martes, 1 de diciembre de 2009

Distancia

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Me voy, me voy, me voy, pero me quedo

pero me voy, desierto y sin arena

Miguel Hernández

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Once upon a time there was a man who loved reading and being alone.

Douglas Coupland, Generation A

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El deber de un hombre solo es estar aún más solo.

Cioran

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La literatura mutante está llegando a su momento de esplendor. El momento más indicado para distanciarse de ella.

No quiero esperar a la llegada de su decadencia (que puede no producirse nunca, quién sabe) para alejarme. Es ahora, cuando los mutantes (o los nocilleros, o los afterpop, según gustos), gozan de plena atención, cuando son reclamados por las grandes editoriales, cuando comienzan a aflorar los lectores y el interés extranjero por sus propuestas, el tiempo que entiendo propicio para quedarme al margen, siguiendo un deseo interno que comencé a advertir antes del verano y que no había comentado a nadie hasta hoy.

¿Cuáles son las razones que me mueven? Para mí es difícil explicarlas, pero las resumiría en dos. La primera es que me he dado cuenta de que no soy agrupable, de que me resulta muy difícil como creador (y como crítico) mantenerme dentro de una relación grupal. Es un defecto mío, una incapacidad, pero soy así y me temo que me he estado engañando al respecto.

La segunda razón sería una creciente incomodidad. De un tiempo a esta parte tengo la sensación de llevar puesto un uniforme muy ajustado, un traje que me aprieta en exceso. El overol mutante no me permite ejecutar movimientos que antes me resultaban fáciles. Hace cinco años, al comenzar este blog, a nadie extrañaba que en él se dedicara un post a Joseph Conrad y otro a un narrador o poeta de actualidad. Esa es mi forma de ser natural, mi modo intelectual de respirar. Ignoro lo que ha ocurrido, pero de pronto advertí en 2008 cómo algunas personas comenzaban a extrañarse de que pudiese hablar de literatura mutante y acto seguido publicar un largo ensayo sobre Mallarmé. Cuando estas opiniones comenzaron a aparecer me sorprendían y me molestaban. Deduje que algunos no querían entender, deseando presentarme de forma metonímica, tomando la parte por el todo. A mi juicio su intención aviesa era convertirme en un crítico posmodernete que defiende a sus colegas, a pesar de las incontables pruebas documentales que tanto en este blog como en otras publicaciones dan testimonio de la diversidad y pluralidad de mis intereses y, sobre todo, de mis muchas y muy distintas apuestas por narradores no mutantes. Quizá en parte tenía yo razón; es harto probable que muchos de los anónimos y no anónimos que recibía, en comentarios y mails, viniesen de espíritus ciegos y rencorosos. Pero desde hace tiempo vienen llegando también advertencias y consejos de amigos, de lectores atentos y de personas que considero inteligentes. La incomodidad citada más arriba y estos comentarios bienintencionados me han hecho recapacitar al respecto, para darme cuenta de que acaso había algunos que no querían entender, pero también sucedía que yo no me he sabido explicar con la claridad debida. Desde hace meses soy consciente de que algo está fallando. De que no basta con ser plural, hay que demostrarlo. De que no basta con ser honesto, hay que parecerlo.

He cometido otro error más; uno que no me ha señalado nadie, pero que yo solo me apunto: VLM, el autor de dos libros que llevan la palabra “singularidades” en el título, el perenne defensor de la literatura de las excepciones, el paladín de las obras fuertes conformadoras del espíritu cultural de una época, va y se mete en un grupo. Hay matices en este hecho, sí: es innegable que el de los mutantes es un grupo de singularidades y de estéticas muy personales y diferentes entre ellas, pero había una paradoja en el fondo que ha terminado por situarme en una situación angustiosa. Una situación en la que he visto cuestionada mi independencia, aquella que me granjeó el escaso prestigio que ostento. Una situación difícil para mí porque, a pesar de tener buena relación con los mutantes (y en algunos casos afecto personal), comenzaba a sentir un rechazo hacia el grupo, no por culpa de ellos, sino por una pulsión interior, construida a base de intuiciones, dudas y pequeños desacuerdos. Una situación surrealista para mí, que ha tenido su clímax humorístico cuando, después darle vueltas a la idea de abandonar el grupo desde mayo, me encuentro este noviembre con un destacado en el diario Público (27-11-2009, pág. 38), referente al encuentro realizado la Casa Encendida, que reza: “Vicente Luis Mora (…) la cabeza parlante de todo esto”. Para mí queda lo que sentí al leer esa frase, que ha sido uno de los precipitantes de la decisión, aunque no el único. Los otros me los reservo para mí.

