domingo, 11 de mayo de 2008

Aníbal Núñez, recobrado


Aníbal Núñez, Estampas de ultramar; Diputación de Salamanca, 2007 (Edición y estudio de Fernando R. de la Flor y Germán Labrador)
Aníbal Núñez, Cartapacios [1961-1973]; Fundación Premysa, Béjar, 2007. (Selección y estudio de Fernando R. de la Flor y Germán Labrador)
Miguel Casado (ed.), Mecánica del vuelo. En torno al poeta Aníbal Núñez; Círculo de Bellas Artes, Madrid, 2008.


Cuando es inconfesable lo que los ojos narran
nada es trivial.
Aníbal Núñez

El año pasado se cumplieron veinte años de la muerte de Aníbal Núñez (Salamanca, 1944-1987), lo cual generó, por la curiosa maldición de los números redondos de la que hablaba Vila-Matas, una serie de reediciones de su obra y un congreso sobre su obra. En este caso, el motivo es lo de menos, y lo importante es que la anécdota cronológica ha permitido recuperar algunos textos (unos publicados, otros no) y, sobre todo, recuperar la figura del propio poeta, que aunque siempre ha estado en el murmullo de las conversaciones y textos importantes sobre la poesía española del XX, no ha tenido, y en buena medida sigue sin tener, la gran atención que merece.

Las causas podían ser muchas, y podríamos tirar de tópico: su situación estética al margen, su compleja personalidad, su muerte (lo suficientemente tardía, siendo temprana, para no poder sumirlo en el rentable tópico del genio desaparecido en su juventud), etc. En realidad, mi hipótesis es que la obra de Aníbal Núñez no ha sido todo lo tratada que debiera porque la mayoría de críticos y profesores universitarios no sabían como afrontarla. A casi nadie le gusta sumergirse en una obra donde el sentido está siempre en retorsión, la sintaxis en fracturamiento y el significado en fuga, donde se tiene la impresión de no encontrar nunca un apoyo firme en nada, real o simbólico (buen resumen apresurado, por cierto, de la semántica de muchos de sus poemas). Es decir: a pocos críticos y académicos españoles les gusta dedicarse precisamente a eso que se tendrían que dedicar, a verter su inteligencia lectora y erudición en aquellas obras que las necesitan, que requieren críticos exigentes. A la extricación de la mayoría de los poetas de la normalidad pueden dedicarse los niños de cinco años. Las obras como la de Núñez reclaman a gritos, precisamente, a los mismos lectores especializados que, por miedo a caer en el abismo (cuando la crítica auténtica debería vivir en ese precipicio) suelen mirar para otro lado, llegado el caso: a obras fáciles, asequibles, en las cuales el análisis, como en el de un resfriado, no tiene equivocación posible. Eso explica muchas cosas de la crítica española actual, de la enseñanza de la poesía española en universidades y de sus libros de texto; y eso explica también, por cierto, la nula estimación de esa crítica en los ambientes especializados internacionales de más rigor. Pero, en fin, seguiremos esperando anhelantes el momento en que nuestros doctores dejen los constipados de lado y se dediquen a ejercer la medicina de verdad, a la de salvar vidas (poéticas, narrativas) de verdadero valor. Sus errores, cuando los haya, serán más valiosos y pertinentes que sus antiguos y superficiales aciertos.

Señalan Fernando R. de la Flor y Esteban Pujals Gesalí que la obra de Aníbal Núñez está sustentada temáticamente (al menos, en buena parte) en un tema poco tratado en general en la poesía reciente, que es la desaparición del mundo rural y su sustitución fulminante por el urbano, que ha acaecido en apenas cien años. En efecto, la poesía española vivía a mediados y finales del XX en una curiosa dicotomía: o hacía como que todavía vivíamos en plena naturaleza (Claudio Rodríguez, Antonio Colinas, Alejandro López Andrada, Antonio Enrique, Vicente Valero –estoy exagerando, pero ustedes son inteligentes y me entienden–), con puntuales acercamientos urbanos, o defendía que nunca hubo campo y todo es entorno urbano (la mayoría de los poetas contemporáneos, entre los que me cuento). Hay poco poetas que se hayan situado en el medio. Fermín Herrero, un poeta cuya mirada a este respecto siempre me ha parecido muy sugestiva, se colocó en ese lugar entre dos aguas, escribiendo sobre o desde esa periferia exterior de las grandes ciudades, en la que los primeros huertos se juntan, mezclados sin discontinuidad, con los últimos polígonos industriales. Aníbal Núñez se coloca en otro lugar intermedio, en el proceso de extinción de aquel mundo rural para comenzar a narrar el urbano. Tiene un poema en Alzado de la ruina (Hiperión, 1983) donde leemos: “atrás quedaban / las dependencias las roderas / la belleza vacante y casi oculto / entre chumberas y naranjos / el huertecico el valle / para llorar y para retirarse / a meditar sobre los tiempos / agradecidos aunque estupefactos / ante un cadáver del que nacen trinos”. Creo que para él la naturaleza es precisamente ese “cadáver del que nacen trinos”, algo ya en franca descomposición orgánica, en fase de llegada al desperdicio (en el sentido de falta de utilidad económica), pero que aún, por su belleza intrínseca, es capaz de generar trinos (naturales y simbólicos, esto es: cantos de aves y cantos de vates).

