. En cierta medida independientemente de Obama o McCain, lo que sigue más o menos imperturbable es lo que Lipset y Harold Kerbo denominan el "credo americano", es decir, un sistema de valores que ensalza la libertad, el igualitarismo (que no la igualdad), el individualismo, la capacidad de seducción y la visión laissez-faire del gobierno. Quizá por eso, Chomsky hace bien en denunciar que, más allá de quien gane, lo que sigue intacto es ese credo el cual, desgraciadamente, gestionan simbólica y materialmente una clase social corporativa (ver el artículo "Estratificación social en EEUU" dentro de "Estratificación Social y Desigualdad" de Harold Kerbo, McGraw Hill, 2004). Pero ese "credo" alimenta al principal Imperio del planeta, con las consecuencias que todos conocemos. Por eso, Obama y McCain, creo, lejos de transformarlo harán todo lo posible por mantenerlo. ¿Qué es mejor Guatemala que Guatepeor? Sin duda. ¿Qué es preferible un lider en EEUU cuya capcidad de diálogo sea algo mayor que la de un mosquito? Desde luego. ¿Que las políticas sociales de Obama serán algo mejores para las clases subalternas norteamericanas? Estoy seguro. Ahora bien, de ahí a pensar que Obama puede suponer una transformación del status quo interno y externo ahy un trecho. No se trata, creo, de pesimismo, sino de simple observación en clave diacrónica. ¿Modificó Kennedy ese credo americano? ¿Permitió Clinton un desarrollo más sustentable del planeta? Yo pienso que no.
En cuanto a lo de la ilusión. Permíteme, Vicente, que desconfíe también. Para mí las ilusiones colectivas nacen cuando la propia colectividad participa en el proceso de construcción de la alternativa política, lo otro, es decir, el liderazgo que embriaga se trata más bien de seducción. Yo no quiero que me seduzcan, quiero participar en las tomas de decisión, quiero ejercer mi derecho ciudadano de intervenir en la "cosa pública", para lo cual es necesario que pueda tener la opción y los medios. Quizá por eso, esta democracia representativa que tenemos, tan anémica en materia de ciudadanía no nos satisface. Muy al contrario, genera de manera acelerada desafección.
No obstante, me parece interesante el planteamiento del problema y el enfoque desde "allá".
Un saludo, Vicente.

Vicente Luis Mora dijo...

Ernesto, lo que dices es inapelable, pero también lo es que ese "credo" no está impuesto desde alturas empresariales o políticas, como muchos creen, sino que es consustancial al estadounidense. No hablaré de alma, pero puedo decirte, ahora que llevo un año viéndolo en directo, que el individualismo emprendedor norteamericano, como ya viera Weber agudamente en su momento, es así, y no es que ni Obama ni McCain quieran cambiarlo, es que -salvo algunas excepciones, claro, como la de Chomsky-, ningún norteamericano quiere cambiarlo. No os engañéis respecto a eso. En este momento escribo desde una habitación de hotel en San Francisco. A través de mi ventana veo los edificios del Distrito Financiero, cuyas oficinas están iluminadas desde las siete de la mañana. Detrás hay miles de personas trabajando para introducirse en un sistema consumista de existencia que a nosotros nos parece raro y lejano, pero que a ellos les encanta. Eso no se puede cambiar, porque los ciudadanos, que son los dueños de la política, no quieren. Sólo se puede hacer más o menos justo para dentro, y más o menos invasivo y cruel hacia fuera. Las opciones McCain-Obama son parecidas en el mantenimiento de eso (como no podía ser otra cosa, insisto), pero Obama quiere acabar con las guerras de fuera para intentar que el sistema social de dentro no sea tan injusto. Creo que hay diferencias éticas notables entre esas dos posturas. Respectoa tu postura ética, Ernesto, es profundamente europea. Y sabes que la comparto, pero simplemente es un esquema (social, económico, ético), que no es aplicable en EEUU, como no lo es en China o en Australia o en Malasia. No podemos imponer nuestros esquemas de pensamiento al resto del mundo, y a veces lo hacemos cuando comprobamos que los norteamericanos no son tan solidarios como nosotros. Esa imposición del modelo cultural a otros países es precisamente lo que más hemos criticado de EEUU, no caigamos en lo mismo. Si queremos ser diferentes -y/o mejores- que ellos, no caigamos en sus errores. No juzguemos a los norteamericanos con patrones europeos, porque eso sería tan ridículo como que un norteamericano fuese a España y nos dijera: "ustedes tienen que acabar con ese sistema de seguridad social universal que tienen, ¿están locos? ¿saben los impuestos que están cobrando por él a sus ciudadanos?". Suena raro, ¿verdad? Pues igual de extraño le suena a los norteamericanos, con 200 años de democracia a sus espaldas, que alguien de España venga a darles lecciones de política interior. Podrían preguntarte: ¿ustedes desde cuándo tienen democracia? Y cuando respondes les entra la risa.

Saludos, Ernesto. Coincido contigo en lo que dices, pero es inaplicable aquí. Ojalá el Imperio fuera más justo, pero entonces no sería, seguramente, imperio. Ellos han tomado su opción. Nosotros tomamos la nuestra, también fuimos imperio en su momento. Cada cual está contento con lo que tiene, imagino.

fantoda dijo...

Esa ilusión ha existido en España y fue duramente reprimida. Creo firmemente, ya que estoy en vena optimista (me inspiran las épocas de crisis) que encontraríamos salidas si fuésemos capaces de entroncar con ese sentimiento de principios de siglo que nos hizo tan dignos, y tan peligrosos a la vez. Quizá nos ha vencido el desencanto con esa baza tan fuerte que es la razón, pero si se trata de bucear en alma/ esencia de los españoles podemos hermanarnos con uno de nuestros antepasados más dignos, el Quijote, y esperar que nos derroten, pero después de haber luchado.

Salud, Vicente.

Anónimo dijo...

Hola, debo decir que es la primera vez que coincido contigo en este blog, estoy de acuerdo en que son dos modelos completamente diferentes. Creo que vale la pena apelar a la emoción si con ella se consigue que la gente salga a votar, el abstencionismo (el principio de la no acción, nada puede arreglarse, sigamos cómodamente criticando todo sin tomar partido ni cartas en el asunto) no resuelve los problemas. No es la democracia que quisiéramos pero al menos aprovechemos las pocas oportunidades que tenemos de influir y participar, desgraciadamente está en juego la presidencia de un país que para bien o para mal (muy mal en los últimos 8 años) rige de algún modo los designios políticos del mundo. No sabemos si Obama va a poder hacer mucho, pero al menos es mejor opción que la que tenemos actualmente. Por cierto acaban de publicar una noticia donde se habla de un fracasado complot para asesinar a Obama. Les paso el link por si les interesa. Gracias Vicente, muy buen tema.

http://www.msnbc.msn.com/id/27405681

LEO MARES dijo...

