sábado, 8 de marzo de 2008

Wolfgang Hildesheimer: Tynset



Ojo a esta nueva editorial, El Olivo Azul. Véanse sus cinco primeros libros: Schnitzler, Hildesheimer, Shmeliov, Schwob, Andreiev. Ahí es nada. Cuando me solicitaron hacer el prólogo de Tynset ignoraban el favor que me hacían, dándome a leer esta obra, inexplicablemente no traducida al castellano hasta ahora. Transcribo algunas partes de mi prólogo, con la esperanza de que accedan ustedes a esta inclasificable novela. Tynset se incrusta en esa tradición narrativa en lengua alemana del siglo pasado que siempre me ha parecido, de los austríacos Musil, Broch, Schnitzler, Bernhard o Jellinek al suizo Frisch, pasando por los Mann, Böll, Canetti, Döblin, Brecht, Arno Schmidt, el primer Grass o Handke, lo narrativo esencial. En Europa, la mejor poesía del XX se escribió en castellano (con excepciones), la mejor filosofía en francés (con dos excepciones)… y la mejor narrativa en alemán. Hildesheimer está dentro de ese núcleo duro de grandes escritores en lengua germana, y esta novela es una buena prueba. Por cierto, la portada no tiene ese color tan horroroso, es azul viejo en la original, lo que ocurre es que Blogger últimamente está daltónico o mi ordenador tiene andropausia.



Tynset, el misterio cíclico

Vicente Luis Mora

El ser es la nada


Sí, Tynset es un buen nombre para el misterio.
W. Hildesheimer, Tynset

En el verano de 2007 los astrónomos se toparon con un problema metafísico inexpugnable. Unos investigadores de la Universidad de Minnesota publicaban en el Astrophysical Journal un fantástico hallazgo: lo encontrado (o, más bien, no encontrado) es un enorme agujero en el Universo de un tamaño aproximado de mil millones de años luz de extremo a extremo, sin materia oscura y sin una sola estrella o galaxia en su interior. El director de la investigación, Lawrence Rudnick, declaró, lacónico y sorprendido, que “no solo nadie había encontrado un vacío de estas dimensiones, sino que nadie esperaba siquiera hacerlo”. Bueno, eso no es del todo cierto. En realidad, en 1965, Wolfgang Hildesheimer ya lo había descubierto, o prefigurado, si quieren, con un catalejo de apenas sesenta aumentos:

(…) la luna no es más que el lugar desde donde cojo impulso, yo quiero ir a otra parte (…) a la cual tampoco llega ni el mayor telescopio de la tierra (…) [el catalejo] aumenta los objetos sesenta veces, no es potente, pero si fuera más potente seguiría teniendo una potencia que me impediría ver lo que quiero ver, es decir, nada. Con “nada” no quiero decir ese algo tan de moda denominado nada, la llamada “nada absoluta”, llena de patetismo insoportable, lo indeterminado, la nada indefinida de los filósofos. (…) No: quiero decir la nada geográfica o mejor dicho la nada cosmográfica (…) lo invisible entre lo visible, el agujero en el cielo (…) anhelo del lugar donde no hay nada y no puede haber nada y nunca ha habido nada, eso me empuja hacia arriba (…) (pp. 150-51)

La persecución de ese lugar (o antilugar, un lugar compuesto de ausencia) es el fin objetivo que se propone el protagonista: “esa nada es lo que yo busco”, nos dice. Todas las noches observa a las estrellas en pos de ese vacío, con reconocido autoengaño; y sin embargo nos llena de inquietud, cuarenta y dos años después, saber que esa nada absoluta existe realmente, y que el nihilista imaginado por Hildesheimer no la buscaba en vano. La tecnología punta de nuestro autor, capaz de esta y otras maravillas, no es el telescopio, sino la imaginación. Con ella el innominado protagonista de Tynset llega a lugares en los que el hombre nunca ha puesto el pie, por inexistentes; o a lugares reales a los que llega inventando el modo o los lugares mismos, reurbanizándolos mediante la ficción. Porque si Tynset es algo, es una demostración de la capacidad fabuladora del hombre, incluso del más común, puesto que este anónimo alemán que nos cuenta lo que piensa durante una larga noche de insomnio es una persona como cualquiera de nosotros, que necesita inventarse varios mundos para no ahogarse en la pesadilla de la vigilia. Sus viajes mentales son sustitutivos de los sueños que no puede tener.