Sobre el concepto de extinción en Núñez habla el inteligente ensayo de Antonio Méndez Rubio, una de las mentes más luminosas de nuestro tiempo, en el libro colectivo, editado por Miguel Casado, Mecánica del vuelo. En torno al poeta Aníbal Núñez, publicado por el Círculo de Bellas Artes (sello editorial que de un tiempo a esta parte está construyendo una biblioteca imprescindible). En este volumen se agrupan amigos y poetas cómplices, y también poetas más jóvenes para los que la obra de Aníbal Núñez ha sido un claro referente. Hay, por ello, gran heterogeneidad de textos, desde los más biográficos y personales, como el de José-Miguel Ullán, hasta los críticamente densos, como el del compilador Miguel Casado, que escribe con su perspicacia crítica habitual. Otras aportaciones, como la de Mariano Peyrou, parten de la obra de Núñez para hacer una sugestiva elaboración sobre uno de los temas claves de la poesía del salmantino, la dialéctica entre realidad y representación (elemento esencial, no por casualidad, de la obra de Peyrou). A juicio de Casado, los temas o hitos de la poesía de Aníbal Núñez serían: “un escenario mezclado de ruina arquitectónica y paisaje natural, el debate acerca de la realidad y su representación, la separación irreductible entre lo humano y la naturaleza, la belleza, el azar, sus vínculos con la vida personal” (p. 70). Sí, varios de ellos son temas románticos, pero teniendo en cuenta la Ilustración poética que tuvimos en España, y la ausencia casi total de Modernidad, aparte de las reelaboraciones cernudianas, lorquianas y juanramonianas de las vanguardias y el alto romanticismo europeo, pues mejor postromanticismo que nada, me temo. Pero ese es otro tema, apasionante, por cierto, al que si quieren volvemos otro día. Lo importante de este pequeño volumen es que es muy recomendable, no sólo porque la mayoría de los textos sean muy interesantes, sino porque la mayoría de los autores, como es lógico, hablan de su concepto de poesía (o de crítica) al enfrentarlo al de Núñez. Y hay poetas y críticos aquí muy importantes: además de los citados, Carlos Piera, Olvido García Valdés, Jenaro Talens, Fernando R. de la Flor, etc.

Por cierto, y ya que sale su nombre, tengo que respetar y respeto la opinión de mi estimado y admirado Fernando R. de la Flor y de Esteban Pujals, que firman el prólogo a la edición de Hiperión de la Obra poética, I (1995), para quienes la singularidad de la obra de Núñez hace imparagonable su estética con ninguna otra de su tiempo (p. 17). Pero a mí sí me parece –no te enfades, Fernando– que la obra de Núñez si tiene algunos elementos en común con la de algunos novísimos coetáneos a él. La obra temprana del salmantino en 29 poemas tiene muchas similitudes con la coetánea (1967) de Antonio Martínez Sarrión, Teatro de operaciones, y con otras del momento. Así, citas en otros idiomas, ausencia de signos de puntuación para reproducir el habla cotidiana, apelaciones a la cultura popular, poemas dedicados a las tragaperras o la basura (“Todos los desperdicios”), cierta ironía social, versos de canciones soul, son detalles que lo convierten, no en un novísimo precoz, pero sí en alguien con indudables puntos de acercamiento a ciertos novísimos (Sarrión, Panero, Vázquez Montalbán). La aparición posterior del imaginario norteamericano (Estampas de ultramar, escrito en 1974) le acercaría al Gimferrer de La muerte en Beverly Hills (1968), aunque la resolución estética, por supuesto, sea diferente. Por no hablar de que se comparte la oposición ante la estética dominante anterior, la poesía social: la ironía característica de Núñez, por ejemplo, le hace escribir un poema titulado “Irresistibles ganas de escribir un poema social”, con un contenido brutal y deliberadamente burgués, en el cual me parece ver una soterrada crítica a la doble conciencia o doble moral de alguno de los poetas sociales de mediados del XX (también denunció esa doble moral, en su momento, incluso autocríticamente, Jaime Gil de Biedma). En realidad, la clave la da Miguel Casado cuando apunta a que todo lo importante de la obra de Núñez se puede resumir en “núcleo de una reflexión acerca de la realidad y el lenguaje” (p. 71). Así es. ¿Y qué otra cosa era, en su momento, la mejor obra de los novísimos mejores? De ningún modo puede establecerse como una característica general de los novísimos, sea entendidos en su estricto sentido (los antologados por Castellet) sea en sentido amplio (los recogidos por Rosa María Pereda, más Vázquez Montalbán) que fuera la huida, el tan citado escapismo culturalista, una de las características generales del grupo. Muy al contrario, la poesía (y no digamos el talante personal y la posición política) de autores como Martínez Sarrión, Vázquez Montalbán, Talens, Azúa y alguno más demuestra justo lo contrario: la voluntad de quedarse contestando. Pero no, evidentemente, detrás de una barricada distinta de la del poema, o al menos no de forma preferencial. Estos poetas tienen muy claro lo que son –escritores– y la forma más lógica en que deben plantear su resistencia –escribiendo–. El problema es que como explicaba Juan José Lanz
[1], esta vertiente no era la que más interesaba destacar a Josep M. Castellet, quien, por ejemplo, elige de Una educación sentimental de Vázquez Montalbán los poemas menos comprometidos, colocados en la tercera parte del libro, "Ars amandi". Pero esta es otra historia, apasionante también, que también dejamos para otro día. La cuestión es que, para mí, cierta obra de ciertos novísimos, no siempre incluidos en la tan mentada antogía, es una indagación radical sobre las posibilidades del lenguaje como vehículo expresivo de la realidad, y que esa indagación, como hemos visto, es la almendra nuclear de la poesía de Aníbal Núñez.