En cuanto a transmitir el ambiente, lo has conseguido, no te quepa duda. Al menos a mí me ha llegado la atmósfera que allí se debió de vivir, casi me he visto en un rincón, apartado, mirando como Pablo y tú disfrutábais, admirado con el descubrimiento de lo que podría ser "uno de esos políticos". Comparto contigo la envidia por sentirme así como español alguna vez. Y a eso me refería con lo de "información de primera mano" (perdón por citarme), a que con tu crónica nos llega otra realidad muy diferente que la que nos muestran en los telediarios. Y esto es muy de agradecer.
Por cierto, no comparto la desesperanza -al menos no tanta- que veo en el resto de comentarios.

Anónimo dijo...

Manuel G.

El problema es que siempre hay alguien que nos parece "diferente", y por tanto la gente siempre continuará picando y la política seguirá siendo simplemente el arte de manipular masas.

Si la mayoría de los ciudadanos, de una vez por todas, se plantara por fin con los políticos, y en vez de ir a mitines y votar, se dedicara a organizarse para participar de verdad y no dejar que por mero entusiasmo otros lo hagan todo en su nombre, el engaño se esfumaría.

Pero, de nuevo, la renovación del entusiasmo...el mismo ciclo desde que el mundo es mundo.

Obama es simplemente el cebo para que el sistema político siga igual.

Alvy Singer dijo...

Es muy fácil creer en un imperio desimperalista, utopía fácil de pensar y soñar, díficil de aplicar. Pero va a ser muy difícil encontrar a un político inteligente y de eso Obama tiene un rato, me parece a mí.

El mundo no está sólo para un Chomsky, con el que puedo coinicidr más o menos, y creo que hay otras tensiones, como el terrorismo y la falta de libertades, que deben combatirse dentro y fuera del Imperio. Y así espero a este presidente, señores.

Alvy Singer dijo...

Por cierto ante el conspiranoico y encantador comentario de Bellver:
http://www.20minutos.es/noticia/423518/0/neonazis/asesinar/obama/#

Ernesto Garcia dijo...

No sé, Vicente, creo que tienes razón en cuanto a mirar con patrones europeos una realidad ajena. Ahora bien, hay un par de cuestiones que me gustaría apuntar. En primer lugar ese "credo americano", como cualquier credo o ideología, más que innato responde a procesos de construcción sociocultural dinámicos, dentro de los cuales podemos observar numerosos reflujos. Por ejemplo, en EEUU además de individualistas emprendedores podemos encontrar también numerosos colectivos sociales críticos con los modelos de globalización neoliberal, no en vano fueron ellos en Seattle donde comenzaron a articular una respuesta organizada desde la sociedad civil hacia los poderes del Imperio (junto a muchos otros, por supuesto). De igual manera con mirada retrospectiva podríamos esbozar una lista de acontecimientos/grupos disidentes hacia ese credo: Edgar Lee Master y los escritores que alguno denomina como contrageneración del 98, las revueltas estudiantiles de los años 60, los movimientos de derechos civiles, la lucha queer de los 80, el movimiento feminista, los movimientos de solidaridad con América Latina, por no citar en los años 20 y 30 la tímida creación de partidos y agrupaciones socialistas y comunistas en condiciones extraordinariamente complejas, que vienen a poner encima de la mesa distintas "realidades sociales" norteamericanas que dialogan y se enfrentan con ese credo. Con esto lo que quiero decir es que EEUU es Imperio en la medida que en su seno se ha ido consolidando socialmente una ideología que reproduce el propio imperio (y donde han contribuido de forma poderosa tanto el partido Demócrata como el Republicano). Pero no se trata, creo, de una reproducción sencilla, sino en constante pugna con otros modelos de ciudadanía también norteamericanos que cuestionan este marco. ¿Es esto un parecer europeo? No lo sé. Lo que sí pienso es que, a diferencia de Weber, las señas de identidad culturales de una sociedad son tanto más un proceso dinámico de construcción/deconstrucción como un rasgo distintivo e inmanente.
La otra cuestión (y ya acabo, disculpa) es que en la medida que Europa y EEUU son, en términos geoestratégicos, parte de un mismo corazón cultural que durante siglos viene avasallando económica, política, militar y culturalmente al resto del planeta, me parece pertinente someter a crítica mutua los cambios que se producen en sus estructuras de poder. Del mismo modo que coincido con ChomskY en que el modelo parlamentario norteamericano es de partido único (el empresarial), también creo que Europa ha apostado por un modelo de bipartidismo (socialdemocracia-liberalismo) que, en buena medida, reproduce un esquema similar otorgando mayor presencia a la ladera empresarial, frente al ciudadanismo.
Disculpa la chapa, pero el tema me apasiona.
Más saludos.

Isabel dijo...

Al leer este post sentí que se desprendía de él ilusión y alegría. No había ninguna opinión entonces, ahora vuelvo y, como me imaginaba, encuentro en ellas ese mediopesimismo favorable a la opinión de Chomsky no exento de razón.
Me gustan tus puntualizaciones, nos enseñas sobre las gentes de ese país a los que no lo visitaremos, pero aquí, además de ser solidarios, deberíamos poner más ilusión y ganas de trabajar en vez de regodearnos tanto en el pesimismo, hablo del de la calle que, manipulado o no, solo hace aumentar los problemas. Gracias por tus opiniones.

Horrach dijo...

Vicente, coincido más con tu último comentario que con la entrada. El tema del mesianismo en la política, aunque este mesiianismo sea más elegante en Obama que, por ejemplo, en el petardo de Sarkozy, no me motiva demasiado. El carisma en política siempre sigue una dinámica de más a menos, con finales generalmente desastrosos. Obama me parece una figura política muy válida, pero mejor que no se crea demasiado su cita con el destino.

Pero es cierto que, aunque prefiero vivir en Europa que en USA, estoy de acuerdo en lo sonrojante que es que los españoles demos lecciones de democracia a un país que vive en ella (con más o menos problemas o cosas discutibles) desde que nació, es decir, siglos. Si nos quejamos muchas veces, con razón, que los americanos acusan demasiado de tics etnocentristas, los europeos no les vamos demasiado a la zaga.

shalom

Anónimo dijo...