Quiero dejar claras algunas cosas: 1) tengo y espero seguir teniendo buena o cordial relación con todos los miembros del grupo. No se ha producido ningún distanciamiento personal que haya motivado mi decisión. 2) Sigo teniendo interés crítico en las muy individuales y diversas obras literarias mutantes; unas me gustan más y otras menos, eso sí. Hay libros de los mutantes que admiro y libros que no me gustan. Creo que es normal. También me sucede con Miguel de Cervantes. 3) Creo que la aparición del grupo mutante ha sido muy positiva para la narrativa española actual, y en cierta forma ha sido necesaria (lo que no era imprescindible era mi participación total; luego explico qué significa esto). A mi modesto juicio, estos autores han conseguido varias cosas relevantes: amén de un puñado de buenas obras, lo que no es poco, han sabido defender una literatura de riesgo (unas veces más acertada, otras menos), han ampliado el campo de batalla, han hecho regresar el debate estético sobre escritura narrativa, han atraído a lectores muy jóvenes (como pudo verse este fin de semana en Madrid), y han vuelto a poner la teoría y la innovación sobre el tapete de la actualidad. Han traído aire fresco, en resumen, a un panorama muy viciado, del que se salvaban sólo las pertinentes e innegables excepciones (a las cuales he dedicado espacio en este blog pero quizá, siendo autocrítico, no el espacio suficiente).

Ahora que lo pienso, quizá el problema no era participar en el grupo como crítico, sino hacerlo como crítico y autor –condición que me ha traído notables problemas añadidos, incluso internos–. Profesores, escritores y críticos que merecen todo mi respeto han defendido al grupo y/o han apostado por muchos de los autores, de modo que no he estado solo en mi apoyo teórico; pero quizá debí quedarme fuera como autor. No digo que sea inmoral ser juez y parte de un grupo literario; varios miembros del grupo del 27, del grupo de Bloomsbury, del grupo del Black Mountain Collegue, de la poesía del silencio o de la “escuela de Barcelona” lo fueron; digo que en mi caso la esquizofrenia me ha producido daños colaterales muy destructivos. No pasa nada. Todo el mundo puede equivocarse. Yo marro mucho porque arriesgo mucho, pero entiendo que en las contadas ocasiones en que acierto mi acierto será también contundente. Lo que sería imperdonable por mi parte es perseverar en el error. Opto por la tremenda: ya no seré ni escritor ni crítico del grupo. Necesito distancia. Necesito tiempo a solas. Esto no quiere decir que no vuelva a escribir sobre estos autores; simplemente escribiré de ellos uno por uno, como hice al principio, alternándolos con otros prosistas de edad similar a la mía que también valoro mucho y en cuya compañía podría estar como autor igualmente cómodo.

De un año para acá han pasado cosas en el grupo que han ido despertando mis alarmas. Todos los colectivos tienen “sus cosas”, claro, pero se han producido detalles, gestos, que han alertado mi sentido “arácnido” y me han ido poniendo cada vez más tenso e incómodo. Hechos que no me gustan nada y que nunca sabrá nadie, ni siquiera los miembros del grupo, porque los sentimientos privados son eso, privados, y ahora mi voluntad es de distanciamiento pero de alejamiento cordial y tranquilo. Nada tengo que reprochar a nadie, es una cuestión de elecciones personales. Al principio achaqué mi incomodidad a mi carácter quisquilloso; luego me he dado cuenta de que en cualquier grupo me sucedería lo mismo, al tratarse de una radical incapacidad por mi parte para compartir aventuras creativas en grupo, que acarrean algo que no sospechaba al principio: la aparición de una política grupal común, como la Unión Europea hizo aparecer de la nada una política exterior común europea. Y entonces se roza un terreno, el de la ética literaria, que siempre ha sido esencial y muy sensible para mí, y que he intentado llevar de una manera digna. Puedo haber cometido errores éticos, porque nadie es perfecto, pero he intentado honestamente localizarlos, corregirlos y compensarlos. La ética perfecta es para los santos; para las personas normales la ética es una actitud constante de búsqueda, una infatigable persecución. Me he dado cuenta de que esta incapacidad mía de externalizar parte de mi ética a un colectivo limita mi ámbito de colaboración con otros escritores. La única persona con la que puedo crear de forma sostenida es Javier Fernández, con quien escribí una obra de teatro y con quien desarrollo la work in progress El ansia de felicidad desde 1999, una obra de la que van saliendo “teselas” en todos nuestros respectivos libros y en algunas revistas. A pesar de ser también muy diferentes nuestras obras y nuestras psiques, hay un espacio estético común en el que Javier y yo nos entendemos a la perfección desde hace ya una década. Más allá me resulta imposible, según he advertido con dolor, hacer aventuras creativas grupales. Eso ha hecho que de manera progresiva –y en un angustioso silencio- me sintiera cada vez más extraño dentro del grupo de mutantes. Mis sensaciones me recordaban a las del personaje del poema “Ajeno” de Claudio Rodríguez, que supuestamente llega a su hogar pero sabe que “nunca habitará su casa”.