El propio Fernando Rodríguez de la Flor, en colaboración con Germán Labrador, es parcialmente responsable de las otras dos ediciones que hoy queremos señalar, la reedición del libro de Núñez, Estampas de ultramar (Diputación de Salamanca, 2007), a los veinte años de su muerte, y la publicación de los Cartapacios [1961-1973] de Núñez (Fundación Premysa, Béjar, 2007), ejemplar como forma de “ecdótica de lo contemporáneo” (p. 13), y muy importante para rescatar el archivo no sólo de Núñez, sino también de todo un conglomerado de elementos esenciales para establecer el campo literario de los últimos años del franquismo y la entrada en la democracia. El resultado, treinta y seis poemas inéditos, pertenecientes a la etapa temprana del poeta (1961-1973), pero que en algunos casos pueden dar la medida, secundaria quizá, de papperback, como dicen los compiladores con una pequeña errata léxica, de lo que sería después la obra visible y organizada del poeta. Muchos de estos poemas jóvenes y descartados dicen más que algunas obras canonizadas enteras. Pero, sobre todo, lean la Obra poética publicada en dos tomos por Hiperión en 1995. En algunos casos, entenderán a la primera el compromiso radical, político y poético, de piezas como ésta:


EXPLICACIÓN DE LA DERROTA

Se sentó ante las líneas enemigas
en una mecedora, sorteaba
los disparos, sonriendo: la primera
bala la había alcanzado mortalmente
Se seguirá meciendo
hasta dejar sin munición a todos.


En otros a lo mejor cuesta algo más detectarlo. Dedíquenle un poco de tiempo. Al principio puede que les cueste entender del todo a Aníbal Núñez (si es que entenderle del todo es posible), pero no se preocupen: muy pronto él les entenderá a ustedes.


.

Notas
[1] J. J. Lanz, “Poesía y compromiso en la generación del 68. La renovación estética de los sesenta y el compromiso en tres poetas: Agustín Delgado, Manuel Vázquez Montalbán y José-Miguel Ullán”; en Muelas Herraiz, Martín, y Gómez Brihuega, Juan José (Coor.), Leer y entender la poesía: conciencia y compromiso poéticos; Serv. Publ. Universidad Castilla-La Mancha, Cuenca, 2002, p. 192.

19 comentarios:

Miguel Barrero dijo...

En mi época de estudiante en Salamanca los periódicos locales hablaban con bastante frecuencia de Aníbal Núñez y, la verdad, la imagen que transmitían de él (un bohemio algo trasnochado, una suerte de Buscarini contemporáneo, salvando cualquier clase de distancia) no incitaba demasiado a leer sus libros. Me acerqué a él años después, y me pareció un gran descubrimiento, aunque no haya acabado por profundizar demasiado en su obra. ¿Vale la pena la edición de Hiperión a la que haces referencia?

Vicente Luis Mora dijo...

El problema de la edición de Hiperión es que no sé si te va a ser fácil encontrarla, pero por supuesto que vale la pena. Sobre todo porque Estampa de ultramar, que es el que puedes encontrar con más facilidad, da una imagen incompleta de lo que fue como poeta. Es esencial leer Cuarzo, Clave de los tres reinos, o Definición de savia. El primero y el tercero ni siquiera se pudieron leer completos hasta la edición de Hiperión. Merece la pena, Miguel. Saludos.

Anónimo dijo...