He vivido en el Midwest. No todos son conservadores. Varios estados han tenido gobernador demócrata a lo largo de los años.
Nueva York no es Estados Unidos (Manhattan aun menos).
San Francisco -California- es abominable para otros muchos americanos.
Nuevo Méjico es nuevo pero es Méjico.
Los pijos de Nueva Inglaterra no se reconocen en los vaqueros de Wyoming.
Es posible que Alabama vote conservador.
Hay varios miles de universidades pero los universitarios son vistos como seres peligrosos.
USA no es un país, es un continente.
¿qué habría escrito David Foster Wallace sobre ese mitin?

Oh say, can you see
by the dawns early light...

Vicente Luis Mora dijo...

Ernesto, también es un tema que me apasiona a mí. Todos los movimientos de izquierda -o de lucha por los derechos civiles, que sería más correcto y como aquí son conocidos-, que citas, amén de otros que no has citado, como la contracultura californiana de los 70 que encontró una extraña pervivencia transcorporal en la cibercultura de los 80-90, buscan cosas muy concretas. No recuerdo que absolutamente ninguno de ellos -salvo los antisistema de Seattle, es cierto- vayan contra el sistema de la economía de mercado. Lo que querían son reformas puntuales de ese sistema, para que ciertos colectivos pudieran entrar. en todas las demandas, incluidas las feministas, el hecho de que esos colectivos tuvieran igualdad de condiciones económicas -no otras de tipo marxista, sino las mismas liberales de los demás ciudadanos estadounidenses- era absolutamente esencial para ellos. Lo mismo pasó en España cuando las feministas y el sentido común obligaron a cambiar el Código Civil en 1975 y a reconocer a la mujer libertad empresarial y a no necesitar el consentimiento del marido -manda huevos- para ejercer su actividad económica propia. A este respecto, y hago un inciso, también será interesante recordar que el artículo 38 de nuestra Constitución dice que "Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado". si el marco está claro en España, imagínate si está claro e indiscutido en EEUU, donde rige -el mismo marco- desde 1787. A ojo de buen cubero, puedo decirte que apenas un 4 ó 5% de la población norteamericana está en contra del capitalismo. quizá menos. Desde luego, ahora mismo están muy en contra de cómo ese capitalismo se está gestionando, y quieren una reforma profunda, pero recuerda lo que decía Pardo Bazán de las reformas: implican la ausencia de voluntad de una revolución, y de un cambio de cosas. No, los yanquis quiere seguir como estaban hace tres años. Insisto: no hay que compartir eso, pero hay que respetarlo. Es la voluntad del 95% de los estadounidenses, que no necesitan de las lecciones europeas de política interior. Del mismo modo que nosotros no necesitamos las de ellos, de acuerdo. Pero respetemos si queremos ser respetados. Nuestra superioridad moral -si entendemos por tal nuestra clara conciencia de que hace falta un Estado más social y comprometido con las necesidades de los menos favorecidos- depende de que respetemos que ellos deseen otra cosa. En ese credo puede haber "reflujos", Ernesto, como bien apuntas. Pero, como dicen aquí, ni un paso atrás. Saludos.

J. A. Montano dijo...

Pues sí, Obama y McCain comparten lo fundamental: ambos son candidatos democráticos y, el que gane, será un presidente democrático. Puede que uno de los dos sea más convencidamente democrático, o que uno de los dos tenga tendencias más o menos autoritarias: pero gobernarán con las limitaciones que les impondrá el estado de derecho. Es decir: tanto Obama como McCain serán mucho más decentes y presentables que los dictadores tipo Castro que propugna el estólido y dañino Chomsky.

Vicente Luis Mora dijo...

Con Chomsky, como con muchos otros pensadores, tanto de izquierda como de derechas, hay que quedarse con sus análisis y rechazar sus modelos. Hay que leer a Chomsky y a Gustavo Bueno, a Galeano y a Henry-Lévy. Y quedarse con aquello en lo que acierten, dejando prudentemente al lado sus consejos prácticos. En eso, el sentido común da mejores frutos que las ideologías. Como decía El Roto el otro día en su viñeta, "en cuanto escarbas un poco en las ideologías, apareceren huesos": http://www.elpais.com/vineta/?autor=El%20Roto&d_date=20081021&anchor=elpporopivin&k=Roto.

Pues eso. Necesitamos ideas, no ideologías. Saludos, Jamon-tano.

LEO MARES dijo...

eso es precisamente lo que hace falta: más sentido común y menos ideologías. Y El Roto, como casi siempre, punzante, seco, brillante.

J. A. Montano dijo...

Exacto, ideas: ideas de demolición contra los Chomskys :-)

El de Gustavo Bueno es otro caso entrañable, con su entusiasmo por Gran Hermano como modelo de la sociedad "de paredes transparentes"... lo que le llevó a ser tertuliano del programa, pensando, sin duda, que estaba aportando su granito de arena para la Revolución.

En fin, a estas alturas lo único que pido ya es un poco de pragmatismo sensato, y sin derramamiento de sangre. Está bien que Obama sea un visionario. Y está bien que su visionarismo se encuentre limitado por el estado de derecho y la "dura realidad". El cóctel quizá resulte benéfico. (Aunque siempre lamentaré, desde un punto de vista estrictamente erótico, no ver a Palin dándole al boton nuclear.)

among found objects dijo...

Soy de los EEUU. Me alegro que has visto este lado de mi pais y por fin la gente esta deseando cambio.
Estoy en espana. Me ha gustado ver lo que esta pasando alli por tus ojos.

Apostillas Literarias: Solo hay que leer sus plataformas para ver hay diferencias grandes entre los dos candidatos. Aun es cierto que normalmente no hay mucha diferencia entre los candidatos en los eeuu. Siempre dicimos al votar, hay que eligir lo mejor entre los dos malditos.

Raul Quinto: Estoy totalmente de acuerdo que es un espectaculo. Es una verguenza en mi opinion (todo el dinero que hubieron podido utlizado para mejor el pais..)
Raul, cuando pierdas la esperanza pierdes todo. Hay que esperar y si nos da una ilusion es con esa ilusion salen las cosas mejores.

Vicente: Santa Fe es un sitio magico, no? Espero que hayas tenido tiempo para visitar mas sitios (Zion, los 4 corners, etc). Me gusto mucho la seleccion de Take 5.

Gracias. Y espero que se puede intender mi espanol.

Vicente Luis Mora dijo...