Pero habría que ahondar en la esencia de esa nada que persigue. Una nada que es una constante en la obra de Hildesheimer, quien en Leyendas sin amor (1952), ya había creado a Theodor Pilz, alguien capital para la cultura por su negativa a crear: “su aportación a la historia de la cultura occidental consiste en la inexistencia de obras; de obras que, gracias a su valiente y arrojada intervención, jamás llegaron a consumarse”. Según la fábula del relato, es Pilz quien provoca con su obstinada no-creación las dudas a Madamme de Stäel para seguir escribiendo; es la causa del silencio que mantuvo Beethoven desde 1814 a 1818, y está, según Hildesheimer, en la raíz de que Rossini probara la gastronomía y abandonara la creación musical en 1842. Este Oblomov o Bartleby proselitista es una metáfora más en una obra que tiene dos constantes: la falsificación
[1] y la escritura simbólica. El personaje de Tynset es abiertamente simbólico y kafkiano; sonámbulo (p. 112) como los de Broch o Koestler, nos recuerda al personaje de La metamorfosis… sin metamorfosis, convertido desde la cuna en alguien monstruoso que no quiere ser, y que sólo aspira a su disolución, a la desintegración en la nada: “ninguna parte, el único lugar donde puedo respirar, libre, desprendido de todo, sin que nada me importune más que el clima (…) sin emitir ningún juicio, sin cargar con ninguna culpa (…) sin recorrer ningún camino más que el del jardín, por lo demás nada, nada…, me dejo llevar, hasta que ya no existo”. Hemos subrayado sin cargar con ninguna culpa porque es una declaración muy significativa para entender uno al menos de los niveles de significado de Tynset, novela que puede leerse de muchas maneras, una de ellas –la relacionada con los horrores del nazismo– nada tranquilizadora.



Tynset, el judaísmo y el Holocausto

Verdaderamente, lo mejor de los hombres siempre es lo suficientemente malo, esa horrible conclusión me conmovió, me agitó y me produjo escalofríos, todavía me produce escalofríos cuando pienso en aquella noche.
W. Hildesheimer, Tynset


Para entender todas las referencias asociables a esta novela, quizá debiéramos hacer algún apunte biográfico. Hildesheimer era judío. Nacido en Hamburgo en 1916, tuvo –como era frecuente en su tiempo– una vida errante, que incluyó estancias en Holanda, Palestina e Inglaterra, donde aprendió escenografía, aunque curiosamente su obra dramática se centró en piezas radiofónicas. Un dato fundamental es el haber abandonado Alemania en 1933, justo en los albores del nazismo, para volver a su país una vez terminados el Holocausto y la II Guerra Mundial. De su sentimiento de ausencia, de su carga de culpa por haber estado fuera del país mientras sus correligionarios sufrían la represión racial, surge directamente esta novela. Hildesheimer fue traductor en los juicios de Nüremberg desde 1946. Tuvo constancia de primera mano de hechos, procedimientos, ejecuciones y torturas que nunca sufrió en su propia piel. No es difícil imaginar el impacto que aquellos fríos testimonios de la barbarie debieron tener en su aún joven espíritu. Todos los especialistas determinan que la alegoría que hace Tynset hace con el Holocausto no es nada obvia: su contenido en absoluto es panfletario o alusivo, ni siquiera hace menciones históricas o se sitúa, cronológica o geográficamente, en lugares reconocibles. Todo está en la mente del lector, del mismo modo que la narración en primera persona elabora toda una construcción alternativa de la realidad. Sin embargo, hay pistas o señas que nos avisan. Haciendo una analogía con la "Casa tomada" de Cortázar, en el gran caserón por el que el protagonista vaga nocturnamente es el pasado quien se ha adueñado del edificio, deteniéndolo en el tiempo. Llena de objetos inútiles o antiquísimos (que a su vez le sugieren otras vidas pero, sobre todo, otras muertes), gélida, casi fantasmal, la casa es un espacio psíquico, y el recorrido nocturno es una alegoría del paseo de la conciencia culposa por la memoria colectiva, por el oprobio de la Shoah, por la humillación: “tengo demasiado insomnio, no son los ruidos los que me impiden dormir, es otra cosa, ¿qué es?” (p. 103). Otra posible analogía de la memoria culpable e imborrable es ese vendedor de textos religiosos que se congela en un coche y aparece todas las primaveras bajo la nieve, intacto, con los ojos cerrados, “como si última hora ya no hubiera querido ver nada más”.

[…]

Pero hay que andarse con cuidado. Hildesheimer es muy burlón en otras partes de su obra, sobre todo en los relatos breves, y hay que hilar muy fino en la interpretación de su auténtica voluntad, sobre todo teniendo en cuenta que para él, que publicó como real la falsa biografía Marbot. Eine Biographie, la palabra “auténtica” no significa gran cosa. Si tuviera que hacer una descripción de Hildesheimer como narrador, les diría que el autor de Tynset es alguien de quien no podemos fiarnos. Conocedor de Jung, profundo, pesaroso y reflexivo, es a la vez alguien extraordinariamente dotado para el juego y la ironía. Ningún escritor convencional, en una novela sobre la experiencia del Holocausto, se permitiría intercalar el episodio desopilante de alguien que aterroriza a una población centroeuropea llamando de noche a números tomados al azar de la guía de teléfonos, para espetarles: “lo han descubierto todo. ¡Huya mientras tenga tiempo!”, provocando numerosas desbandadas intempestivas. Con esta broma, y como gran conocedor del poder narrativo de lo simbólico que era, Hildesheimer quizá quisiese representar algo más profundo: esos ciudadanos que, ante la acusación arbitraria, huyen sin tardanza simbolizan que, al final, todos están manchados por la culpa de lo que pasó; que la sociedad europea tenía sangre en las manos, que la civilización occidental entera tenía una vergüenza oculta, un cadáver moral en el armario, la conciencia sucia ante una exigencia de responsabilidad, los enseres preparados para salir corriendo.