Así de pronto, haciendo una búsqueda rápida me salen:
*

Destino de Icaro: presencia de un mito clásico en la poesía de Aníbal Núñez

María Lucía Puppo

Cuadernos de filología clásica: Estudios latinos, ISSN 1131-9062, Vol. 26, Nº 1, 2006, pags. 173-180
o Resumen
o | Texto completo
*

La lírica de Aníbal Núñez

Joaquín Herrero Alvarez

Madrid : Universidad Complutense, Servicio de Publicaciones, 2007. ISBN 84-669-2726-3
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La puerta azul: las poéticas de Aníbal Núñez

Miguel Casado

Madrid : Hiperión, 1999. ISBN 84-7517-639-9
*

De ruinas y cristales: una poética del tiempo en los textos de Aníbal Núñez

María Lucía Puppo

Revista de literatura, ISSN 0034-849X, Tomo 68, Nº 135, 2006, pags. 199-219
o Resumen
o | Texto completo
*

Paisajes

José Núñez Larraz, Aníbal Núñez

Amarú, 1992. ISBN 84-86368-67-7
*

Pequeña guía incompleta y nostálgica de Salamanca

Aníbal Núñez, José Núñez Larraz, Vicente Forcadell

Salamanca : Tesitex, 1995. ISBN 84-920313-8-7
*

Del nombre de Salamanca en poesía

Aníbal Núñez

Salamanca: revista de estudios, ISSN 0212-7105, Nº. 14, 1984, pags. 31-52
*

Poesía y recepción: El caso de Aníbal Núñez

César Nicolás

Insula: revista de letras y ciencias humanas, ISSN 0020-4536, Nº 606, 1997, pags. 9-12
*

Arrebatada palabra: La obra poética de Aníbal Núñez

Félix J. Ríos Torres

Fortunatae: Revista canaria de filología, cultura y humanidades clásicas, ISSN 1131-6810, Nº 16, 2005 (Ejemplar dedicado a: Homenaje a D. Eduardo del Estal Fuentes, profesor de la Universidad de La Laguna), pags. 249-258
*

Aníbal Núñez: el desmontaje impío de la ficción poética

Fernando R. de la Flor

Insula: revista de letras y ciencias humanas, ISSN 0020-4536, Nº 606, 1997, pags. 7-9
*

"Comenzar: las palabras deslícense": la ligüística metapoética de Aníbal Núñez

Raúl Díaz Rosales

Interlingüística, ISSN 1134-8941, Nº. 15, 1, 2004, pags. 405-416
*

Crítica civil y poesía de los 70: el caso de Aníbal Núñez

Rosamna Pardellas Vellay

Una de las dos Españas: representaciones de un conflicto identitario en la historia y en las literaturas hispánicas : estudios reunidos en homenaje a Manfred Tietz / coord. por Gero Arnscheidt, Pere Joan i Tous, 2007, ISBN 978-84-8489-292-2, pags. 191-218
*

J. Bradford DeLong (2003). Macroeconomía. Editorial McGrawHill Interamericana. Madrid

J. Aníbal Núñez Carrasco

Cuadernos de Ciencias Económicas y Empresariales, ISSN 0211-4356, Nº 44-45, 2003, pags. 119-121
*

Retórica apasionada: Aníbal Núñez traductor de Catulo

L. Puppo

Stylos, ISSN 0327-8859, Nº 13, 2004, pags. 143-146
*

La imagen como espejo de la idea: las construcciones alegóricas en la poesía de Aníbal Núñez

María Lucía Puppo

Analecta malacitana: Revista de la Sección de Filología de la Facultad de Filosofía y Letras, ISSN 0211-934X, Vol. 30, Nº 1, 2007, pags. 193-204
*

Aníbal Núñez: estética ( y ética) de la mirada

Fernando R. de la Flor

Insula: revista de letras y ciencias humanas, ISSN 0020-4536, Nº 491, 1987, pag. 15
*

Obra poética, de Anibal Núñez

Manuel Neila

Clarín: Revista de nueva literatura, ISSN 1136-1182, Año nº 1, Nº 2, 1996, pags. 75-76
*

Noticia de la hidra en la ciudad dorada

Aníbal Núñez

Homenaje a Gonzálo Torrente Ballester, 1981, pags. 279-280
*

José- Miguel Ullán, Aníbal Núñez, Leopoldo María Panero

Juan Manuel Rozas López

Historia y crítica de la literatura española / coord. por Francisco Rico Manrique, Vol. 8, Tomo 2, 1999 (Época contemporánea, 1939-1975 : primer suplemento / coord. por Santos Sanz Villanueva), ISBN 84-7423-781-5, pags. 302-310
*

El proceso de crecimiento de la economía española (I): los cambios que introduce el decreto-ley de ordenación económica de 21 de julio de 1959

J. Aníbal Núñez Carrasco, Bienvenido Ortega Aguaza

Economía española, 2002, ISBN 84-344-2193-3, pags. 55-80
*

Un sistema experto para el análisis financiero: el ANIBAL

Carmen Núñez García

Encuentro Profesores Universitarios de Contabilidad (4º. 1991 . Santander)IV Encuentro de Profesores Universitarios de Contabilidad : comunicaciones, Vol. 2, 1991, pags. 1625-1638
*

Aníbal Núñez: una epifanía

Angel Luis Prieto de Paula

Insula: revista de letras y ciencias humanas, ISSN 0020-4536, Nº 591, 1996, pags. 23-25
*

Lenguaje y meditación: Aníbal Núñez, Olvido García Valdés y Álvaro Valverde

Miguel Casado

Historia y crítica de la literatura española / coord. por Francisco Rico Manrique, Vol. 9, Tomo 2, 2000 (Los nuevos nombres : 1975-2000 : primer suplemento / coord. por Jordi Gracia), ISBN 84-8432-110-X, pags. 188-196
*

Consumo y ahorro de los hogares jóvenes. Evidencia para España.