Querida amiga among found objects, Santa Fe es, en efecto, muy bonito. Tiene un poco de parque temático, pero también mi Córdoba natal lo tiene, así que nada que objetar. Poco a poco voy conociendo espacios de tu país que, como alguien apunta, es en realidad un continente, tan difícil de conocer como toda Europa. Saludos.

Ana dijo...

Yo estoy también esperanzada con Obama y gracias Vicente por habernos transmitido tus emociones en vivo.

Estoy esperanzada no porque sea un revolucionario sino porque lo veo como un reformista y esto último, en términos de resultados de políticas sociales es lo más efectivo. Los países con niveles de bienestar más elevados, los escandinavos, con Suecia como ejemplo, no consiguieron lo que tienen en una legislatura sino en años y sucesivos gobiernos socialdemócratas.

Estoy esperanzada porque parece por lo que veo en los medios de comunicación que está consiguiendo movilizar a mucha gente. y ese es uno de los problemas de EEUU, su alto nivel de abstención, muchas veces localizada en los sectores más pobres de la sociedad americana ¿Cómo se va a universalizar el seguro médido si muchos de los que se beneficiarían no votan?

Estoy esperanzada al pensar que puede ser aire fresco que impulse la política social en Europa, del mismo modo que el "New Deal" de Roosevelt supuso cambios en la política social del continente, en concreto, de países del centro y Norte de Europa.

EStoy esperanzada por su discurso unitario, de ir sumando. Frente al discurso separatista del influyente movimiento feminista americano (poderoso en afiliaciones pero pobre en el resultado de las políticas familiares, ej: bajas de maternidad) me gusta su discurso de ir sumando y me recuerda que el movimiento feminista sueco (con menor número de afiliadas) ha conseguido mucho más en el ámbito social precisamente por establecer acuerdos y coaliciones con otros actores políticos, en este caso, hombres.

Y puede que estas esperanzas se desvanezcan después de semanas o meses, pero también necesitamos tener ilusiones.

Coincidio con Vicente: "Necesitamos ideas, no ideologías.

Ernesto Garcia dijo...

Me gustaría pedir disculpas a todos y todas si mis valoraciones han podido sonar a "superioridad moral". Desde luego, no era mi intención dejar de respetar su modo de organización política-social (aunque no la comparta), pero tampoco deberíamos caer, creo, en una especie de falta de crítica. Del mismo modo que estamos legitimados, como ciudadanos, a impugnar socialmente nuestro modelo organizativo europeo porque adolece, al menos desde una perspectiva de izquierdas, de numerosos elementos, también creo que en tanto que "sufridores" de un orden internacional donde prevalece la visión norteamericana, tenemos derecho a formular críticas a modelos de estructuración políticas que tampoco son perfectos. ¿Que su tradición democrática es más extensa que la nuestra? Es cierto. Ahora bien, esto no nos desligitima a la hora de tener nuestro propio discurso. En lo que sí estoy de acuerdo contigo Vicente, y con muchos de los/as compañeros/as que han intervenido, es que la comprensión profunda de su modelo de organización sólo puede hacerse desde una comprensión también profunda de sus categorías de pensamiento, y que éstas, desde luego, deben ser respetadas, al igual que cualquier otra sociedad. Ahora bien, tanto el modelo de EEUU como el de Europa proceden (a pesar de sus muchas diferencias) de un mismo tronco común cultural, que ha impuesto su ley en el mundo; una ley, por cierto, que vulnera derechos sociales, políticos, económicos y culturales. Por eso me parece legítimo desde cualquier punto del planeta someter a crítica ese modelo de organización social, porque incide directamente en nuestra cotidianeidad. Del mismo modo que me parece legítimo que los agricultores africanos cuestionen la política agraria europea (porque les afecta, y de qué manera), también creo que nosotros podemos cuestionar los modelos políticos americanos porque nos afectan (veáse la crisis de las hipotecas basura). Y esto, disculpadme, no se trata de dar lecciones a nadie, sino de interrogar y participar en el mundo en el que uno vive.
Otro debate es el tema de las ideologías. Pero bueno, demasiados asuntos interesantes, para abordar en un post.
Qué bueno poder abordar estos temas en una Bitácora de lecturas.
Saludos.

Vicente Luis Mora dijo...

Ya nos vamos entendiendo, Ernesto; algo lógico, ya que cuando nos hemos tomado un café juntos para hablar de literatura siempre nos hemos entendido al final. En efecto: todo es discutible. Cualquier extremo (las hipotecas norteamericanas, las prácticas agrarias europeas, la costumbre de ablar el clítoris o de acuchillar hutus en algunos lugares africanos) no sólo puede discutirse, más bien debe discutirse. Pero eso es una cosa y dar lecciones de moral otra, que era de lo que yo estaba hablando. Este país -hablo de los EEUU- es mucho más crítico de lo que muchos piensan: en ningún país europeo, en ninguna columna de prensa española, he visto jamás los ataques fulminantes y los insultos que he visto aquí contra G. W. Bush y su política exterior. Terrorista y nazi es lo más flojo que he leído por lo de la guerra de Irak. Aquí no tienen piedad con o contra sus políticos, y su margen de tolerancia para la parodia es mucho mayor que el nuestro. No sé si vísteis en El País que ha salido una película pornográfica del grupo Hustler donde cuenta la vida -sexual, pero también la otra- de una tal Sarah "Paylin", con una actriz exactamente igual -bueno, bastante más atractiva- que Sarah Palin. Por lo que contaba la noticia, en una escena de la cinta había un trío lésbico con otras dos actrices, caracterizadas como Condoleeza Rice y Hillary Clinton. ¿Os imaginais la que se liaría en España si pasara algo parecido? Imaginad una peli de Torbe con dos actrices, una parecida a Esperanza Aguirre y otra a la Vicepresidenta del Gobierno. O, quizá mejor, una como Nevenka Fernández y otra como Trinidad Jiménez. ¡Al día siguiente están todos en la cárcel! Bromas aparte (esto era una broma, os ruego que no sigáis por ahí), la crítica política en este país es despiadada, y curiosamente sin necesitar de esa tensión que advertía en España antes de marcharme, donde no se podía hablar de política en la mesa sin estropear la cena. Lo que quiero decir es que aquí también discuten mucho sus propias estructuras, sus políticas económicas, tecnológicas y agrarias. Ahora tienen un interesante debate interno sobre la necesidad de energías limpias, por ejemplo. Otra cosa que Obama lleva en la cartera para Washington, ya veremos qué le dejan hacer. Y creo que poner todas esas cosas en cuestión siempre es bueno. Saludos y un abrazo, Ernesto.

