jueves, 3 de septiembre de 2009

Pasadizos entre Alain Resnais y Wong Kar Wai




Os recomiendo quitar el sonido y ver los dos vídeos a la vez.

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24 comentarios:

Amaia dijo...

Vi deseando amar el invierno pasado,me pareció impresionante,recuerdo los paseos de ella contoneando todo su cuerpo magistralmente y ese déjà vu general que había en todas las secuencias,me encantó,una pequeña joya!

Sergi Bellver dijo...

Veo que sigues al gran Alvy en su estética del silencio cuando "habló" de la película Up en su Rincón.

Adoro algo en Wong Kar Wai, no sé exponerlo, simplemente conecto.

Abrazos.

Vicente Luis Mora dijo...

Creo que Alvy y yo se lo debemos todo al maestro Molinuevo:
http://joseluismolinuevo.blogspot.com/
Saludos.

logiciel dijo...

Casi me gusta más con sonido las dos.

Sergi Bellver dijo...

Sí, ya conocí lo que hace Molinuevo gracias a un enlace en la página de Jordi (Carrión, digo). Genial.

Abrazos.

Rafa dijo...

pues yo prefiero la de resnais, y mira que la deseando amar me parece que no está mal. Más que un pasadizo parece un acueducto, pero desde resnais a wong, porque las ideas corren como el agua. Por cierto, me estoy leyendo tu libro pasadizo. La metáfora del pasadizo remite un poco al subconsciente, pero lo malo es que el pasadizo es unidireccional y ascendente, por lo que me gustaría más una metáfora como hueco de ascensor. Y leo también construcción, me gusta mucho construcción, tardaste mucho en componerlo? no paro de pensar en algunos versos.

Sergi Bellver dijo...

¡Es verdad, Logiciel! Se crea una corriente extraña pero bella entre las dos pistas sonoras. Entre cháchara de bistrot parisino y local para fumar en pipa con ventiladores de aspa grande en el techo. Me estoy acordando de una escena de 2046 que pondría el remate a la salsa.

Dillinger dijo...

Interesante pasadizo entre dos joyas. Al ver estas imágenes he recordado algo que dijo Wong Kar Way y que me pareció interesante. Hablando sobre la cámara lenta en algunas de sus secuencias, recurso que utiliza de forma bastante evidente y premeditada, incluso reiterativa, o el contraste de cierta ralentización y velocidad de otras imágenes, lo justificaba sobre todo diciendo que él contaba historias de amor, y que cuando uno vive una historia de amor, vive en un tiempo diferente al del resto del mundo; Un tiempo propio, intransferible, detenido. Y que ese era el mejor modo que había encontrado de contarlo.
Sea como sea, un poema en imágenes.

Un saludo.

Vicente Luis Mora dijo...

Bueno, un pasadizo no tiene por qué ser unidireccional, Rafa. La definición que más me interesa es la segunda de la R.A.E.:
"Cualquier otro medio que sirve para pasar de una parte a otra".

Tardé ocho años en hacer Construcción. Es curioso que me preguntes por cuánto invertí en escribirlo.

El que saco ahora en septiembre "sólo" me tomó seis años. Saludos y gracias, Rafa.

Vicente Luis Mora dijo...

Algún día escribiré sobre el tiempo en las películas de Wong Kar Wai, pero ojo, no te equivoques, no es cámara lenta. En algunas tomas WKW obliga a los actores a intrepretar... ¡a la mitad de velocidad! Son ellos los que se mueven "a cámara lenta", aunque la cámara graba a su ritmo normal.

Eso se ve bien en los extras del DVD de 2046, una de mis pelis preferidas all time. Allí el actor japonés, Takuya Kimura, cuenta sus dificultades para rodar a la mitad de velocidad. El efecto de aceleración creado después al retomar a 48 imágenes por segundo lo grabado a 24 es increíble. Es, en efecto, la creación de una realidad completamente alternativa. Y rompe, por cierto, todas las teorías de que el ciclo 24/s es la reproducción más exacta de la realidad. ¿La realidad de quién? Porque la de los complejos personajes de WKW sucede en otra dimensión temporal.

Otro ejemplo es la brutal escena del café de Chungking Express. Cuando el protagonista, representado como casi siempre por el genial Leung, recibe la noticia de que hay una carta de su antigua amante esperándole, da un sorbo al café a una velocidad diez veces más lenta que la normal. WKW luego acelera en el montaje la toma, hasta que el gesto de Leung parece real, pero el resultado es que todo lo demás, sobre todo las luces y las sombras de la gente que pasa se acelera hasta el paroxismo, mientras Leung mantiene una vista de infinita tranquilidad y tristeza. Su tiempo en ese instante es el del recuerdo de todo lo que ha pasado con esa mujer, mientras el mundo en derredor sigue su camino de prisas y fugacidad resplandeciente. Es una de las escenas que más me ha impactado nunca. Yo quiero llegar a hacer algo así en literatura antes de morirme. No hacer lo mismo, sino provocar un efecto parecido algún día en alguien.