De modo que creo que ahora mi deber es salirme por la tangente. No salir en la foto. Escapar por la ventana ahora que al grupo se le abren todas las puertas de par en par. Puede que me arrepienta de hacerlo. Puede que no.

Para mí es el momento de la autocrítica, de la introspección y la soledad. Cuando, a lo largo de mi vida, he sufrido momentos de gran perplejidad y confusión, como el actual, no he encontrado más que un camino, que nunca me ha fallado: recluirme a estudiar. Toca volver al silencio. Amarrarse, como diría Góngora, al duro banco. Releer clásicos, estudiar teoría, fatigar volúmenes filosóficos y estéticos. Eso me ha hecho lo que soy (ya que, por desgracia, he tenido decenas de largos períodos de confusión y perplejidad). Mi hizo singular, para lo bueno y para lo mucho malo. Y nunca debí dejar de ser lo que soy. Es el momento de reflexionar, de reconocer los errores cometidos, de ser honesto con uno mismo para poder serlo con los lectores. Porque para mí los lectores, ustedes, vosotros, son o sois lo único importante, lo que lo mueve todo. Pido perdón por mis posibles equivocaciones, apuntando –eso sí– que siempre estuvieron movidas por la torpeza, no por una mala intención. Espero encontrar el camino que en algún momento dejé atrás.

Durante los próximos tres o cuatro meses en este blog no habrá reseñas de literatura española contemporánea. Sólo habrá posts de pura diversión personal. Tengo que volver a divertirme con esto; de otra forma no merece la pena. Habrá reseñas de otras cosas, de otras lenguas, de otras culturas, de otras artes. Cuando vuelva, seguiré con mi nueva costumbre de aclarar al final de las recensiones mi relación personal con el autor criticado y con la editorial. Creo que es algo sano para la crítica literaria y para que el lector no piense que se le toma el pelo. Pero eso será dentro de unos meses.

Desde que comencé este blog me he limitado a dar lo mejor de mí sin pedir nada a cambio. Por una vez les pido algo: paciencia y que me disculpen si mis errores han molestado a alguien. Gracias y hasta pronto.

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52 comentarios:

Vicente Luis Mora dijo...

No tengo que deciros que este es un post muy sensible para mí. Preferiría que no hubiese comentarios, pero tampoco puedo prohibirlos. Lo que sí advierto es que no pienso publicar ningún comentario que contenga críticas contra el grupo de los mutantes o contra ninguno de sus miembros. Supongo que lo entendéis. Sed comprensivos, por favor. Gracias.

Vicente Luis Mora dijo...

Gracias por tus palabras, Logiciel; siguiendo tu petición, no publico el comentario. Saludos.

Anónimo dijo...

Querido Vicente, este blog es de lo mejor que le ha ocurrido a la literatura española en mucho tiempo. Y lo seguirá siendo porque eres independiente y único.
Un abrazo.

Agustín

Sergi Bellver dijo...

Si te sirve de algo, Vicente, cuando he estado de acuerdo, en desacuerdo, cuando he aprendido algo, te he leído, te leo y te seguiré leyendo como VLM. Mientras no cierres tu Diario de lecturas (no serás tan moñas, ¿no?), claro. Al margen de grupos o corrientes. Este espacio es tuyo, eres tú.

Sabia decisión, por lo tanto: diviértete. Eso es sagrado, sobre todo porque divirtiéndote será muy difícil que aburras al lector.

Un abrazo.

pd: una pena no habernos podido ver este pasado fin de semana.

Portnoy dijo...

Si no quieres publicar este comentario no tengo inconveniente. Pero lo que voy a decir lo hago como reflexión no como crítica. En primer lugar esta el concepto de "grupo" cuyos miembros son dispares pero que coinciden en un tiempo común en un momento muy preciso. De cómo el "grupo" se convierte en "corriente" va un trecho muy largo en el que la subjetividad tiene mucho que decir. No el deseo de convertirse en corriente basta en ocasiones. Pero el problema, quizás, empieza cuando el "grupo" empieza a convertirse en excluyente y endogámico, y empieza a verse como lo que se opone a la corriente general y pone por encima de todo el principio de defensa tribal.
Esto es muy general, no sé si se podrá aplicar exactamente a vuestro caso... lo que quiero decir, a partir de estas premisas generales, es que entiendo tu decisión.

Raquel G. dijo...

Mi respeto a tu decisión. También seguiré leyéndote.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Cuando uno es honesto consigo mismo, también lo está siendo con el resto. Y eres valiente al hacerlo. Así que, ánimo desde esta partícula insignificante que te admira y te admirará siempre.