[…]


[Continúa en Wolfgang Hildesheimer, Tynset; El Olivo Azul, Sevilla, 2008]


.
Notas

[1] Véase al respecto la página 81, donde el narrador reconoce el “engaño total” del Tynset que está imaginando, y su relato corto “Retrato de un poeta”, donde un crítico literario se inventa a un poeta que acaba teniendo más éxito que él, y al que no puede destruir, pese a todos sus intentos (un argumento parecido constituye una de las tramas secundarias de Filomeno, a mi pesar (1990), de Gonzalo Torrente Ballester).

31 comentarios:

L´ HABITACIO D´ARLES dijo...

No sé, sólo decir...que sé yo...esa reseña del Astrophysical...la metafísica...un hombre con un catalejo de escasos aumentos...

Cajal, principios del siglo XX, España en pseudopañales científicos (ahora estamos en pañales), un microscopio óptico, y que no, que las neuronas no se tocan, no contactan entre ellas, lo intuye, son sinapsis, no se tocan...y Golgi que sí, y fue que no. Ese es otro antilugar.

Me jode leerte porque estoy con un libro y cuando comentas otro ya deseo tenerlo. Pienso, es sensacional este "trabajo" que haces de presentarnos escritores que ni por el forro son de dominio público, al menos para un triste médico ignorante en literatura.

Sólo se me ocurre darte las gracias Vicente por no hacer pagar por el conocimiento, cuando siempre tenemos que aprender de quien todo oculta.

Prólogo bestial, en serio.

Fram dijo...

Como siempre, ampliándonos los horizontes literarios, Vicente.

Es intresantísimo ese personaje, Theodor Pilz, todo un avatar profético del devenir del arte, del que no me extrañaría existiese alguna réplica real. Aún sin haberlo leído, por tu exacta descripción de la esencia del personaje, lo leo como metáfora del viaje del arte hacia sí mismo, hacia la eliminación de todo lo extraartístico y su encarnación purificada en la nada de su mismidad. Lo pongo en relación con la tesis de Greenberg, el minimal y el conceptual, pero a unos extremos que no tienen precedentes, al menos, yo no los conozco.

Y me ha llamado la atención mucho esa búsqueda de la nada física, tangible en relación a ese otro anhelo de la desaparición de novelas contemporáneas como Doctor Pasavento.

Miedo me da (tanto como deseos) leer Tynset, porque yo mismo siento desde hace años un fuerte "impulso Pilz" en lo plástico. Tarde o temprano será inevitable, pero por ahora ando con tu Circular 07 y otros libros de tu lista, que me doy el gusto de prestarme recién tejuelados.

Por cierto, una posible razón para el cambio de color de la imagen es que el archivo que has subido al blog, esté en formato TIFF y/o con un perfil de color CMYK. Sería preciso abrirlo con Photoshop o un programa de tratamiento de imagen y cambiar el Modo de Imagen a Color RGB.

Salú-2.

Vicente Luis Mora dijo...

Mi ética y poética como crítico, ya lo he dicho alguna vez, es conseguir la ampliación del campo de batalla. Evitar la reducción simplista de los medios al uso, y potenciar lo que aparece como literatura marginal, para que deje de serlo, demostrando que lo que está en el centro suele ser menos interesante que lo que aparece en las afueras. Ahí seguiremos. Saludos y gracias.

Anónimo dijo...

Es un libro que debe ser muy interesante por los fragmentos que has insertado, y por las reflexiones del prólogo. Otro más pendiente sin haber visto más que una portada que no es ni amarilla...

Y para fram, si o del "impulso Pilz" ronda por la cabeza, atención a la Bienal de Sao Paulo de este año (no estaría mal saber algo más de tu actividad plástica, por cierto). Pero en fin, es algo cíclico, como hacerse la cama, ordenar la habitación o reducir lastre ante una mudanza. Cada cierto tiempo volvemos a leer sobre ello, comprobar que todo esto ya ha pasado antes, mucho antes (y pasará), pero sólo uno mismo podrá ser capaz de elegir su antilugar, no darle nombre y no señalarlo. Tynset parece uno de esos recordatorios que susurran los armarioslo veo como una o el caos de las estanterías. El impulso Pilz, probable consecuencia de según que lecturas o sensaciones, (sin que en literatura o arte exista un punto omega como el de Chardin, sólo preferencias personales en transformación continua), tambíén es,o así me parece, otro ciclo de pensamiento(s)recurrente(s). Alberto Corazón tiene una escultura de dos escaleras que alternativamente suben o bajan, encontrándose en el centro, con el nombre "Dudas del escriba", si recuerdo bien. Tynset debe ser un buen escalón para pensar. Lo dicho,otro libro más, y van... Un saludo.
Carlos Maiques

Vicente Luis Mora dijo...

Si os estoy agobiando me lo decís, y comienzo a recomendar anuncios televisivos (aquí hay algunos buenísimos, que a lo mejor están en Youtube) o bolsas de patatas fritas alternativas. Estoy encontrando algunas combinaciones de patatas y aliños de lo más posmoderno. Abrazos.

Ibrahím Berlín dijo...