Anónimo dijo...

manuel g.

A veces un inculto campesino, puede ser más independiente y perpicaz que muchos de nosotros, intelectuales, universitarios, e internautas superinformados.

El gran problema de nuestra sociedad, quizás incluso mayor que en siglos pasados de atraso, es la credulidad. La más idiota credulidad.

Robarán, engañarán, repetirán consignas hasta la saciedad, para luego descaradamente hacer lo contrario. Pero siempre habrá millones que ante una cara sonriente y unas palabras bonitas, se entregarán de nuevo en brazos del entusiasmo.

No tiene remedio. No tiene fin. Siempre fue así desde el principio de los tiempos. Siempre será igual.

Vicente Luis Mora dijo...

Bueno, Manolo, tampoco me parece haber visto a muchos ilusos por aquí. Creo que hay "ilusión crítica", que no tiene nada que ver con la credulidad cerril. Pero si tú lo ves así, pues me parece bien. Saludos.

cgamez dijo...

No sabes como te envidio Vicente (y no voy a entrar en esa consideración tan castiza de "envidia sana"). Vas a ser testimonio en directo de un hecho histórico, la regeneración del Imperio, la ampliación de las esferas del poder a nuevos colectivos y personajes notablemente preparados pertenecientes a otros ámbitos y etnias (léase Obama si gana) después de ocho años de gobierno de los que llegaron al poder por mano de sus familias patricias, que habían llegado al poder después de décadas trabajando como grises funcionarios de la Guerra fría (storia lo compararía con la regeneración imperial en Roma tras Nerón, pero últimamente esta muy desmadrado y prefiero que calle).

Aunque estoy de acuerdo en que el Imperio seguirá siendo Imperio.

Un saludo.

Vicente Luis Mora dijo...

¿Recordáis lo que decía en un comentario sobre la poca diferencia real entre los marcos económicos norteamericanos y españoles? Acabo de leer en la publicación digital de la revista del Instituto Elcano este contundente dato:

"(...) en general los directivos de
las empresas norteamericanas en España parecen hacer una valoración favorable de
nuestro país. El Barómetro 2005 de los Negocios Norteamericanos en España, elaborado por ESADE por encargo de la American Chamber of Commerce in Spain, indica que sólo un 14% de las empresas se muestran “insatisfechas” respecto a “ciertos aspectos del marco institucional y regulador y a algunas de las políticas públicas”.

Habla por sí solo, me parece.

Vicente Luis Mora dijo...

Verás cuando te pille Manolo G., Carlos...

Horrach dijo...

A todo esto, ¿y si gana McCain? Es tan unánime nuestra pensa (bueno, no sólo la nuestra) con las posibilidades de Obama de salir vencedor que como pierda se va a armar una gorda. Nuestra prensa sólo parece airear aquellos casos o circunstancias que favorecen, en teoría, a Obama en las urnas, pero dejand e aldod eterminadas cosas. Por ejemplo, una encuesta de gallup que deja la diferencia entre uno y otro a sólo 2 puntos. Es como si la prensa española, cándida y tontorrona, se creyera con posibilidades de influir al electorado americano (el que vive en España, pues pretender influir en el que vive en USA ya sería algo más patético). me recuerdan a ese conocido (no sé si la historia es verídica 100 %) caso de un columnista que durante el franquismo dirigía sus palabras críticas directamente al Kremlin...

shalom

Vicente Luis Mora dijo...

Yo no tengo nada claro que Obama gane, Horrach. Aquí se recuerda mucho el "efecto Bradley", aquel candidato demócrata negro al Gobierno de California que un día antes de las elecciones sacaba 10 puntos a su rival, y que las perdió al día siguiente. Obama parece negro (en realidad es más bien mestizo), y la raza y color de la piel pesan aún, por desgracia, en este país (y en muchos otros, ojo). De modo que si de verdad la distancia es sólo de dos puntos -yo he leído en algún medio de aquí que es más-, Obama está perdido. Y si es de seis, posiblemente, también. Todo depende de que los hispanos y los jóvenes vayan en masa a votar, pero eso -sobre todo en el segundo caso- es impredecible. El sábado había mucha gente joven en el mitin, y eso me da esperanzas.

Tengo mucha curiosidad por ver qué pasa el 4 por la noche, aunque si hay poca diferencia de votos, las cosas no se sabrán hasta pasado cierto tiempo. Pero te diré digo, Horrach. Si gana McCain, se avecinan tiempos oscuros, no ya para los Estados Unidos, sino en oriente Medio y en otros muchos lugares. Cuatro años más en Irak es un lujo que no sé si Occidente se puede permitir sin crear una (mayor) corriente generalizada de odio. Esa es mi opinión. Hay más y mejores, claro. Saludos.

Juan Carlos Márquez dijo...

Ganará Obacain o McBama, qué más da, hay suertes que ya están echadas.

Jorge dijo...

Haciendo política ficción, y viendo las cosas desde Europa, lo peor que puede pasar no es que gane McCain, sino que gane y al año el pobre muera y la presidenta sea Palin...

Leo con interés todos los comentarios, y no puedo dejar de centrarme en algo que para mí es fundamental: la ilusión-esperanza. Ya no entro en los detalles de analizar los programas de cada candidato, o si al final nada cambiará en sustancia (cosa por otra lado obvia, de perogrullo, si no fuera así estaríamos ante un movimiento revolucionario, ante un líder revolucionario que trataría de subvertir la realidad; nadie dice eso). Pero considero que los imprescindible en un político que aspira a ser líder y a trasformar la sociedad en la que vive en algo mejor es transmitir Ilusión-Esperanza, que sepa crear esa sensación que Vicente nos describía: se le erizó el vello. La ilusión y la esperanza son dos elementos tan fuertemente transformadores, tan potencialmente revolucionarios. Quizá Obama sea condición necesaria aunque no plenamente suficiente para la transformación que los propios estadounidenses desean.

Horrach dijo...

Vicente, claro, el voto oculto en este caso podría beneficiar más a McCain que a Obama, porque al final puede pesar el racismo a la hora de votar, cosa que en las encuestas permanece más soterrado.

Creo que lo más problemático de un gobierno de McCain, más que las cuestiones geopolíticas, tendrá que ver con la economía, pues a Obama al menos se le ve con más ideas para tratar de atajar el problema, mientras que McCain parece como ZP, es decir, que necesita clases urgentes sobre la materia.