Benjy, el poeta memo

Raquel G. dijo...

Ahora que he cenado y releído el post, quiero, con tu permiso, decir algo más. La valentía de amarrarse al duro banco en soledad es prueba de honestidad que admiro.
La perplejidad y la confusión son, al menos en mi experiencia, consecuencias de ser lo suficientemente lúcido y sensible como para no armonizar con el entorno a toda costa.

Pensé que mis reservas éticas como lectora eran fruto de algún delirio inconfesable. Lo confieso ahora, parasitando tu valentía.

Suerte. Abrazos.

Francisco Javier Torres dijo...

Mira, Vicente, yo no sé si hay grupo o no lo hay, o si lo habrá o lo deja de haber. Tal vez sí, tal vez no... En todo caso, me parece tu decisión de una valentía extrordinaria, dadas las circunstancias. Sólo eso. Nada más que eso. Abrazos.

Anónimo dijo...

Vaya, te aseguro que cuando vengo por aquí, y vengo bastante, no me da por pensar "voy a ver qué dice la cabeza parlante de los mutantes", ni de coña. Ni por un momento. En mi muy humilde opinión, lo que se cuece aquí es mucho más que eso. Y la mayoría de los que te leen atentamente lo saben.

Saludos.

Oche.

Leo del Mar dijo...
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J. A. Montano dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Querido Vicente:
Me parece muy bien tu decisión, por supuesto. Y muy coherente.
Pero déjame decirte que yo creo que no existe ningún "grupo mutante" y que el único error de tu texto es dar por supuesto que sí que existe.
Si algunos autores que se consideran a sí mismos afterpop se sienten parte de un grupo, me parece perfecto, porque no hay nada que decir sobre los sentimientos de cada cual. Yo, por ejemplo, me siento muy cercano a mis amigos escritores y artistas plásticos de Barcelona, como Jaime Rodríguez, Juan Trejo, Robert Juan-Cantavella, Gino Rubert, Mathias Enard, Gabi Wiener, Leo Faccio, Lluís Alabern o Eloy Fernández Porta, pero en ningún momento pensaría que somos un grupo. Como tampoco me siento parte de ningún grupo interurbano, porque intercambio tantos e-mails sobre literatura con Agustín Fernández Mallo, Manuel Vilas o tú como con Rafael Lemus, Patricio Pron o Damián Tabarovsky. Me siento tan cercano a ciertas ideas "mutantes" como a ciertas ideas "barcelonesas" o "latinoamericanas". E intuyo que a ti te pasa igual con otros ámbitos más o menos equivalentes. En nuestra época, las fronteras nacionales (y lo "mutante" o "afterpop", absurdamente, ha querido ser mantenido dentro de las angustiosas fronteras españolas) tienen menos sentido que nunca.
Quizá no sea más que una cuestión de percepciones psicológicas.
En cualquier caso, como tú dices, más allá de afinidades puntuales, de complicidades, de lecturas compartidas, los proyectos artísticos son absolutamente individuales. Y más allá de los e-mails o los blogs, uno sólo puede crear en soledad.
Y, a mi entender, con un altísimo nivel de crítica y, sobre todo, de autocrítica.
Te animo a seguir por ese camino.
Un abrazo fuerte,
Jordi C.

Ana dijo...

Todos tenemos etapas y consideras que has terminado ésta. Me parece inteligente darse cuenta que una etapa termina.

Gracias por dar lo mejor de ti sin pedir nada a cambio. Gracias por ofrecernos parte de tu tiempo y desvelos con entradas sugerentes, inteligentes y controvertidas.

Un abrazo,

Blumm dijo...

Hola, Vicente.

Soy más lector que comentarista en este blog.

Portnoy lo ha dejado muy claro y comparto al cien por cien su opinión. Poco más voy a decir.

Mientras leía la entrada se subrayaban frases en mi cabeza y me preguntaba el porqué pero todas estaba encaminadas a ese "se veía venir".

A mí personalmente me alegra la decisión que has tomado, de verdad, me alegra que hayas roto los cordeles del corsé.

Espero que escribas y nos muestres ese otro tipo de entradas de las que hablas al final del post. De verdad.

¡Ánimo, Vicente, vamos VLM!

Anónimo dijo...

Fracasa. Fracasa otra vez. Pero fracasa mejor.
G. Steiner.

¡Bravo por el blog! Los lectores leemos y agradecemos.

J.

Vicente Luis Mora dijo...

En realidad la frase es de Beckett, pero siempre me ha gustado mucho. Gracias.

claudia apablaza dijo...

buen viaje

Anónimo dijo...

Chapeau Vicente! uno no puede hacer otra cosa que quitarse el sombrero ante decisiones de este tipo, con cosas como ésta se puede seguir creyendo en las personas, y en la literatura. Para quitarse el sombrero.