J. Aníbal Núñez Carrasco

Cuadernos de ciencias económicas y empresariales. Papeles de trabajo, Nº. 34, 2007
o Texto completo
*

De lo inútil como opción moral: los libros póstumos de Aníbal Núñez

Miguel Casado

Insula: revista de letras y ciencias humanas, ISSN 0020-4536, Nº 553, 1993, pags. 16-17
*

Aníbal Núñez en la tradición hermética

Penélope Casado

Letras de Deusto, ISSN 0210-3516, Vol. 35, Nº 108, 2005, pags. 159-176

Vicente Luis Mora dijo...

El que más me gusta de la lista es este:

J. Bradford DeLong (2003). Macroeconomía. Editorial McGrawHill Interamericana. Madrid
J. Aníbal Núñez Carrasco
Cuadernos de Ciencias Económicas y Empresariales, ISSN 0211-4356, Nº 44-45, 2003, pags. 119-121

Supongo que apunta a la influencia de los índices interbancarios en el crecimiento de la oferta inmobiliaria, vista desde los poemas de Núñez.

Es broma.

Anónimo dijo...

(Por aquello de quedarse contestando, las relaciones no grupales pero sí temáticas y de sensibilidad)

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Artículo de Félix de Azúa en SalonKritik.

http://salonkritik.net/

Cultos hasta la náusea - FÉLIX DE AZÚA

Originamente en EL PAIS

El primero de mayo leí en la portada de El País el siguiente titular: "La cultura presencial sigue viva y no es eficaz". Intriga. Decepción. El artículo trataba sobre los horarios laborales. Podría ser un ejemplo de la extensión ilimitada que el término "cultura" ha ido adquiriendo: cultura del botox, de la homeopatía, del botellón y de la matemática cuántica. Sin embargo, también puede verse como lo contrario: un uso exacto y apropiado de la palabra ya que la cultura es hoy el único contenido de nuestras vidas, como en otro tiempo lo fue la religión.

Un incombustible de la extrema izquierda francesa, Alain Brossat, ha dedicado un libelo a lo que llama "democracia cultural". El título lo dice todo: Le grand dégoût culturel, y no es fácil de traducir: ¿El asco cultural? ¿La repugnante cultura? Ese aumentativo (grand) me parece un pleonasmo. Se trata de un belicoso escrito, en línea con los de Zizek, pero menos petardista que otras flores de mayo como ese Monstre transparent de Claire Cros cuyo subtítulo, también intraducible, dice: Pourquoi n'en avoir rien à foutre de la culture, cuyo sentido deliberadamente zafio es más o menos: Por qué hay que mandar a la cultura a tomar por culo.

De momento esta reacción contra una cultura convertida en arma de choque de la democracia correcta y correctiva, sólo afecta al continente. Los ingleses no han conocido la sacralización de la cultura ni siquiera cuando era sagrada y por lo tanto no se escandalizan ante el mecanismo que Brossat llama "democracia cultural". Para resumirlo brutalmente, el término "cultura" unido al de "democracia" designa una falsificación de la democracia misma, como lo era la "democracia orgánica" de Franco, o la "democracia popular" de los comunistas.

Lo que indigna a Brossat es la traición de los demócratas (primordialmente la izquierda francesa) que han sustituido la vieja educación ilustrada y revolucionaria (la de Condorcet) por un gigantesco aparato de ocultación, dominación y masificación. Velado en el imperativo religioso del "respeto a la cultura", en el terrorismo sobre "la muerte de la cultura", o en los negocios del "derecho a la identidad cultural", subyace una maquinaria destructora de la política real, cuya finalidad verdadera es apagar los escasos focos de insumisión que aún quedaran. La cultura es la más eficaz de las máquinas de formación de masas.

Este "asco cultural", muy distinto de aquella "asfixiante cultura" de Dubuffet, no deja de tener chocantes coincidencias con la cultura de Estado brillantemente demolida por Marc Fumaroli desde los antípodas ideológicos del ultra Brossat. La eliminación de lo político en la vidaindividual mediante una tutela estatal sobre todas las actividades del ciudadano (asimiladas como "culturales"), elimina también la génesis del diagnóstico y reúne al izquierdista utópico y al liberal radical en la misma prognosis.

Lo más remarcable del panfleto de Brossat es la contradicción que según su (creo yo) infundada esperanza afirma que tarde o temprano hará encallar la máquina del Estado. La cultura del poder propone de una parte objetos culturales como no-mercancías, como valores autónomos que no deben ser sometidos a mercantilización (la identidad cultural, el patrimonio nacional, los creadores autóctonos, etc.), pero por otra parte protege de modo incondicional (y acorde con el sistema, especialmente en los gobiernos simbólicamente socialistas) los beneficios del empresariado cultural. Este conflicto de intereses conduce a masivas subvenciones de aquellos grupos que mayor erosión mediática puedan producir en el poder, complementados con una legislación que blinda el beneficio empresarial de los "productos culturales". El último ejemplo en España es esa guerra entre dos corsarios, Multinacional y Top Manta, llamada "protección de la propiedad intelectual". Esta contradicción, sin embargo, no creo yo que pueda llegar a dañar al sistema, sino más bien todo lo contrario. Como en las "democracias islámicas", la contradicción interna alimenta la energía agresiva del poder, gustoso de jugar a dos bandas, usar dos voces y apadrinar todas las ideologías por incompatibles que sean.