Últimamente vengo investigando posibles puntos de convergencia entre literatura y copywriting, o sea el arte de escribir de escribir anuncios. El otro día, Vicente, en el reportaje de Iker S. sobre Fernández Mallo, me pareció asombrosamente simpática y veraz tu afirmación de que: "El marketing es un medio de expresión. Eso me suena al lamento del que no ha sabido servirse de él". Hoy confirmas tus habilidades de publicitario con este espot autopromocional igualmente verosímil y efectivo:

"Mi ética y poética como crítico, ya lo he dicho alguna vez, es conseguir la ampliación del campo de batalla. Evitar la reducción simplista de los medios al uso, y potenciar lo que aparece como literatura marginal, para que deje de serlo, demostrando que lo que está en el centro suele ser menos interesante que lo que aparece en las afueras. Ahí seguiremos."

Tal vez, seguro que sí, esté un poco obsesionado con el advertisement, pero mi consejo es que cuando te aburras del desierto pruebes fortuna en Madison Avenue. Francamente lo haces bien. Me gusta.

*

Y ya sabéis, muchachos; si todavía no han elegido partido para el 9-M, voten a Chez Berlín, un partido Joven:

http://ibrahim-berlin.blogspot.com/2008/03/i-want-you-la-cua.html

Abrazos.

Nacho Montoto dijo...

Algo vi el pasado martes de este libro que tenía en sus manos el amigo Salva. Buena pinta, sí.

Un abrazo

Wilco dijo...

Muchas gracias, Vicente.

Con Hildesheimer mi lista aumenta. También están las recomendaciones de cm, un libro de un tal Agustín y más. Además del último disco de Ramoncín.

Libros en formato patatas fritas no estaría mal. Más baratos y te ahorras la elección: ¿como o me compro un libro? Las dos cosas.

Estoy de acuerdo con mestre Arlés. Seguimos en pañales. Diría que una obra (literaria, pictórica, cualquiera) participa, completa y muestra indirectamente el pensamiento. Pues parece que no signifique nada. No la nada cosmográfica, la "nada absoluta"

Fram dijo...

Volviendo a tu entrada, Vicente, a las afirmaciones sobre la poesía, la filosofía y la narrativa. Comprendo que la mejor poesía del siglo XX europeo se haya escrito en español (con excepciones), que la mejor filosofía en francés (con 2 excepciones, cúales, ¿Heidegger y Wittgestein quizás?; pero me gustaría que me explicaras las razones por las que la mejor narrativa es alemana, conocer los argumentos que justifican esa afirmación que no logro explicarme a mí mismo.

"Las tribulaciones del estudiante Törless" de Musil me pareció una obra fascinante, pero tengo una deuda con la mayor parte de narradores alemanes. ¿Y Hesse, y Sebald? De joven me encantaba todo lo que leía de Hesse.

Vicente Luis Mora dijo...

Se me olvidaron Hesse y Sebald, como también me dejé al nobel Dürrenmatt y a otros muchos, porque se trataba de ejemplificar, no de agotar, Fram. Lo que me pides es complicado, "demostrar" por qué esa narrativa es mejor. Hay elementos críticos para hacerlo, a mi juicio, pero ello me llevaría todo un largo ensayo. De momento, tómalo sólo como una opinión a vuelapluma, que es lo que es, pero te aseguro que es lo que pienso en el fondo de mi conciencia. Lee "El hombre sin atributos" y luego me buscas parangones en literatura española o italiana. No los encontrarás. Y en inglesa sólo hallarás uno, un tal Joyce, y un francés casi irrepetible, Proust. Saludos.

lanobil, dijo...

Agregaré Tynset a mi lista de libros pendientes, creo que tardaría más en leer la lista que el libro. Es tan corto el ocio, y tan larga la impasible rutina...
Me encanta tu blog.
Un saludo y espero que puedas visitarme.

Luisa Miñana dijo...

Firmo, si se me deja, esas afirmaciones sobre que la mejor poesía del siglo XX lo fue en lengua española, la mejor filosofía se escribió en francés, y la mejor narrativa en alemán. También con las excepciones de Joyce y Proust, junto a los cuales igualmente coloco a Mussil. Pero tengo un serio problema con la literatura alemana. En realidad creo que con los parámetros filósoficos en que desde el siglo XVIII parece sustentarse. Creo que el luteranismo y yo somos bastante incompatibles.Pero eso no quiere decir nada. Creo que te haré caso porque Hildesheimer parece tener bastante razón.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Para fram,

sobre la Bienal de Ivo Mesquita en Sao Paulo:

http://www.e-limbo.com/articulo.php/Art/2963

http://salonkritik.net/

"Es preciso alejar el espejismo de la inocencia: nunca una práctica de representación –y el arte no es otra cosa- es “inocente”. Evidenciar su falta de inocencia siempre es tarea de la crítica…"
José Luis Brea

Dejando a un lado el tiempo real o el directo y sus comentarios, el impulso hacia el archipiélago Tynset puede verse como un intento de preservar algo diferente a las estrellas.

Carlos Maiques

Manolo Espejo dijo...

hola, es una prueba

Manolo Espejo dijo...