Bravo, Vicente, Bravo.

Vicente Luis Mora dijo...

Dije que no iba a publicar comentarios insultantes, pero ahora que repaso tranquilamente algunos de los publicados, me da la impresión de que se han deslizado de rondón cosas inoportunas. Aclaro que si ha habido cosas en el grupo que no me han gustado, esto significa: 1) que ninguna de ellas es "global", cometida por todos los miembros al mismo tiempo. Eso significa que no pueden achacarse a todos. 2) Que son hechos afectados a mi percepción, con lo cual pueden ser discutibles para mí pero, a lo mejor, perfectamente normales para muchas personas, de ahí la mención a mi carácter quisquilloso. 3) Que, en ningún caso, pueden atribuirse a los demás miembros del grupo cosas que han hecho o dicho otro; cosas que además yo no he explicitado en ningún momento. De modo que nadie saque conclusiones aceleradas de algo que está en mi absoluta intimidad -y que es donde va a quedarse-.

De todas formas, esos pequeños y puntuales hechos, achacables a personas concretas y no al grupo, han sido sólo gotas, el principal problema era mi incapacidad para ser grupal. Es decir, que la falta es mía, como repito varias veces, que el error es acusable a mí. No permitiré que se deslicen indiscriminada e interesadamente responsabilidades a los demás.

A partir de ahora miraré con lupa los comentarios en este sentido. Disculpad la rigurosidad, pero este es un momento lo suficientemente complicado para mí como para tener problemas innecesarios. Pido disculpas públicas a posibles ofendidos por esos comentarios.

Magda Díaz Morales dijo...

Qué dificil es en ocasiones tomar decisiones, pero ellas forman parte de la vida. Las tuyas debemos respetarlas y agradecerte las compartas con nosotros.

Un abrazo.

Sergi Bellver dijo...

Inciso:

No te comas demasiado la cabeza, Vicente. Y no te justifiques. Actúa y deja una cadena de hechos que hablen por ti, sin más. Jordi ha dicho algo muy cierto, y es que al final todos creamos en soledad. Escribe.

Mientras seas honesto con lo que hagas, que las etiquetas las pongan otros, si quieren.

En fin, no aporto mucho, creo, pero como te noto agobiado y es un agobio en cierto sentido parecido al que me ha estado fastidiando de un tiempo a esta parte (cosas parecidas: grupos, qué decir, qué callar y otras partidas de ajedrez) me apetecía mandarte algo de primitiva y sana energía.

Vicente Luis Mora dijo...

No me justifico, Sergi, me explico. Al parecer hay quien está entendiendo cosas del post que no están en él, sino sólo en la imaginación de quien lee, y eso me molesta mucho. Saludos.

Doug dijo...

Sin estar enterado ni particularmente interesado en los particulares, le dejo algo de Nabokov, en inglés:

"I don't belong to any club or group. I don't fish, cook, dance, endorse books, sign books, co-sign declarations, eat oysters, get drunk, go to church, go to analysts, or take part in demonstrations."

Vicente Luis Mora dijo...

Buena cita, aunque Nabokov jugaba al ajedrez (supongo que no solo) y participaba en grupos de analistas de partidas. Saludos.

Negry dijo...

Nabokov se hizo el 'independiente', pero todos sabemos que le dolió mucho que Borges no le hiciera caso....y se puso farruco.

hombredebarro dijo...

Otra cita: "El hombre que no cambia de opinión es como el agua estancada: engendra los reptiles del espíritu". W. Blake, en Matrimonio del Cielo y del Infierno.

Juan Carlos Márquez dijo...

Hemos tenido y tendremos algunos roces, sobre todo porque yo soy bastante aparatoso y vehemente en mis apuntes, pero esta página se ha convertido en una referencia para mí, como lector y como escritor. Me has ido ganando. Mutante o no (qué más da, el caso, como creadores, es seguir los propios pálpitos y hacer lo que uno desea o le pide el cuerpo en cada momento)tienes mi respeto y estás en el camino de ganarte mi admiración. (Y esto ni se te ocurra publicarlo porque toda mi reputación villana se vendría abajo)

Un abrazo.
Juan Carlos

Luisamiñana dijo...

Por mi parte y, aunque hacía mucho que no comentaba y por tanto me siento un poco de rondón ahora, quiero expresar solamente que lo que valoro de este blog no es sólo sobre quién o quiénes hables (que también es importante, por supuesto), sino los puntos de vista que mantienes, tus opiniones, y todo el conocimiento que transmites. Con lo cual, no problem: seguiré leyendo el blog. Y gracias por hacernos participes de tus sensaciones y situación(supongo que ni tenías obligación de ello).

Mr. Wolf dijo...

"Bueno, pero no empecemos a chuparnos la polla todavía."