Y, también sobre la geopolítica, tampoco veo claro que Obama vaya a ser el 'bambi' que algunos piensan. Obama, como muchos otros gobernantes con perfil izquierdista (sea o no verdad esa valoración), cuando llegan al poder tienden a intentar compensar eso con detalles hacia los del otro sector, así que no me extrañaría que tras la elegancia y las buenas palabras de Obama se escondiera un halcón no menos agresivo que McCain en política exterior.

shalom

Vicente Luis Mora dijo...

A mí también me preocupa lo que a otros que han ido viniendo por aquí: la estremecedora distancia que puede haber (y ojalá no la haya, pero...) entre lo que Obama "quiere" hacer y lo que se dé cuenta que "puede" hacer, una vez que llegue al despacho oval. Amén de los compromisos que haya firmado con los lobbys que le apoyan, habrá otro tipo de "coyunturas" o "razones de estado" que le muevan a hacer y, sobre todo, a no hacer, muchas cosas.

Recuerdo una vez una de las pocas entrevistas al Gran Wyoming en que éste permaneció relativamente serio, y contaba el señor Monzón que una vez tuvo una larga y sincera conversación privada con un ya ex Presidente del Gobierno español. El Gran Wyoming le preguntó que por qué no había hecho tal y cual cosa, y el Presidente le había dicho que "esto no se puede hacer por tal motivo, aquéllo yo quería hacerlo, pero nos presionaba tal persona o grupo o banco o colectivo..." y así todo el rato. Al final, se preguntaba el humorista, "¿cuál es la impronta que dejas como político, si todo son compromisos y coyuntura? ¿En qué se nota que has pasado tú y no otro?". Es una buena pregunta, me parece.

La tentación de la que hablas, Horrach, está ahí; Clinton no ahorró dureza cuando tuvo que mostrarla, para no parecer un presidente débil y poder presentarse a la reelección. Todo esto es cierto, y no anima mucho, pero consolémonos de este modo: si sale Obama, al menos tendrá que luchar contra sí mismo y contra las críticas que reciba para ser duro en el exterior. En cambio, McCain estará en su salsa...

logiciel dijo...

Aún a riesgo de que mi comentario sea 'off topic', no puedo más que extrapolar la ilusión que parece que se ha depositado en Obama con lo que viene sucediendo en nuestro país. Cada vez veo más claro que no hay grandes diferencias entre gestionar una empresa o un estado, es decir, que lo que se pretende es la rentabilidad pura y dura en los términos más materialistas posibles. Véase si no la última bofetada que nos ha(n) propinado nuestro(s) presidente(s) antaño cargado de buenas intenciones. La banca - empresa como cualquier otra- hace aguas por su mala gestión. Bien, no se preocupen, aquí no pasa nada. Las copas corren a cargo de los presupuestos del estado. Mucho mejor que a escote. Y no te preocupes en cómo devolvérmelo.

Saludos

Anónimo dijo...

Manuel G. de nuevo:

Vicente, yo sé que en el fondo piensas como nosotros, como Ballard y yo... jejeje... lo que pasa es que a veces se necesita creer en los reyes magos...

Un día te pasaré un texto antropológico sobre cómo funciona el concreso USA. Todo es una ficción, una puesta en escena, un ritual; el congreso no es más que un simple centro ceremonial... Mientras que la política de partidos no es más que una mascarada para mantener la ficción de una democracia para el pueblo, y mantener la credulidad.

En la pantalla o cortina política, te dirán que las cosas son así o van de tal manera, cualquier discurso ideal-patriotico-optimista, pero el funcionamiento real es otro. Nuestras discusiones se basan en lo que ellos quieren que se muestre en el teatrillo, no lo que sucede realmente.

Obama es para mi poco más que un careto, una mascara, un actor sonriente... la verdadera faz de la máquina es otra.

Vicente Luis Mora dijo...

Manolo, lo que acabas de narrar no es Ballard, ¡es Philip K. Dick! No es ballardiano, sino baudrillardiano, la sustitución total de la realidad por una ficción, por un simulacro que produce el crimen perfecto de la realidad. No hay problema, pásame el texto del que hablas, aunque te recuerdo -no soy antropólogo, pero sí jurista- que el cargo de todo el planeta que más y más distintos poderes atesora en su mano es el de Presidente de los Estados Unidos. Imagínate al Presidente de la República Francesa, Alemana o Italiana, y a sus respectivos Presidentes de Gobierno: pues el Presidente de aquí acumula los poderes de las dos figuras de cada país. Ese -el de su omnípodo poder- es el problema, no la ausencia del mismo. La cuestión es si luego el tremendo poder ejercido será el que realmente traía el candidato en cartera o el que le digan que ejerza. Saludos.

Anónimo dijo...

pasó que te flipaste. tú dale al entusiasmo, que vas a ver el palo que te llevas con obama

mi menda.

Vicente Luis Mora dijo...

De acuerdo, menda. Dime a quién votas tú, o si puedo votarte a ti, para mejorar las cosas. Qué fácil es destruir, macho. Qué facil decir "todo es una mierda". Y qué difícil arrimar el hombro. Saludos.

Germán dijo...

Vicente, tu descripción del mitin de Obama es estupenda, hasta el punto que por un momento me he olvidado de que estabas hablando de Albuquerque y no de Caracas y se me han puesto los pelos de punta...
De verdad, siento colocarme al lado de los escépticos, pero en cualquier otro país sin los controles democráticos que existen en EEUU y sin la energía de su sociedad civil, el populismo de este individuo sería muy peligroso. No por lo que declara que quiere hacer, sino por ese carisma que te ha llamado la atención.

Hoy aparece un artículo muy interesante en el Wall Street Journal (escrito por un profesor de la John Hopkins procedente de Oriente Medio) acerca del populismo de Obama

http://online.wsj.com/article/SB122533157015082889.html

Si, como al anónimo anterior, me preguntas a quién votaría yo entonces, te diría que a nadie: preferiría estar arrimando el hombro en otros asuntos, como más de la mitad de los norteamericanos que probablemente no votarán en estas elecciones.

Un comentario al margen, ¿nadie se ha fijado que en los carteles de CHANGE que llevan los partidarios de Obama las letras se parecen sospechosamente a las de CHANEL?

Un saludo a todos

Vicente Luis Mora dijo...

Bueno, tomo nota de todo, Germán, hasta de lo de Chanel, lo miraré ;) Si dentro de un año Obama invade Nicaragua otra vez y expulsa a los sin papeles tendréis para reíros de mí un buen rato. Saludos.

Germán dijo...

Bueno, Nicaragua no creo, pero Irán...

