sábado, 2 de mayo de 2009

Órbita, de Miguel Serrano




Miguel Serrano Larraz, Órbita; Candaya, Barcelona, 2009


Llamativo debut, éste de Miguel Serrano Larraz (Zaragoza, 1977), que ha compuesto un libro de relatos original, personalísimo (con algunos guiños a Roberto Bolaño y a Manuel Vilas, que prologa el volumen), y con momentos puntuales de notable altura.

Todos los libros de cuentos de la historia de la literatura tienen un problema estructural, casi siempre irresuelto, y es el de mezclar piezas de distinta temperatura y tono y calidad. Nunca he leído un libro de cuentos, ni siquiera de los clásicos, donde haya una calidad constante; si bien es cierto que tampoco en una novela o en un poemario es posible la homogeneidad total. Si Poe decía en su Método de composición que un poema largo es el resultado de la convivencia de varios trozos de poesía con otros de prosa versificada, una novela puede ser el fruto de la mezcla entre alta narrativa y crónica de sucesos inventados; y un libro de relatos podría ser hijo de la alternancia de cuentos con dramatizaciones narrativas (piezas que interpretan el papel de un cuento, sin serlo del todo). También Órbita, como todos los demás, es irregular, y también hay piezas flojas en comparación al resto, como “Perspectivas”. Otros relatos del volumen carecen de equilibrio entre sus partes internas, y quizá pudieran haberse acortado o sintetizado para mantener los momentos de tensión, como “Y del amor sólo queda el veneno”, o “Zaragoza, a 8 de noviembre de 2002”, que tienen partes muy buenas (en el primero hay algunas páginas desopilantes), diluidas a ratos por ciertos estiramientos argumentales. La tendencia, en este sentido, de Serrano Larraz al cuento largo y a la presencia de numerosos personajes nos hace pensar (y disculpen esta aproximación prospectiva, sin más argumentos de soporte que la intuición) que, en un futuro breve, Serrano Larraz quizá divida en dos líneas su narrativa, situando esa propensión suya a la complejidad (algo normal en una persona con estudios de Física y con habilidad para la descripción de relaciones internas en grupos de personajes) dentro de la novela, y manteniendo la otra línea dentro de la escritura de cuentos. No obstante, incluso en los relatos más novelescos siempre hay detalles, giros inesperados, hallazgos, que nos hacen terminar con agrado (y puntual asombro en piezas como “Órbita” o “Últimas señales”) el relato, y nos deja con ganas de afrontar el siguiente.

Dice Vilas en su interesante prólogo que no cree que Órbita sea experimental; soy de su opinión: a estas alturas de milenio ser narrador experimental es otra cosa, y requeriría de decisiones más arriesgadas que las que toma Serrano Larraz. Ello no significa que nos hallemos ante un narrador tardomoderno en cuanto a su estilo; tampoco que sea convencional en sus planteamientos narrativos: diría más bien que Órbita está –perdonen la obviedad de la metáfora física, pero el libro las utiliza de continuo– en velocidad de escape respecto a la gravitación narrativa española, a punto de entrar, como dice el propio título, en situación geoestacionaria. Escribe Vilas: “Tanto en Serrano, desde la narrativa, como en [David] Mayor y [Jesús] Jiménez, desde la poesía, veo un afán de originalidad literaria propio del siglo XXI. Observo esa originalidad como un desdeo de superación de las literaturas del siglo XX. No se trata sólo de escribir buenos libros, sino de escribir buenos libros interesantes porque son distintos, porque son diferentes” (p. 6). En efecto, así es –también en los dos poetas citados, ambos muy interesantes–: Órbita es diferente, está hecho desde una perspectiva curiosamente glocal, zaragozana y universal al mismo tiempo, lo que provoca que la Zaragoza de los relatos de Serrano sea diferente de la Zeta de la narrativa de Vilas; la de Serrano Larraz es una ciudad levítica, desdibujada, compuesta por paisanajes y definida casi como un no-lugar, mientras que la Zeta de Vilas es unas veces una ciudad de provincias española y otras la misma puerta del infierno –de forma literal–. La maleable forma de abordar cada historia, los toques científicos, la mezcla de nihilismo con sentido del humor y puntual melancolía, algún párrafo excelente
[1], los finales inesperados e inevitables a la vez, convierten a Órbita en un debut interesante, sugerente, con instantes de duda pero también con momentos redondos, como los relatos que abren y cierran el volumen.


Nota.
[1] “Tal vez el turista merecía morir. El Shaman era un bar, pero también era Venecia en el gran Carnaval. Las máscaras no quitan el frío, nos decíamos. La seda no abriga. Las gafas no engañan a la sed. Las góndolas no saben qué cosa es la piedad”; Miguel Serrano Larraz, Órbita; Candaya, Barcelona, 2009, p. 66.

13 comentarios:

V. Stlánik dijo...

No he entendido mucho. Lo que está claro es que no se puede "adolecer de equilibrio".