Lo siento, pero entre tantas citas y muestras de admiración no podía faltar la muy mutante referencia a Tarantino. ¿No sería un buen cierre para esta etapa?

Sandra Buenaventura dijo...

Querido Vicente,

He leído este post con admiración y dolor. Admiración por el "courage" que supone tomar la decisión de alejarte de un grupo que como dices, se les está abriendo todas las puertas. Irse en el momento en que el apogeo para los mutantes se acerca poderosamente -o peligrosamente-, me parece un acto de amor hacia tu trabajo de crítico, un acto de independencia y de "singularidad" y sobre todo, y lo más importante, un acto de sinceridad. Supongo que este acto de sinceridad se esparce en varias direcciones, que no puedo nombrar porque desconozco las causas, o más me gustaria decir las "intensidades", si las hubiera. Me emociona este acto tuyo con tanta más fuerza que las consecuencias de tales arrojos son imprevisibles.
He sentido dolor, sí. Dolor por la zozobra, el despojo, el abandono que se desprenden de las palabras, e incluso de los blancos entre las palabras, también por el abandono que se desprende de la sintaxis y del léxico, y de ya no sé qué más. Siento dolor.

Espero con el mismo interés de siempre tus nuevos posts.

(Sé que no quieres comentarios, pero no he podido evitarlo...)

(No sé si te acordarás de mí, tal vez sí te acuerdes que alguien en París trabaja sobre Alejandra Pizarnik...)


Un abrazo
Sandra Buenaventura

Anónimo dijo...

No sé si darte la enhorabuena o acompañarte en el sentimiento. Una cosa está clara: no andas con medidas tintas ni te sumas a la eclosión/resaca de la marea. Un abrazo.
José María Pérez Álvarez

Vicente Luis Mora dijo...

Gracias, Sandra (y ánimo con la tesis doctoral), por tu comentario. No creo que el momento de apogeo de los mutantes se acerque peligrosamente, sino poderosamente: es el resultado de varios años de trabajo y de algunos libros excelentes (no todos, claro, pero piensa que entre todos los mutantes recogidos en la antología se han publicado como 120 libros). Me parece que ese reconocimiento se lo han ganado a pulso. No hay autor perfecto en el mundo que no tenga un libro flojo o menor, ni Shakespeare ni Cervantes, de modo que no podemos exigirles a ellos la perfección. Sólo un puñado de libros vaientes y buenos, y eso lo han hecho. Ahora les toca recoger, después de haber sembrado. Saludos, Sandra.

Vicente Luis Mora dijo...

Querido Mr. Wolf, si sigue usted este blog, sabrá que soy más reacio al elogio que a la crítica, y los piropos me ponen muy nervioso -y desconfiado-. He pedido respeto al grupo, pero no a mí: si quiere usted criticarme, es usted de hacerlo por extenso, siempre que su comentario no afecte a nadie más. Saludos.

Vicente Luis Mora dijo...

Gracias, José María, pero no son malas las mareas (sólo las negras), sólo pienso que mi sitio, como el de los gallegos, está ahora en alta mar. Disculpa el lirismo. Saludos.

Sandra Buenaventura dijo...

Otra vez por aquí...

Me imaginaba que lo de "peligrosamente" iba a malinterpretarse de alguna manera, estuve a punto de sacarlo! pero pienso que con el poder viene el peligro y eso también es lo excitante...
En lo que a mí respecta la lit. mutante me mueve el piso, me desplaza sin cesar, su lenguaje me cuestiona y al mismo tiempo me ubica existencialmente y eso es lo que retengo de la producción de los mutantes. Tú me los has hecho conocer y amar.

(Por cierto, pronto tendrás noticias con respecto a lo de la TD)

Gracias Vicente
Hasta pronto.

Raquel G. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mr. Wolf dijo...

Sí, sigo con mucho interés este blog y lo seguiré haciendo, claro. Con la cita anterior no pretendía criticar, sino tan sólo aportar una nota de humor con la que rebajar el tono de los últimos posts. Creo que algunos se están tomando esto muy a la tremenda (empujados, quizás, por el tono tan personal de su "confesión"). Es este tono lo único que no me ha gustado; no veo por qué había que dramatizar tanto, pero es cuestión de gustos, y respeto su opción, me imagino que motivada por esas cuestiones personales de las que no quiere hablar (aunque las menciona varias veces, por cierto).
Hay algo, sin embargo, que no termino de entender. Dice usted: "Para mí es el momento de la autocrítica". ¿Por qué "autocrítica"? ¿En qué se ha equivocado usted? Yo, sinceramente, no veo ningún error en apoyar una determinada estética para distanciarse luego de ella. Está hablando usted como un enamorado que descubre que la mujer de su vida no era como él se imaginaba. Dejemos de lado lo personal (ni usted quiere hablar de ello ni a mí me interesa)y vayamos a lo importante: la literatura. Se lo pregunto sinceramente, créame, me interesa el tema: ¿en qué cree que se ha equivocado al apoyar a la generación nocilla?; ¿está pensando en algún error suyo como crítico, o en algún error de los autores?; ¿se ha visto decepcionado por el rumbo literario que ha tomado el grupo?, ¿cree que las cosas debían haber ido por otros caminos?, ¿cuáles son estos otros caminos?, ¿piensa seguirlos usted de forma individual como autor?
En fin, disculpe el interrogatorio. Me imagino que necesitará usted tiempo para pensar muchas cosas y a lo mejor no es momento de atosigarle. (Creo que sé cómo se siente, yo también me dedico a la reflexión teórica y he pasado por cambios de rumbo como el suyo.)
En cualquier caso, recuerde que somos muchos lectores los que seguimos sus opiniones con mucho interés. No entre en lo personal si no quiere, pero creo que nos debe alguna explicación estrictamente literaria.
Un saludo