Hola:
Soy una persona ciega y para mí el acceso a libros raros es bastante complejo. Estoy interesado en saber cómo está la venta de libros en formato electrónico. Me gustaría por tanto conocer si en Estados Unidos se venden ya de forma habitual libros en formato PDF o en word. Porquue la alternativa es buscar a gente que nos grabe los libros, cosa complicada cuando son minoritarios, o escanearlos, lo que es una alternativa pero bastante engorrosa. Así que supongo que pronto podremos comprar libros directamente en internet. ¿Podríais decirme algo, especialmente Vicente?
Gracias.

Vicente Luis Mora dijo...

Estimado Manuel, de momento no se estila mucho lo de vender libros en word o en pdf, pero creo que tu solución, de momento, es el audiolibro. En español aún no hay muchos, pero en Internet puedes encontrar decenas de miles de títulos (no exagero, en Estados Unidos hay cadenas de tiendas, incluso, dedicadas exclusivamente a ellos). Librerías como Borders o Barns & Noble tienen secciones enteras de audiolibros, y en España ya van saliendo cosas, sobre todo en poesía: la Residencia de Estudiantes, Visor, el Círculo de Bellas Artes y algunas colecciones más tienen estupendos cedés con poemas leídos por los autores. Y en algunas librerías puedes encontrar también ya audiolibros en español.

También en Internet puedes encontrar cosas. Por ejemplo:

http://audiolibros.podomatic.com/, que edita en audio clásicos españoles; el último que tienen colgado es Juan Valera (colgado metafóficamente).

En la web argentina Planeta Libro tienes libros gratis en word, pdf y audiolibros para descargarte:
http://www.planetalibro.com.ar/ebooks/eam/index.php?label=audiolibros

Otras páginas:
http://www.leerescuchando.com/home.html

Espero haberte servido de ayuda, Manuel. Todo lo que necesites que yo pueda facilitarte, pídemelo, por favor. Saludos y un cordial abrazo.

Manolo Espejo dijo...

Hola: Hay bastantes cosas y buenas páginas de descargas de libros. Está el formato daisy que es la manera que hay de que los libros grabados por instituciones de ciegos no tengan problemas con los derechos de autor. En español existe una página argentina, www.tiflolibros.com.ar donde la gente que escanea libros los manda y cualquiera puede descargárselos. Para libros clásicos o de un cierto "interés general" no hay demasiado problema. Pero cuando buscas algo ás digamos, minoritario, ya está más difícil. YO he leído la primera Nocilla gracias a una lectura privada, en concreto de mi padre que el hombre lee lo que le echen porque tiene tiempo libre y le gusta. Ahora está con el último Roth y con McEwan y grabará el siguiente Nocila experience en cuanto lo encontremos, pero claro, aquí se recomiendan un montón de libros que tampoco es fácil encontrar quién lo lea. Así que espero que pronto se puedan comprar los libros directamente en formato electrónico. Y esper que pase como en los periódicos, que pasamos en cuestión de meses de no poder leer nada a poderlo leer todo.
Sin embargo todavía queda terreno, especialmente de sensibilización, porque otra cosa no parece ser. De hecho yo he escrito a alguna revista que me interesaba para suscribirme electrónicamente y hasta ahora ninguna me ha contestado, con lo fácil que les sería mandarme los archivos.
Pero bueno, todo llegará.
Gracias y seguimos en contacto.

Vicente Luis Mora dijo...

Pues no comprendo la falta de sensibilidad. Desde luego, si algún día quieres que te envíe algún libro mío en word o pdf, no dudes en pedírmelo en vicenteluismor@yahoo.com, Manuel. Un abrazo.

Wilco dijo...

Personalmente, seguiría explicándolo en bitácoras.

Las editoriales no os responden. Tranquilos. Decid sus nombres.
Ignoradlas. Hay medios, incluso gratuitos, para hacer su trabajo.

O mejoran las relaciones con los clientes potenciales o los pierden.

Saludos

Fram dijo...

Carlos Maiques, muchas gracias por acordarte de mí. Conocía el salonkritik, no así e-limbo. La noticia es estimulante. Ya hubo impulsos en esta dirección (y en otros foros) por parte de algunos profesionales del arte, como José Jiménez, que coordinó dos cursos a través de la UIMP Pirineos en Formigal. Allí tuvimos ocasión de debatir en un ambiente de "desjerarquía" ejemplar.

También me gustaría mencionar de paso, recién terminada la lectura de Circular 07, el paseo de Vicente Luís por Arco y el mundo del arte. La sintonía con sus textos fué total. Sin hacer ahora comentarios sobre el libro (que me parece magnífico y ejemplar), quisiera mencionar la lúcida división de "los diferentes artes" que establece. Estoy redactando un comentario sobre ello que colgaré en uno de mis blogs.

Y no es por nada, pero llevo años enarbolando la antibandera de la supensión maquinal de toda producción y el ingreso en un espacio-tiempo de reflexión y silencio blanco. Suelo olvidar que en el 93, realicé una acción pirata en Arco titulada "Who blues the bluesmen? (un blues por el arte)" en la que me paseé por la feria caracterizado cutremente de bluesmen. Un experiencia muy enriquecedora y reveladora; reacciones y comentarios para no perdérselos.