Creo que si no se vé forzado por las circunstancias,su presidencia se parecerá bastante a la de Bill Clinton, ese otro gran charlatán y seductor (aunque con un sentido del humor más desarrollado). Pero de Obama me preocupa más su idealismo de político "puro", que no se ha enfrentado nunca en serio al mundo real. Y, por favor, ese aspecto de haber sido fabricado por Matrix... uf!... a veces me da la impresión de que va a descomponerse en dígitos de color verde.

Eso en el caso de que gane... Digan lo que digan las encuestas, nada está decidido (no recuerdo el nombre de quien, tras la victoria de Nixon frente a McGovern, se preguntaba: ¿como es posible? No conozco a nadie que haya votado por él)

logiciel dijo...

Me permito recomendaros un blog de un alumno

http://alsoknowas.wordpress.com/

No todo está perdido? : )

Anónimo dijo...

Manolo G.

También Ballard..

Llevas razón en que es más Dikisiano que Bayardiano, pero al segundo lo tengo recien leído y creo que en muchos aspectos representa ese excepticismo total.

Por ejemplo, ese relato de Fiebre de Guerra, en que un tipo se encierra definitivamente en casa a vivir sus propias experiencias. O el relato del falso astronauta que se gana la vida atendiendo a los turistas; haciendo feliz a la gente con sus historias inventadas, mucho más creibles e interesantes quizás que si fueran las de un astronauta de verdad.

¿No es en el fondo eso?. Da igual la realidad, se trata simplemente de pergueñar un mundo inventado ideal, que seduzca a la gente. Lo real es un mero residuo, molesto para todos.

Vicente Luis Mora dijo...

Fiebre de guerra es uno de los mejores libros de relatos que he leído nunca. Saludos, Manolog. Por cierto, no sé si sabes que el personaje de una novela de Millás, "Papel mojado", creo que de 1994, se llamaba Manolo G. y sus amigos le llamaban Manolog.

Anónimo dijo...

Manuel G.

Vaya, no lo sabía. ¡Pero yo soy el auténtico!...jajaja

La ficción (o sea la narración, los discursitos etc..) suele ser una realidad domesticada, y siempre mucho más pobre, tendiendo constantemente a lo ideal. Lo real es molesto, peligroso y mejor sustituirlo por un mundo de palabras y más palabras.

Echa un vistazo. ¿No has leido alguna vez aquello de la heroica resistencia de Leningrado?...Aquí te pongo algo quizás mucho más Bayardiano (canibalismo incluido) aunque ni siquiera Bayard se hubiera atrevido a algo tan inverosimil.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Descenso/infierno/Leningrado/elpepicul/20081030elpepicul_1/Tes

Si no existiera el holocausto, lo de Leningrado sería dificil de superar.

Vicente Luis Mora dijo...

Si de verdad quieres descender a los infiernos de Leningrado, de la segunda guerra mundial y del alma humana, lee "Europa Central", de William T. Wollmann, una de las mayores obras de arte de la literatura mundial de los últimos tiempos. Mondadori, 2007. Saludos.

Pablo Villadangos dijo...

Después de todo lo que se ha dicho aquí, me quedo con que hoy estamos en vísperas de las elecciones y tenemos que ver si realmente ganará Obama o no. Dentro de aproximadamente un año (no creo que antes) podremos leer este post y los comentarios y empezar a tener una idea de si Obama estaba a la altura de las expectativas o no (lo que en mi opinión sería el peor escenario es que el racismo latente hubiera derrotado a Obama, a los 10 meses McCain hubiera muerto de un derrame cerebral y Sarah Palin estuviera al mando del Imperio... ¿Qué os parece?). En fin, Vicente, gracias por la descripción y por un entusiasmo necesario. Respecto a lo que podemos esperar, es imposible saberlo. A principios del siglo XXI somos demasiado escépticos con los políticos, pero realmente NECESITAMOS personas verdaderamente capaces con una visión esclarecedora. Pero lo que me parece más interesante de todo lo que se ha dicho aquí es que sería mucho mejor que la política no descansara en líderes carismáticos, sino que la democracia real fuera tan perfecta que pudiéramos participar en común activamente en las decisiones que nos conciernen. Pero luego ocurre que, como dirían Conrad o Ricardo Menéndez Salmón, la naturaleza humana es intrínsecamente mala y resulta imposible mejorar el mundo (y si no lo creéis así, no hay más que asistir a una reunión de vuestra comunidad de propietarios...). Horror, horror.

Vicente Luis Mora dijo...

Bueno, es cuatro de noviembre de 2008; aquí son las nueve y media de la noche y en España las cinco y media de la mañana en España. Supongo que todos estáis durmiendo. Acabo de escuchar el discurso de McCain reconociendo su derrota, sorprendentemente tempranero (faltan muchos votos por escrutar aún), y tengo que decir que me ha gustado mucho. Aquí no hay victorias "morales", de las que abundan después de las elecciones españolas. McCain, con una elegancia y generosidad encomiables, ha felicitado a Obama, se ha puesto a su servicio como ciudadano, ha reconocido su triunfo sin ambages, y ha pedido a los votantes republicanos que sen den cuenta de la importancia histórica de que un hombre de color sea presidente de los Estados Unidos. Recuerdo cuando en los cines veíamos "Deep impact" en 1998, y sonreíamos al ver a Morgan Freeman hacer de presidente negro. Sólo hace 10 años de eso. Los afroamericanos son un 15% de la población estadounidense. Es como si en España saliera elegido un descedendiente de marroquíes o de ecuatorianos. Hay que tener una profunda convicción democrática para votar de una forma tan aplastante a un candidato que no representa racialmente a la gran mayoría de los ciudadanos.

En fin. Ahora hay que ver lo que es capaz de hacer Obama, lo que se deja hacer y lo que le dejan hacer. Ya iremos viendo. Pero sé que mañana, cuando salga a la calle, este país me parecerá, por lo menos, un sitio más amable que ayer. Saludos.

Anónimo dijo...

Qué diferente ha sido esta noche a la que pasamos hace cuatro años atrás. Hoy hemos estado trabajando sin parar (son las dos de la mañana y todavía seguimos actualizando números), pero sentimos que ha valido la pena el esfuerzo. Cuando supimos de la victoria de Obama todos saltamos, gritamos, aplaudimos, compartimos la emoción, sin dudas es un momento histórico para este país, una noche de insomnio y trabajo que nos ha devuelto la esperanza. Gracias Vicente,

among found objects dijo...

:)

Anónimo dijo...

Manuel G.