Vicente Luis Mora dijo...

Estimado Sr. Wolf, contesto a todas las preguntas que puedo contestar en este momento: 1) ¿en qué cree que se ha equivocado al apoyar a la generación nocilla? En hacerlo como escritor y crítico a la vez. Conforme pasan las horas creo cada vez más que tenía que haberme quedado sólo en crítico, por la siguiente razón: mi obra literaria, aunque no soy el más indicado para juzgarla, no añade demasiado a las obras de los otros, es simplemente una más; por el contrario, mi obra crítica sí que era pertinente porque la crítica "convencional" no siempre podía o quería -seamos elegantes- ver todas las ramificaciones y complejidades que esta narrativa plantea. Algunas reseñas aparecidas sobre algunos de estos libros hablan por sí solas en este sentido.
2) ¿está pensando en algún error suyo como crítico, o en algún error de los autores? Bueno, esto es difícil. Un escritor se equivoca cuando publica un mal libro, o un libro que no está a la altura de sus posibilidades. Eso ha ocurrido en algún caso, claro, ya he dicho antes que hablamos de más de 120 libros. Creo que hay errores míos, creo que no he tenido el tiempo necesario para localizarlos todos, aparte de los ya apuntados en el post.
3) ¿se ha visto decepcionado por el rumbo literario que ha tomado el grupo? No, en absoluto. De hecho, creo que en los últimos doce meses han salido varias de sus mejores obras, y en febrero aparecerá una novela memorable, "Los muertos", de Carrión, cuyo original he podido leer y que me parece compleja y ambiciosa. Por cierto, aprovecho para decir que me había comprometido a escribir la reseña de esta novela con una revista antes de todo esto y soy persona que cumple sus compromisos. Lo digo para que nadie se sorprenda en febrero cuando la reseña aparezca publicada.
4) ¿cree que las cosas debían haber ido por otros caminos? Si lo hubiera sabido, hubiera intentado seguirlos. Este tipo de historia alternativa se le daba mejor a Leibniz que a mí.
5) ¿piensa seguirlos usted de forma individual como autor? Siempre he seguido mi propio camino como autor, del mismo modo que los otros mutantes lo han hecho. No es ése el asunto, ninguno de los mutantes ha cambiado en un solo ápice su forma de escribir, ni han rebajado su intensidad ni capacidad de innovación para llegar a editoriales grandes. Esa es una de las cosas que mejor hablan de ellos, que han sido las editoriales las que se han acercado a su estilo, y no el estilo de sus obras al deseado por el mercado, como ha sido la tónica general (con las consabidas excepciones) en la literatura tardomodernista, capaz de hacer lo que fuese necesario por salir publicada en ese tipo de editoriales. Este es otro valor, éticamente muy importante, de estos autores que se me olvidó resaltar en el post.

Creo que, como verá, las equivocaciones están todas en mi techo: haberme volcado en dos facetas, cuando debía de haberlo hecho, como mucho, en una, y haber contradecido en parte mi poética de la singularidad. Puede que haya más errores, de momento he localizado estos dos, nada baladíes. Y disculpe el tono confesional, si le ha molestado, de mi post, pero hacer una "crónica periodística" fría y deshumanizada me hubiera parecido no sólo una burda falsedad y una impostura, sino algo insultante y cruel hacia mis excompañeros, con los que sigo teniendo buena relación o amistad, según casos. Saludos.

Mr. Wolf dijo... dijo...

Muchas gracias por las respuestas. Como diría mi avatar, "simpatizo con su dilema".
Saludos

Anónimo dijo...