Así, por ejemplo, las excepciones culturales protegidas desde la administración encuentran de inmediato la red empresarial adecuada para luchar por esa "reivindicación cultural" basada en el "derecho a la identidad", antes incluso de que exista la demanda. Detrás de cada exigencia cultural aparece como por ensalmo el grupo empresarial dispuesto a sacrificarse por la diferencia, la excepción y la identidad que debe ser creada. Dicho con mayor contundencia: es imposible, a mi modo de ver, concebir un producto cultural como no sea ya bajo la forma de una mercancía. Sin embargo, en cuanto aparece como mercancía su valor cultural desaparece y se funde en un medio en el que los valores nunca son excepcionales sino sujetos a la demanda y por tanto puramente numéricos y contables (caso de los doblajes de cine al catalán).

Por esta razón las campañas culturales de las nacionalidades que se tienen por poco reconocidas añaden siempre un componente imperialista. La "pequeña cultura" sólo es pequeña en términos mercantiles y sus empresarios quieren, como es lógico, entrar en el mercado global. Ellos lo llaman "lucha por la supervivencia cultural", pero es el beneficio económico lo que permite la supervivencia de esos empresarios. La "supervivencia" cultural está asegurada por el mero hecho de existir, es decir, de que permita a un número de ciudadanos mayor o menor (¿qué importa?), explicarse a sí mismos dentro de un marco: la ópera, la filosofía, la religión, la lengua, los coches tuneados, el rap, el fútbol, o todo junto. La ampliación de la oferta no tiene la menor relación con la supervivencia. El afán expansivo de la "cultura" es un mero efecto de mercado.

Desde la posición de Brossat, la única vida moralmente digna es aquella que osa enfrentarse con el poder y por lo tanto la que ataca políticamente la cultura entendida en el sentido expuesto, como ejército de ocupación de lo político. Sin embargo, los ejemplos de insumisión que salpimentan su ensayo son decepcionantes. Algunos por su carácter nostálgico y esteticista: "los obreros en huelga no son cultura". O por sus ramalazos idealistas: "la creación personal iluminadora no es cultura" (p.119). Es ese lastre académico lo que le conduce a proponer como territorios libres de la democracia cultural los más degradados iconos de la izquierda francesa: los chechenos, los indios de Chiapas, los palestinos (p.151).

Estas lagunas de su esperanza, digo yo, no existirían si en verdad estuvieran fuera del mercado. Como se lamentaba Maruja Torres hace pocos días, ha tenido mayor presencia mediática el "monstruo austriaco" que las madres e hijos palestinos muertos por fuego israelí en la misma fecha. Así es, pero ¿quién es el culpable? El efecto de mercado obliga incluso a los terroristas a planear sus atentados calculando con cuidado coincidir con los telediarios. Si los muertos no se mercantilizan adecuadamente corren peligro de devolución. Error ruinoso de quienes quisieron vender un atentado islámico como si fuera etarra, sin contar con los medios adecuados para respaldar la oferta del producto.

Escapar o combatir la "democracia cultural", en cuyo diagnóstico coincido con Brossat, requiere medicinas o armas más poderosas que las que propone. Por eso, de momento, creo que Zizek está más cerca de la realidad. Escribía hace poco que la única propuesta política razonable es "exigir lo imposible" (Mayo del 68 visto con ojos de hoy). Lo que no podemos saber es cuánto tardará la democracia cultural en convertir lo imposible en pura mercancía, si alguna vez le damos forma y contenido. Ni si, en el caso de que se produjera una concreción política de lo imposible, podríamos conocerlo antes de que viniera en los suplementos dominicales.

--

c.m.

Anónimo dijo...

(Una reseña de una conversación/conferencia con Zizek a un lado de la mesa)

http://salonkritik.net/06-07/2008/05/
con_enemigos_asi_slavoj_zizek.php#more

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En la bitácora de Sergi Bellver, en la entrada Posible o probable, hay un comentario de Balcius bastante jugoso a raíz de un vídeo sobre libros digitales y su difusión en un futuro próximo.


http://alasdealbatros.blogspot.com/2008/05/posible-o-probable.html

Balcius

http://encaidalibre.blogspot.com/



"(...)En cuanto a los lectores de libros como el que se ve, esa es la idea en la que se trabaja.

Parte de mi trabajo es desarrollar los materiales con los que se hará este tipo de invento. Una de las opciones es un papel revestido de nanotubos de carbono (una "nano-matt") en los que se inducen movimientos que cambian las propiedades ópticas superficales, otros sistemas son basados en MEMs, y otros en ink-jet smart materials, ... es igual, la cuestión es que ópticamente son muy similares a tinta sobre un papel, pero controlables mediante optoelectrónica.