De hecho, los últimos años de no producción suponen para mí la desembocadura natural de aquel simbólico acto.Los he dedicado a no producir y a desarrollar el proyecto que ahora es mí "work in progress". Un espacio de acontecimientos audiovisible desde el espacio público, un intento de devolver al arte una capacidad de participar en la construcción de nuestro habitat, o un simple y patético intento de utopía en medio del desierto. Qué se yo. En fin, cuando la cosa esté más cocidita, ya os pasaré más información.

Como dice Vicente al final de su recorrido por Arco, aún existe la posibilidad de crear un mínimo espacio donde no entre nada, "pero tú sí". Ese archipiélago Tynset que mencionas, Carlos, el espacio entre dos latidos blancos.

Salú-2.

P.D.: Se nota que ya es primavera en el Corte Inglés, cómo me enrrollado. Lo siento.

Anónimo dijo...

(Blues to the bone. Sístoles y diástoles. Espacios entre latidos blancos.Archipiélagos)

Saliendo del Corte Inglés para tomar aire acabo de pensar en la inactividad. Es posible que conozcas Ikkyu (una pausa, un descanso), de Sakaguchi, un manga que fue editado por Glenat y no sé si se puede conseguir aún. Además de ser un buen cómic, constituye un buen resumen de muchas de las ideas de este monje, entre las que destacaría una en la que se pregunta:

"¿Qué dice un cuervo que no dice nada?"

Sobre la Inacción. Es otra actividad. Valcárcel Medina se paseó con carteles que decían algo así como "Si el arte puede ser asimilado por la vida, para qué necesitamos el arte; si el arte no puede ser asimilado por la vida..." Es una opinión muy personal, pero siempre acabo con la idea que el arte contemporáneo, o los artistas, si así lo prefieres, se cargan con una mochila tremenda -cuando son honestos- que nadie les reclama echarse a la espalda. Lo curioso es que la tentación del silencio literario o musical, siendo coetáneos, no están tan discutidos, y la actividad de exégesis, museística (múltiples de Beuys ahora mismo en el IVAM, sin ir más allá) o aficionada, no va a detenerse por el momento. Recuerdo unos diarios de Max Aub en los que se queja de manera tremenda de la actitud de Rulfo o Arreola, su indiferencia con cualquier asunto que no les beneficiara. Hay un texto de José Luis Brea, Cinismo y pobreza, muy conveniente sobre el silencio, y el comportamiento artístico. Creo que en un Sub Rosa de hará unos quince años.

Perdona por entrar en el trapo desde la primavera triangular, pero es un asunto para mí de gran importancia. Pues el trabajo de "self-remembering" en palabras de Burton me parece perfecto. Y, además, creo que se puede "hacer", si es verdad que no dejamos de ver e interpretar, es posible que no necesites hacer cosas, producir objetos para verlo. Estoy seguro que la actividad manual conecta de otra forma circuitos mentales (ahora el que se enrolla ya sabes quién es), por lo que no debemos descartarla. Otro asunto muy distinto, con el que estaría me parece, de acuerdo contigo, es el de buscar hacer una carrera con ello. Y aún así, se trata de dónde piense uno que es su lugar, su formación, y qué quiere lograr con ella. Hasta olvidarla, si así lo desea. Me voy a las rebajas. Un saludo.

Carlos Maiques



PS:Sobre Ikkyu


http://en.wikipedia.org/wiki/Ikkyu

http://traduccionesderaulracedo.blogspot.com/search/label/Ikkyu

http://www.lexia.com.ar/ikkyu.htm

Wilco dijo...

carlos,

Es fantástico.

Disculpad la autocita

A ésto, "fuera", se le llama milagro.

La red, con su silencio, habla.

El silencio de God.
No le esperemos.

Fram,

A lo blues brother?

Recuerdas a Yves Klein volando?

Abrazos

Anónimo dijo...

¿No era sincronicidad? Sí que es buena coincidencia tu autocita en cyan klein, vaya.

un saludo. Carlos Maiques

Wilco dijo...

O sincronicidad.

Mi familia todavía lo llama milagro. Así explican todo.

Incluido: "es un milagro. Un aparato tan pesado, más nosotros, va a llevarnos volando hasta Lourdes"


Un abrazo en milagrosa sincronía

Fram dijo...

Carlos, tienes razón: la actividad manual activa conexiones mentales de otra forma que la pura reflexión. No la descarto, lamento haber ofrecido esa impresión.

La suspensión maquinal de producción no se refiere al fin de la actividad manual, sino a la adecuación del ritmo a un ritmo más humano. Y en todo caso, es una demanda que va dirigida más al mundo del espectáculo mercantil del arte, no al arte, o al artista, en sí.

El ingreso en el espacio de reflexión y silencio blanco se refiere a alternar "hacer" con "no hacer", para dialogar con la obra surgida del trabajo manual. Y como lo anterior, se demanda a ese mismo mundo para hacer algo como lo que propone Ivo Mezquita.