Lo siento, disculpad el tono "fan" de este comentario, pero es que Wong Kar Wai me produce las sensaciones que no me produce, lamento decirlo, ningún escritor vivo en ningún idioma. Saludos.

Alvy Singer dijo...

Yo es que siempre he leído que AL PRINCIPIO DEL BLOG FUE MOLINUEVO. En serio.

Ahora voy con mi respuesta.

Vicente Luis Mora dijo...

Últimamente está entrando mucho spam, lo que no había pasado hasta ahora. De forma temporal, incorporo lo de la casilla de reconocimiento de texto, hasta que deje de llegar. Saludos a todos.

Mario dijo...

Para mí Wai es también un referente, Vicente, me flipa su perfección, tanto en el fondo como en la forma. Plásticamente es perfecto, pero para conseguir esa estética se precisan ciertos truquillos, como bien apuntas en el tema del slow motion. La clave está también en el tipo de lentes que usa. Un buen ejemplo es Fallen angels donde el angular define la narración. Tengo entendido que tardó casi un año en rodar In the mood for love, pero, claro, para conseguir ese acabado hay que echarle muchas horas...
Saludos

Dillinger dijo...

Gracias por la aclaración, Vicente. No sabía cómo procedía exactamente nuestro admirado director. Por cierto, aunque para mí no es de lo mejor que tiene, siempre es interesante y ahora, al menos en España, están pasando "Ashes of time Redux", una versión de su pelicula de hace catorce años, con una nueva musicalización, con una edición diferente, cambió créditos, añadió, quitó... etc.

Hablas de "Chungking Express", yo es la primera que ví suya y me fascinó. El efecto que comentas, en el que las luces y las sombras de la gente que pasa se acelera hasta el paroxismo es algo brutal en contraste con la lentitud de Leung. Es todo un artista del tiempo cinematográfico. Y con esos mecanismos es capaz de pulsar lugares de la emoción y de la inteligencia del espectador bastante poco comunes en la mayoría de los directores de hoy. Decía Cioran que toda música verdadera nos hace palpar el tiempo. Y quizá podríamos decir lo mismo del cine, y sin Wong Kar Way sería el ejemplo.
Por otro lado, la idea de las latas de piña y la fecha de caducidad es algo brillante.

Por cierto, hace unas semanas estaba leyendo "Ojos azules pelo negro" de Marguerite Duras. Y al imaginarme las acciones de los personajes, en esa prosa tan cortada y contundente de la Duras mi cabeza proyectaba algo parecido a una película de Wong Kar Way. Seguramente sea un pasadizo más emocional, más personal, que real, pues no soy capaz de racionalizar del todo esa sensación. Pero hay algo, no sé, en esos personajes, en esas relaciones, en esas miradas cruzadas, en esa vidas que viven su propio tiempo. En esa sensación de habitar un tiempo ajeno al resto.

Sin duda, el tiempo en las películas de Wong Kar Wai es un tema sobre el que se podría escribir mucho, así esperamos ese post...

Perdón por la extensión del comentario.

Un saludo.

logiciel dijo...

¿Verdad, Sergi? Como si los dos 'moods' se fundieran en uno.
saludos

Anónimo dijo...

Qué sensaciones, caray. Muy interesantes esos detalles sobre la construcción física de la sensación temporal, de lo efímero.¿A qué sabrán los tallarines que suben y bajan
escaleras en In the Mood for Love?

Y ya puestos ¿en este Millenium Mambo, hay alguien por allí con gusto por el olor de la papaya verde o que utilice un hierro 3 en sus excursiones buscando a Tampopo? Gracias Vicente, ha sido un buen recuerdo.

Logiciel, Sergi: Con música me gusta mucho más, estoy con vosotros. Da ganas de verlo en plan video instalación. "Aquellos ojos verdes..."
Un saludo y hasta otra.
--
c.m.

logiciel dijo...

Jajaja! Fantástico, Carlos!
Un saludo

Anónimo dijo...

El otro día viedo Hiroshima mon amour no pude evitar pensar en las películas de Wong Kar Wai. Buena coincidencia.

Ana dijo...