Vicente Luis Mora dijo...

Ya está corregido, fue un exceso de hipercorrección, después de escuchar una conversación sobre esa palabra pensé que se podía utilizar como sinónimo de "carecer", pero no se puede. Disculpas.

Alvy Singer dijo...

Estoy en esa "Órbita" ahora mismo. Un debut sorprendente, pequeño y audaz. Espero que sea un tesoro que se comparta con prontitud. Me gusta mucho esta frase: "Los camarareros, aunque sonreían, parecían discretos y ajenos, vegeterianos transparantes sin época ni deseo ni sueldo." O esa metáfora, tal vez.

Jordi Roldán dijo...

Yo espero estar en esa Órbita en poco tiempo. Tengo curiosidad por leer el libro.
Una curiosidad sobre la portada. En la foto de la portada las órbitas están en la parte inferior y a ese nivel sólo se ven dos estructuras tubulares que parecen los nervios ópticos. La imagen es de un TAC craneal con la parte anterior girada hacia abajo, de manera que lo que simula las órbitas es en realidad el polo anterior de los lóbulos temporales. No sé si lo tenían pensado así, pero me ha hecho gracia.
Saludos.

Vicente Luis Mora dijo...

Macho, qué nivel tiene este blog. Hasta acotaciones científicas de las portadas, tenemos. Gracias, Jordi. Saludos.

Carlitox dijo...

Qué envidia les tengo. Aquí no llega nada de Candaya, ni de Caballo de Troya. Llegaré tarde pero de momento iré coleccionando reseñas. Gracias por dedicarlas indirecta e inconscientemente a los que todavía no leen al mismo ritmo.

Vicente Luis Mora dijo...

Carlitox, qué te crees,¡¿que a Albuquerque llegan esos libros!? ¿Que bajo a la librería del centro comercial -aquí no hay librerías fuera de centros comerciales- y puedo elegir entre las novedades de Abada, Trotta y Pre-Textos? Una recomendación de amigo:

www.iberlibro.com
www.abebooks.com
wwww.amazon.com

Todo los libros con los que puedas soñar están ahí. Los gastos de envío, unos 3-5 euros, son inferiores a los que te costaría la gasolina o el billete de tren hasta la ciudad más próxima donde puedas encontrarlos. Ánimo, Carlitox, el mundo es tuyo. Saludos.

Jesus Andres dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sergi Bellver dijo...

Voy a publicar mi no-reseña o deriva de Órbita esta semana (iba a ser la anterior, pero el trabajo no me ha dado ni un respiro) y "puedo prometer y prometo" que lo he leído absolutamente libre de prejuicios y expectativas (no conocía de nada a Serrano Larraz). Resulta muy higiénico comprobar las diferentes lecturas de un libro en la red: Sergio del Molino, Antonio J. Rodríguez, Vicente Luis Mora...

Luego dicen por ahí los defensores de las vacas sagradas "suplementarias" que en las bitácoras no nos lo tomamos en serio. Manda webs.

pd: Carlitox, no sé dónde vives, pero además de las pistas que te da Vicente, tienes http://www.tresrosasamarillas.com, que en libros de relatos lo tiene TODO (o casi).

Carlitox dijo...

Muchas gracias a Vicente y Sergi Bellver. Yo vivo en las islas y uso a menudo esas páginas, lo que pasa es que el caso de Larraz era un poco particular porque hay poquísimos ejemplares.

El caso de Ángel Zapata era un poco más pintoresco, en Iberlibro (quizá ahora haya cambiado) miré una vez si estaba su libro y solo tenian dos en EEUU (!).

Otras veces están los libros pero algunas librerías suben los gastos de envío cuando ven que vivo en Canarias.

En cuanto acabe con la lista de libros pendientes voy a por Órbita, que me gustaron los poemas que hizo este hombre sobre varios músicos de jazz.

Saludos a todos.

Sergi Bellver dijo...

Carlitox, aunque vivas en Canarias supongo que te cobrarán un porte por envío, con lo que la mejor idea sería esperar un poco a que tengas cuatro o cinco libros en cola para hacer el pedido. Sale a cuenta.

pd: Deriva de Órbita publicada. Aunque mi nota de lectura es, digamos, un 6-4 (set ganado por la mínima), te recomiendo el libro de Miguel Serrano. A mí me gusta más cuanto más le sale la vena poética, aunque en el papel de narrador la domestica, que es lo suyo.

re-pd: Vicente, "ya lo tengo". Muchas gracias por el detalle.

Vicente Luis Mora dijo...

De nada, Sergi. Espero que te guste el alijo enviado. Saludos.

chema dijo...

Ya lo dijo Horacio Quiroga: una novela no es más que un cuento con ripios.
Es imposible escribir un libro de relatos donde todos sean joyas perfectas de la literatura.
No hay que llevar la manía de la perfección demasiado lejos.
"No se puede ser sublime sin interrupción."