Vi ayer la parafernalia de las elecciones, los discursos etc... y suelto aquí lo que pienso.

“Obama es un político profesional y por tanto un cínico profesional... (por otro lado) no deja de ser sorprendente como a la izquierda le fascina, y sin embargo se olvida que es un hombre de iglesia evangélica, y además habla como un pastor.”

Esto es lo que dice un comentarista de un medio marginal, y creo que es lo más juicioso que he escuchado todos estos días.

Obama ayer dio un discurso bastante magistral, es decir, dijo cosas claras, sencillas, tocando la fibra y lo sentimental, con grandes ideas de trazo grueso, en una actuación que transmitió una innegable fuerza o templanza.

Tampoco dijo cosas vacías, circulando en todo momento en el límite entre lo grandioso y lo creíble, sin dejar de prometer el paraiso...y sin embargo su discurso no deja de tener toda la forma y la simpleza de las cosas que se dicen para cautivar y seducir, y nada más (o quizás, con más intensidad que nunca). Esto es la política de masas. Nada nuevo.

Lo peor es la ola de entusiasmo gratuito y crédulo, ante este actor eficiente y toda la puesta en escena; ver además cómo el ser humano cae en trance de entusiasmo una y otra vez ante los mismos mecanismos grupales si se saben tocar las teclas adecuadas, y se deja llevar por el simple discurso, la imagen, la teatralidad... sin apenas contenido. Ante la compleja realidad de las cosas, vence la simpleza de unas frases ideales, la seducción personal, el halago... consiguiendo hacernos suspender, con toda la alegria, todo nuestro sentido crítico.

Obama y los suyos han ganado, ya tienen todo ese poder ingente del estado a su disposición, y les ha costado sólo eso, teatro y retórica. Y todos contentos.

El día que un político diga cosas complejas que puede que no se entiendan; haga predicciones de un dudoso futuro (como siempre lo es el futuro) y no prometer el paraiso; y proponga medidas no tan encantadoras y entusiásticas, sino a veces incluso prosaicas, feas y aburridas… entonces ese día al menos, pensaré para mi que ese hombre sí es sincero.

Pero tampoco será suficiente para ir a votarle....jejeje...porque para eso, que me de garantías, que me firme bajo contrato de destierro todo lo que prometa hacer.

Eso sería lo único razonable en política. Y no dar el poder a unos individuos por meras palabras, promesas etc... Esto parece que no lo aprende el pueblo después de milenios de charlatanería.

Vicente Luis Mora dijo...

Preséntate, Manolo, votaremos por ti. Yo llevo 12 años sin votar, pero por ti volvería a confiar en la democracia. Saludos.

cgamez dijo...

Consumada la victoria y atendiendo al medio en que se ha desarrollado esta discusión, me gustaría saber más y de una forma más analítica sobre la influencia y el cambio que ha supuesto Internet en la campaña de Obama. Imagino Vicente, que tú vas de trabajo hasta el cuello (y no, no te pido que realices ese arduo análisis). Pero te agradecería que nos hicieras partícipes de cualquier novedad editorial norteamericana interesante que estudiara el fenómeno (que, conociéndoles, tardará poco en aparecer).

Un saludo.

Vicente Luis Mora dijo...

En efecto estoy hasta arriba. Pero sí te digo que un periodista dijo en uno de los innumerables debates televisivos del día siguiente que Obama era el primer "Internet president", por su habilidoso uso de las nuevas tecnologías y porque su página web ha recaudado decenas de millones de dólares y movilizado a cientos de miles de personas. La web no estaba mal, pero tampoco era todo lo útil que podía ser; cuando quise saber la hora y el lugar del rallye (es como aquí llaman a los mítines) en Albuquerque, tuve que buscar en otro lado, porque la información de la web era confusa. Pero tenía otros aspectos interesantes, como un calculador automático de impuestos para el caso de que ganase Obama. Me imagino que hoy la gente está entrando a saco para saber cuánto va a pagar el año que viene...

Si sale algún libro, te aviso. Saludos.

Vicente Luis Mora dijo...

Cosas que no se ven en el telediario sobre las elecciones: me escribe un amigo norteamericano un mail, del que extraigo el siguiente párrafo:

"Entre las muchas tacticas sucias que el partido de Bush usaba, por
ejemplo, fue el uso de "robo-llamadas" en que un computer llame
automaticamente a los que van a votar y les dicen que votan en un
cierto lugar, pero es un lugar equivoco. Yo recibi una de estas
llamadas. Yo se donde yo siempre voto pero muchos no saben porque a
veces cambia. Otras llamadas dijeron que el Partido Republicano vota on Noviembre 4 y el Partido Democrata en Nov. 5. Por supuesto, todos votan en el mismo dia. Habia muchas tacticas mas."

Parece que todos los partidos no son iguales, o que unos son más iguales que otros.

Anónimo dijo...

Hay varios artículos que hacen referencia al uso de Internet como una de las estrategias que mayor resultado le dio a Obama durante estas elecciones, el empleo de las redes de interacción social como Facebook y MySpace le sirvió para recaudar fondos millonarios de pequeños donantes, les paso varios links que hablan sobre el tema, por si les interesa. Por cierto, Manolo, no cuentes con mi voto. Perdona Vicente por usurpar tu espacio de opinión con links, saludos.

The social profile of political candidates (Social Technographics survey)
http://blogs.forrester.com/
groundswell/2007/12/the-social-prof.html

Obama's Web marketing triumph
http://money.cnn.com/2008/02/29/technology/
leonard_politics.fortune/

Snapshot of Presidential Candidate Social Networking
http://www.web-strategist.com/blog/2008/11/03/snapshot-of-presidential-candidate-social-networking-stats-nov-2-2008/

Something Just Clicked
http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article
/2008/06/09/AR2008060902826.html

The Tech of Obamamania
http://www.wired.com/politics
/law/news/2008/02/potomac_primaries

Obama Picks High-Tech and Washington Veteran to Transition Team
http://voices.washingtonpost.com
/posttech/2008/11/obama_picks_high-tech_and_wash.html?nav=rss_blog

Anónimo dijo...

Manuel G.

Vicente, siento ser un aguafiestas.

Lo único bueno de Obama y su mujer en la casa blanca es que con él se envía una señal a los americanos racistas... pero poco más.

Por el contrario es muy malo lo que ha pasado en cuanto a esta intensificación de la política como fenómeno seducción de masas.

Cada día queda menos espacio en política para la razón, todo es imagen y seducción.

¿A qué me recuerda cada vez más?