Demasiada palabraría para algo tan anodino. Que usted esté o no esté como crítico o como lo que sea dentro de un grupo que ni si quiera estamos convencidos de que exista no importa a nadie (ni siquiera a quienes dicen que es una tragedia, o sobre todo a estos) pero mucho menos a la literatura. Un crítico se debe a la crítica, al igual que un escritor a la escritura. Las explicaciones demuestran falta de discreción y de seguridad. Haga su trabajo de crítica si esa es su vocación, hágala lo mejor que pueda en soledad y en silencio. con un saludo

Manuel G. dijo...

Perdonadme si analizo el tema fríamente. No estoy seguro que la etiqueta Mutante haya tenido el impacto suficiente, y que no sobrevuele sobre esto el pájaro de lo efímero. Ante lo cual quizás sólo quede la opción del vuelo independiente de sus componentes. Puede terminar convirtiéndose en un lastre ser un mutante para siempre, cuando llega un momento en que la fórmula no da para más. Y no lo digo por ti, Vicente, lo digo en general por todos los demás también, quienes por ley de vida tarde o temprano se empezarán a sentir incómodos. En el acceso al establishment literario, cuenta la individualidad del autor, y no la pertenencia a pandillas donde prima cierta indiferenciación. En un futuro no muy lejano, creo que la clave de la supervivencia va a depender de la capacidad de los miembros para deshacerse de la fórmula y etiqueta mutante. En general ha sido así siempre en todos los movimientos literarios colectivos. Disculpadme por mi forma de analizar las cosas crudamente.

Anónimo dijo...

y añado:

quién dice que el trabajo del crítico o del escritor es o ha sido "cómodo". es sobre todo en la toma de distancia, en la incomodidad, en el constante cuestionamiento del otro, pero sobre todo de uno mismo y en la puesta en duda en donde cobra sentido escribir.

para estar o sentirse cómodo hay otros oficios

Antonio Ruiz Bonilla. dijo...

Me molestaría si no volvieses pronto pero, aún así, lo comprendería. Aclaro: comprendería que no regresaras en breve, no que no regresaras. Eso, aunque no tuviese relevancia alguna, no te lo perdonaría, ¿o sí? No sé por qué me has recordado esto, será sólo porque es reciente, pero ahí va:

Reivindico las palabras que nacen de la parte desértica de los sentidos, y sólo saben a tierra
de duna errante que, quizá, logren algún día ser parte de un lodo con forma, incluso de una sinécdoque de poema, auspiciadas por la
incertidumbre de la lluvia.

Clément Cadou dijo...

"Duramos en tanto duran nuestras ficciones"
(Emil Cioran)
saludos, seguiremos leyendo.

Raquel G. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Miguel F. dijo...

VLM: buscas la validación de todos. Tan preocupado por todos. Nadie te cree a Cioran. Por suerte no citaste a Beckett.

Anónimo dijo...

Way out west.
Saludos.
Greek student.

Anónimo dijo...

Dudar es un signo de inteligencia. creo q lo decía Ribeyro
yo siempre dudé en escribir aquí
hoy me han dado ganas, porque la literatura es un juego peligroso pero sino no fuera un juego ten por seguro que el Tedio, Hipócrita lector, sería aún más mosntruoso.

X.

Anónimo dijo...

Mucho ánimo, Vicente.
Un abrazo.
Elvira N.

Anónimo dijo...

A la señora del sombrero. Me encantan los sombreros. Si usted lee mi comentario, si lo lee bien. Se dará cuenta de que en ningún momento aludo al mostrar o no sentimientos ni a su expresión. Mi comentario, bastante respetuoso va dirigido al hecho de que la crítica (si es de verdad crítica) no va unida a un grupo. Usted no podrá citar a un solo crítico que haya hecho un trabajo respetable que lo haya hecho. El crítico se relaciona de otra manera. Y esto no quiere decir que no tenga afectos y empatías y que las sostenga por medio de sus herramientas intelectuales.

Y en cuanto a la escritura, o la producción de ficción como usted prefiera llamarla. El escritor no es mejor ni peor porque haga alarde de su sensibilidad herida o reporte sus rupturas emocionales. Sin embargo, y esto Beckett lo sabía muy bien (algo se puede aprender, todavía) lo mejor para la obra es mantener alejada la biografía.

Y si mi permito estos comentarios, es porque veo que no hay crítico y no hay escritor y si este está haciéndose, está en su proceso, como de hecho lo estamos todos, refexionar cobre estos asuntos y tomar posturas claras parece pertinente.

Con un saludo, me quito el sombrero ;-)

Vicente Luis Mora dijo...

Señores y señoras, creo que para haber pedido que no hubiese comentarios, 51 no está nada mal. Todo esto no está más que embrollando la cuestión. Después de haber aprobado el último anónimo, que despeja cualquier intento de censura por mi parte, doy por cerrado este tema y no colgaré más comentarios. Lo siento, pero no tiene sentido seguir dándole vueltas a lo mismo. Saludos.