Esto es importante: se usan superficies con capas funcionales: la electrónica, la óptica, la funcional. El consumo energético es muy bajo, porque sólo se excitan los "píxeles" que se quieren cambiar. Por otra parte, el uso de células de combustible y regeneradores de energía cinética hará casi innecesario preocuparse del nivel de carga del dispositivo.

Pero lo más importante de todo: el acto de leer será, entonces, tan emocionante como lo es ahora. Igual que sumergirse en el libro le hace a uno olvidarse de la maquetación, la calidad de la tinta, el tipo de papel, o las mejoras en la impresión desde el sistema Minerva... lo mismo pasará con estos dispositivos. Un buen libro nos hará olvidar de si estamos pasando páginas reales o sintéticas, si está descargado o está online, ... hasta nos hará olvidar del sentido de la palabra "real".

(Digo un buen libro, no Paulo Coelho, por supuesto)

Por cierto, este efecto de que el libro físicamente desaparece para aparecer únicamente la literatura, sucede sólo en libros bien editados. Se nota cuando un editor hace bien su trabajo porque no se nota la edición. Pasará lo mismo con los libros digitales. Por eso, cuanto menos efectos mejor.

Aventuro que volverán a reinar las palabras."

--
c.m.

Viktor Gómez dijo...

Muchas gracias por recuperar y hacer visible al poeta desaparecido, no por su muerte física sino por el desprecio o desatención a su obra.

Es cierto, pocos quieren acercarse al barro y embarrarse hasta perder la sensación de suelo firme.

Pero creo que entre unos y otros, en ese juego de minoría suficiente, estáis dando la oportunidad de recuperar y releer critica y renovadamente una poética que por extraña pero sólida y en su justeza bella y en su belleza turbadora podría llegar a convertirse en un Objeto de deseo. ¿Acaso no es la desaparición el objeto del siglo?(Wacjamn)

Voy a pedirle a un amigo librero "Estampas de ultramar" para devorar con vampírica pasión.

Un abrazo,

Viktor Gómez

Ernesto Garcia dijo...

Tengo en casa la edición de Hiperion de Aníbal Nuñez y me ha alegrado muchísimo este post. No sé si tiene sentido lo que voy a decir, pero obras como Cuarzo, Estampas de Ultramar, etc. creo, no sólo conectan al autor con su contemporáneos Novísimos sino que, en algún grado, podrían anticipar elementos postmodernos. Estoy pensando en la aseveración de Jamenson cuando dice en "El giro cultural" que una de las señas de identidad de la posmodernidad es la difuminación de límites entre alta cultura y cultura popular (o de masas). Ahí están en los poemas de Aníbal Nuñez las referencias clásicas (incluso traducciones recogidas en el tomo segundo de Hiperion), simbolistas (Nerval), al lado de referencias de los mass-media, televisión, comic. Además la fractura de su lenguaje, la torsión a la que somete a la palabra, podría anunciar en cierto grado una suerte de framentación o deconstrucción del texto, que lo vuelve a hermanar con promociones más recientes. En definitiva, que me parece un autor de referencia y que bienvenido sea este recordatorio.
Un abrazo Vicente.

Anónimo dijo...

De Aníbal Nuñez sólo conozco Cuarzo y algunos poemas sueltos.

Este poema es un ejemplo de lo que dice Ernesto García un poco más arriba. Se me han descalabrado los versos, pero no se pierde de todo el sentido. El efecto rítmico de aproximación/alejamiento está muy conseguido.


2.000 LIGHT YEARS FROM HOME
The Rolling Stones

Náyade imperceptible emerges poco antes/
del desayuno en sueños imposible/
de guardar en las páginas del libro/
de cabecera/
Sota de la baraja rota/
en la que mato el tiempo haciendo solitarios/
gritando soliloquios trazando planetarios/
viajes para los dos en un metro cuadrado/

Nereida suburbana flor entre los escombros/
sé de sobra el color que no tienen tus ojos/
sé de sobra el sabor que tiene la presencia/
de dos guardias civiles en cualquier estación/
y fauno ciudadano sigo y sigo tu pista/
y la pierdo en un charco de luces de... mercurio/
o en una mala esquina que da a ninguna parte/

En un astro lejano a dos mil años luz/
hay dos platos dos velas y champán para dos/

No sé cómo decírtelo dónde se meten las/
cosas que ya te iba a decir y no digo.../
...aunque de todos modos es igual:/
he olvidado el camino/
y el champán bostezando -no llegamos- explota/
y las velas ya queman el mantel y los platos/
-ya platillos volantes- cansados de esperarnos/
se han largado y han vuelto/
cada uno por su lado a su antigua alacena./

Enero, 1971

--
carlos maiques

Manolo Arana dijo...

buscando estaba yo hace un rato un poema para leer en el programa del miércoles y fíjate que me topé con don aníbal, el irónico...

qué arte



OH, NÁYADE, NEREIDA, NINFA SIRENA, TÍA

Oh, náyade, nereida, ninfa, sirena, tía
buena reproducida
todo color tamaño
casi natural muslos
apetitosos anunciando
un producto, pongamos,
anticongelante, verbi gratia
gratia plena de ganas de comerte
poseerte en pleno escaparate

lo malo es que sabemos que nuestro
atrevimiento
lo pagaría el seguro
y mucho peor saber que nuestro muerdo
no iba a encontrar una manzana viva
sino más bien sabor de cartonpiedra
y una falsa apariencia de relieve camal
en la litografía
y acabamos comprando cualquier cosa
en desagravio, buenas tardes,
por nuestros malos pensamientos.