Ese comic no lo conocía. Tiene una pinta estupenda. Ese monje,Ikkyu, debía ser alumno del maestro Rinzai. Aunque se le hubiera podido responder a su pregunta que ese cuervo dice "Nevermore". Y el maestro Rinzai hubiera podido apostillar "Si el Buda se interpone entre tú y la verdad, mátalo".

No hacer no es nada definitivo. Estoy deseando volver a hacer, pero preciso un poco de reflexión. Además, no es cierto que no haga, pero en vez de los medios que usaba, uso otros que manchan menos. Supongo que cada uno tiene su ritmo. Y no tengo nada que perdonarte, Carlos, al contrario, gracias por tu información y tu opinión.

Sí, Wilco, recuerdo a Klein. Gracias. De hecho tengo la mitad de mi casa pintada de un tono parecido al IBK.

Abrazos.

Anónimo dijo...

En torno a la actividad manual (otra vez)

Hay estudios científicos que han demostrado las diferentes zonas activadas del cerebro en actos de lectura, variando la respuesta según se trate de un libro o una pantalla. Merce Cunningham, el coreógrafo, en una frase casi análoga a la de Spinoza de "nadie sabe de lo que es capaz un cuerpo", hablaba en una ocasión del movimiento, del ejercicio de la danza en personas que jamás hubiesen bailado antes. Y venía a decir que por supuesto había que descartar convertirse en un bailarín, pero lo importante era lo que tu mente aprendiese al la vez del cuerpo y sus desplazamientos.


(Desde las profundidades del cementerio marino)

"-La mano y el lenguaje articulado están profundamente ligados. El animal carce de los dos.

El gesto -la comunicación a través de la vista. (1928, XII, 865)

-Los tres mejores ejercicios, los únicos, quizá, para una inteligencia, son: hacer versos; cultivar las matemáticas; el dibujo.

Estas tres actividades son los "ejercicios" por excelencia -es decir, actos no necesarios en condiciones impuestas, arbitrarias y rigurosas.

-Son las tres cosas artificiales en las que el hombre puede sentir con distancia y precisión su máquina transformadora-
Llegar a pesar del lenguaje; desembocar a través de "un" lenguaje: escribir los movimientos cuya guía es visión. (1916. C, VI, 204) "

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Todo lo anterior procede de Cuadernos (1894-1945), Paul Valéry, Galaxia Gutenberg, 2007

carlos maiques

Fram dijo...

Muy interesantes esas citas, Carlos. De hecho en cuestión del movimiento y la actividad manual, me permitirás que aporte mis propias conclusiones relativas al dibujo y la pintura, que he prácticado durantes años (durante 35 el primero y durante 22 años la segunda).
Mi programa pictórico partíó, tras el periodo formacional, de entender la pintura como el resultado de una huellas generadas por el contacto de un elemento mediador entre un cuerpo en movimiento y un plano. Aplíquese esto también al dibujo.

Con los antecedentes pictóricos de Pollock (fundamentalmente), Rohtko, el mismo Velázquez, y Cezzanne (cada uno por razones que resultaría demasiado largo explicar aquí), desarrollé un proceso de investigación a través del cual fuí atravesando etapas de supresión y recuperación elementos en la ecuación pintura, para finalmente acceder a unas conclusiones; que a mí, me resultan válidas. Un concepto de pintura en la cual la esencia sería todo el abanico de posibilidades en cuanto a los diferentes modos y valores de contactar con el plano: la tensión, la fuerza, la velocidad, ... dicho así, rápidamente y a vuelapluma.

El resultado es que seguía incluido en la esfera de un arte gestáltico. "Hacía" dentro de los mismos presupuestos de Greenberg, el gran teórico del expresionismo abstracto, que propugnó la eliminación de la obra de arte (la pintura en este caso) de todo lo que no fuera el lenguaje pictórico; su defensa de la planitud, de la pureza de la pintura, etc. constituyeron (puede consultarse a Arthur Danto en sus varias publicaciones) el último gran capítulo del Arte como intento de Relato. Su agotamiento, paralelo a la aparición del pop, y concretamente a las Cajas Brillo de Warhol, supusieron lo que Danto ha denominado "la muerte del arte" y el ingreso en una era post artística (mira por donde, Agustín Fernández Mallo habla de una post poética). Aquí, desaparecen los discursos legitimadores de grandes relatos, aparecen preguntas como "¿cómo se puede distinguir una obra de arte de un objeto que no lo es cuando no hay diferencias entre ambos?".

No voy a resumir todo los razonamientos de Danto, porque sería un exceso. Pero diré que frente al arte gestaltico, hay un arte no gestaltico. Y que mientras el primero, para diferenciarlos de una manera muy básica, tiene a la belleza como ingrediente en su horizonte y presta gran atención a la técnica manual, el segundo, prescinde de la belleza clásica y aspira a la encarnación de un significado en un significante de manera adecuada y equilibrada, sin recreación en los recursos técnicos.

Un ejemplo de arte no gestaltico:

http://www.colectivoarte90.com

y una argumentación perfectamente comprensible y razonada,en los textos del libro de dicho colectivo: LA MIRADA OBLICUA El cuerpo, la identidad y el otro cultural (Junta de Andalucía. Consejería de Gobernación. Dirección General de Políticas Migratorias).