A mi también me gusta mucho Wong Kar Wai. Y la película 2046 me gustó tanto… Ese tren donde suben todos aquellos que van en busca del pasado: recuerdos perdidos, amores perdidos. Pero, todos los que montan “están condenados” a no regresar pues prefieren quedarse en el pasado.

Después de verla la primera vez no pude evitar pensar en Casablanca y en Rick. Ambas tratan sobre la nostalgia ante un amor perdido. Trata de aquellos que amaron y perdieron en el amor.

Una frase de 2046 que me gustó es: “Para el amor existe un momento: ni antes ni después”. Es decir, se tiene que dar una confluencia de coordenadas espacio-temporales: encontrarse con la persona adecuada en el momento adecuado. Te puedes encontrar con alguien que sería adecuado pero dos años después o antes. La diferencia entre ambas es que Rick sabe asumir esa nostalgia y que ya no es el momento. En 2046 los que suben al tren no supieron aceptar la derrota.

Rick se vuelve a encontrar con Ilsa el único amor de su vida que le abandonó sin saber por qué. En Casablanca se reconcilia con su pasado, “recupera Paris”, recupera los recuerdos maravillosos de su romance en Paris que habían quedado sepultados por el rencor que sentía hacia Ilsa. Pero yo creo que lo más importante es que se da cuenta que esa historia forma parte del pasado. Con esta reconciliación con su pasado amoroso Rick está preparado para encontrar nuevas aventuras.

Por esto me parece que Rick encarna mucho mejor al hombre del siglo XXI. Un hombre que es consciente de su pasado, de lo vivido pero esto no se convierte en un lastre para entablar nuevas aventuras, tanto en el momento presente como en el futuro. Me parece que el comportamiento de Rick está más en consonancia con lo que dicen los sociólogos de la intimidad y las relaciones actuales.

raúl quinto dijo...

no digo nada, sólo que la película de Resnais me parece sublime.Won Kar Wai me gusta menos.

ya está.

Rafa dijo...

perdona, con pasadizo me refería al pasadizo que existe entre la peli de resnais y la de wong, porque en este caso no ha habido conexión inversa.
Nunca me hubiera imaginado que hubieses tardado tanto en componer construcción. Por eso es tan estimulante e intelectual (y emocional) Estoy deseando leer tu nuevo poemario.
un saludo

Anónimo dijo...

"Algún día escribiré sobre el tiempo en las películas de Wong Kar Wai"

Ahora que ya has escrito sobre ello, todavía estás a (¿te queda tiempo?)para escribir sobre la falsa lentitud de la no cámara lenta. Es extraño cómo el vértigo de los pensamientos se ve reflejado en imágenes tan suntuosas y elaboradas. Y ahora que lo pienso, este tipo de decantación, de disolución, no deja de estar emparentada con el tema de tu tesis...

Sería un buen apéndice en la red para tu nuevo libro de papel. Un saludo y hasta otra.
--
c.m.

Miguel Ángel Maya dijo...

Es curioso, Vicente Luis, lo que hablas de esa "fiel" representación de la Realidad (quizás habría que ponerla con irónica mayúscula) de los famosos 24 fotogramas por segundo.
Estoy totalmente de acuerdo en eso que dices de que la realidad de los personajes sucede en otra realidad temporal (y tal vez, por consiguiente, espacial).
Al leer lo que dices me he acordado de "Arrebato", donde todo gira en torno a ese ciclo 24/s y donde incluso el protagonista, al final, "desaparece" en esa frontera "ontológica" del 24 al 25.
Por cierto, creo que en ese "análisis" del tiempo en Wong Kar Wai merecería un capítulo extenso la música de las películas: es impagable, espeluznante, emocionante, maravillosa, la escena de 2046 en que Connie Francis canta esa joya llamada "Siboney".
Un saludo!

Alvy Singer dijo...

Bello símil. A mi me sorprenden las dos películas casi siempre. La primera porque es, obviamente, un sensacional equipo creativo (Bioy Casares por la idea-Robbe Grillet y Resnais) y porque encuentra misterios en cada plano, en cada gesto. En cambio, Kar-Wai busca la fisicidad en las capas más corrientes de la ciudad (esta vez del evocador Hong-Kong de los años sesenta) y cuanto más cotidiana es la situación, más fascinante encuentra la escena en términos compositivos y más estimulado se siente Christopher Doyle, uno de los mejores dictores de fotografía right now, para jugar con la iluminación y las luces de colores más asociadas a los sesenta y a los jukebox. Ojito a los trabajos de Doyle para Van Sant (Paranoid Park) y Shyamalan (Lady in the Water) porque no defraudan.

Una gozada, la verdad.