Wilco dijo...

John Caputo e hiperrealidad

http://www.jcrt.org/archives/
01.3/index.html?page=caputo.shtml

Impresionantes poemas

Un abrazo

Anónimo dijo...

Tiene razón el autor de este blog en destacar la temática campestre en Núñez. Pero eso no es nuevo. Como apunte, sólo señalar que fue traductor de Catulo y Tibulo, y eso ya debe darnos alguna pista de por dónde van los tiros. Ahí están Horacio, claro, pero también Juan de Yepes, o un poeta renacentista español como Francisco de la Torre, también de la escuela salmantinta -y lo de escuela lo digo con toda la intención-. Por lo demás, Núñez es un ejemplo a seguir entre tanto vitalista chusco... son tan jóvenes.
Pablo

Raoul dijo...

Jugoso post -como casi todos los que escribes acerca de poesía-. Aníbal Núñez es uno de esos poetas extraviados (un poco a la Fonollosa, un poco a la Pessoa) que afortunadamente se están rescatando ahora.

Un saludo.

Raoul dijo...

Para quien preguntaba por la edición en dos tomos de Hiperión. Yo conseguí el primer tomo en Agapea.com

La introducción crítica al libro es a un mismo tiempo profunda y clarificadora.

Un saludo.

matías miguel clemente dijo...

Hay una preciosa edición de cartapacios inéditos ( hasta ésta claro está), en LF ediciones, de la luna libros. Selección y estudio a cargo de Fernando R. de la Flor y Germán Labrador, no sé si la habéis nombrado. Edición, ya digo, preciosa con documentos fotográficos curiosos.

matías miguel clemente dijo...

Se me olvidó aclarar que no sé si es la misma que reseñas de la fundación premisa. Un abrazo a tots.

Edgar Quinet dijo...

Volver al inicio, a la otra orilla, mirar el mundo por primera vez:

MAPA ANIMADO CON EJEMPLOS DE LO QUE HUBIERA SIDO

Si pura fuera la contemplación
la calle sin memoria, los quehaceres
sin referencia y ábaco
sería mirar, hacer, ser hecho, respirar luz y aire.

Ocuparían el corazón
los cúmulos, la jara.
La confusión, las venas.

Y qué gestos de árbol iba a tener la voz, la artesanía
qué fulgor de tormenta
el éxtasis de estar o de caerse qué tersura
el ser metal o pisar cieno.
Andar hubiera sido perfil de la colina
bajo la lluvia el sol:
El sol multiplicado por dos trazos de agua
los ojos los planetas habitando en el mundo…

A. Núñez

u minúscula dijo...

ay, quiero la mecánica del vuelo..

Anónimo dijo...

Hace tiempo hablaba con Miguel Casado sobre Núñez, a quien leí con interés también hace mucho (y no ha decaído, por cierto), y decía yo que en cierto modo tal vez podrían leerse sus poemas de Definición de savia (escrito en 1974) como un adelanto de lo que vino después con toda la poesía intimista, menor, etc. No sólo eso, claro, pero las tijeras, el patio, las puertas, las grúas, el tapete, etc, etc. estaban tan alejadas del rugido terminal de algunos poetas y del afectado preciosismo de los más nuevos... Miguel me dijo que no, claro, él sabe más que nadie (o casi) sobre Aníbal Núñez, no hay duda de eso, pero yo sigo teniendo esa impresión del poeta como iniciador (sin saberlo ni él ni ellos, me temo) de una corriente poética muy posterior y muy productiva (para bien y para mal). Tampoco estoy muy seguro, no crean ustedes, sólo me parece interesante tener en cuenta esa clave. Y también creo, después de todo, que tiene razón Ernesto García con esa lectura prepostmoderna que hace de Aníbal. En Estampas de Ultramar hay, en efecto, bastantes ejemplos que ilustran el aserto. Desde luego se trata de una voz singular y necesitada de lectura atenta, lo que hacen los que colaboran en esa Mecánica del vuelo, dicho sea de paso. Lo que hacía Valente, vamos. Un poeta del todo estimulante.

Bueno, ya está bien. Aquí me quedo. Suficiente para ser la primera vez que pierdo el tiempo con estas blogberías (je, je).

Vicente, qué bien estuvisteis todos en Málaga. Qué gozada de Fernández & Fernández. Inolvidable, de veras. ¿Miraste si tenías el tomazo de Kirsch?

Un abrazo
Paco Torres