Yo me pregunto cómo es posible conciliar una recuperación de la belleza y la técnica con la aspiración a encarnar significados que puedan, no ya provocacar, ni denunciar, ni merámente presentar lo injusto obvio con lo que convivimos, sino proponer lo que puede ser posible, presentar y afirmar un futuro distinto del que se nos programa. Lo objetual, en este sentido, es menos propicio, pero no lo descarto. Me inclino demasiado por las formas capaces de conmover, pero exijo también un significado.

He visto en la Web algunas páginas de tus cómics. Muy interesantes. Lo incluyo para la próxima lista de asquisiciones de la Biblioteca. Esa página dividida en dos grandes viñetas, con el rostro del personaje sumerjido en líquido en la superior, y un elemento flotando en la inferior, me ha gustado mucho. Enhorabuena por ella.
Por cierto, ¿además de dibujar historietas, pintas o realizas algún otro tipo de obra? Si es así, ¿dónde se puede ver lo que haces?
Si quieres ver mis cosas, puedes hacerlo aquí:

http://nexushome.blogspot.com/

Un abrazo a todos.

Anónimo dijo...

Vaya fram, seguro que vamos a seguir hablando.

Ahora mismo no te puedo contestar como me gustaría, pero lo voy a hacer en cuanto encuentre un claro en el bosque. Te diría como afirmó en un texto Francisco Ruiz de Infante, que sí, sí hay tal lugar. No encuentro textos suyos en internet, pero Los lobos y varios que han ido apareciendo en el Zehar de Arteleku ya los conocerás a estas alturas, casi con total seguridad. Es una interzona, o una zona a secas, a los Stalker, es un mar que siente como Solaris...

Por derroteros particulares, todo lo que estoy acabando está en obras o en vías de desarrollo. Es decir, no puedo indicar ninguna parte aún donde mirar, pero si avanzar que estoy terminando un par de historias largas que intentaré colocar en breve, y si no, autoeditarlas. Ya veremos. Gracias por el comentario, por cierto.

La historieta me interesa no sólo como dibujante o lector, el concepto bastardo "entre", de tan difícil adopción en cualquier zona es casi tan precario como las performances. Raymond Pettibon, Yoshitoro Nara sí, pero Mazzucchelli y su Big Man, no tanto, por citar tres autores al tuntún. Sobre simplifico, pero no obstante creo que se comprende algo. Es natural, por otra parte, pues los entornos se definen, al igual que las personas por aquello que reconocemos como no propio. Al mismo tiempo, me gustan mucho fases "no canónicas" de autores o estilos distintos, razón por la que me atraen más Edward Ruscha o Richard Lindner que Robert Indiana o Tom Wesselman, y así sin parar, por artistas que no sea... Tengo que mirar los dos enlaces que propones, pero un ejemplo de arte comprometido con la forma y al tiempo experimental -dentro de sus parámetros, y más que algunos compañeros de De Stijl, sería el Broadway Boogie Woogie de Mondrian, no te parece? Personalmente la obra teórica de Greenberg no me llega tanto, admitiendo que toca puntos muy interesantes. Es lo del punto Omega chardiniano lo que no veo tan claro, y quizás como un punto de partida, o un objetivo final de dudoso recorrido, en ese sentido,lo puedes llamar debilidad o falta de compromiso estético, pero soy de la opinión que lo que puede funcionar para uno no ha de ser un programa general, no ya para el que realiza la obra, mucho menos para el que la contempla o experimenta.

(Buf)Ya me enrollado otra vez, menos mal que te dije que no tenía tiempo! Ahora en serio, te escribo más adelante porque sí es algo que me invita a seguir pensando.

Un saludo,
Carlos Maiques

Bigardo dijo...

Hola,
yo sí he podido leer la introducción de Vicente, e incluso el resto del libro, y tengo que decir que es de puta madre (he escogido esta expresión para rebajar el tono excelente e intrincado del resto de amigos).

Aquí hay una reseña del mismo.

http://www.tertuliaandaluza.com/cultura/tynset/

dedalus dijo...

Desde Santiago de Chile que es como aquella nada, ni una sola estrella. En fin.
A un dólar en una librería de viejo me encontré "El fin de un Mundo, narraciones sin amor" de W. Hildesheimer. En principio me distanció una presentación donde aludían de manera frecuente a Kafka, Ionesco y Beckett me pregunté entonces dónde podía estar el autor no obstante me dejé llear por el primer cuento: "El Fin de un Mundo" que tiene de "Casa Usher" y algo del primer Cortázar...pero vamos, nadie me estaba amenazando con una pistola, así que bien lo compré. Luego fue un torrente de toda la tarde en donde he realizao una lectura contrapuntística con algo de Hoffmann. Todo bien.

Vicente Luis Mora dijo...

Hildesheimer sigue siendo un autor poco conocido, aunque sus obras no dejan de citarse. Hace poco leía el manual de narratología de una profesora alemana, publicado en este 2009, y ponía Marbot, de Hildesheimer, como modelo de algunas técnicas narrativas. Sus obras son joyas de construcción en lo formal y profundas observaciones psicológicas en lo semántico. Espero que cuando siga leyendo siga disfrutando, Dedalus (¿Stephen?). Saludos