sábado, 15 de mayo de 2021

La escritura a la intemperie

 

Acaba de aparecer en la Universidad de León La escritura a la intemperie, un libro que creo que os puede interesar. Es el número 1 de la colección Interlecturas, dirigida por Antonio J. Gil González y Luis Navarrete. 


De qué trata este libro:

-El libro estudia la aparición de un nuevo tipo de escritura, a veces literaria y a veces no, que supone un modelo alternativo y a veces contrario al tradicional.

-Analiza la consideración de la escritura contemporánea como hiperobjeto.

-El cuestionamiento de la institución literaria como marco de legitimación de las prácticas de escritura.

-La explicación de las 22 diferencias -que para personas no expertas no existen- entre las formas tradicionales de escritura y la redacción materializada a través del ordenador u otras herramientas digitales.

-La historia de la escritura como una progresiva amortiguación del acto de escribir, hasta su cada vez más cercana reunión con lo oral, de donde nació.

-La defensa de la escritura en redes sociales como una escritura tan literaria como cualquier otra, cuando se dan algunas condiciones, descritas en el ensayo.

-La denuncia del modelo de escritor “grave” o metasufriente, creada por la Modernidad y todavía parcialmente en vigor, aunque en lento trance de decadencia.

-El examen de las “imperficciones” (Germán Sierra) como una de las líneas creativas más difundidas, que van desde la asunción del error como parte esencial del proceso literario, hasta las estéticas del spam y el glitch.

-Los cambios que está sufriendo y que puede acusar la crítica literaria en estos tiempos y en el futuro, consecuencia de la digitalidad cada vez más presente.

El ensayo no está organizado como un parque, ni como un jardín, sino como un bosque, a través de un desorden “biológico” en el que los elementos aparecen, desaparecen a ratos y luego se reactivan, en aras de un crecimiento natural de las ideas y argumentos.

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Índice

1.      Introducción. La escritura de los millones y las literaturas al raso de los tiempos.

 

2.     Descripción del modelo en decadencia de escritor, realizada por él mismo. Introito. El escritor grave. El nuevo modelo.

 

3.     La escritura a la intemperie: la práctica expresiva de los millones. Prefacio. La escritura a la intemperie por oposición. - Tecnificación. – Imagocentrismo y scroll infinito. - Características de esta escritura: de qué hablamos cuando hablamos de intemperie. - Tipos de escritura a la intemperie. - Escrituras intemperiales fuera de la red. - Escritura en red, 1. El sujeto. 2. La consideración del texto inacabado como opción estética. 3. El abandono del concepto de canon. 4. Azar, interacción, colectividad. 5. El rol femenino. 6. Actitud ante el hecho literario. Valor de esta escritura al raso. - Tres novelas que recrean la desaparición del mercado editorial antes conocido como “sano”. - La edición a la intemperie: la autoedición. - Formas alternativas de edición digital: las revistas en línea. – Las escrituras a la intemperie como hiperobjeto.

 

4.    Imperficciones: la literatura del error. Distorsión. - Aproximación. - Sobre el error literario (metódico). - Imperficciones. - Creación en tiempo real. - El error en la literatura de la intemperie. - Conclusión.

 

5.     Literatura a la intemperie de las redes. ¿Puede haber literatura en, o de, las redes sociales? Estratos. - Implicaciones de los cambios de soporte en la idea de “texto”. - El blog como alternativa literaria y como puesta en cuestión del sistema literario. - Blog y diario. - El caso de Cristina Rivera Garza: la novela como pantalla a lo largo del camino. - Otras experiencias de escrituras laxas a la intemperie. – Poesía al raso - La polémica cuestión de si puede haber literatura Facebook o literatura Twitter: redes sociales como forma de creación. - La resistencia ante estas formas narrativas. Analogías con el arte. - Envío.

 

6.    Diferencias entre la literatura tradicional y las nuevas literaturas (literatura digital y literaturas a la intemperie). Las 22 diferencias.

 

7.     La crítica a la intemperie. La crítica bajo el cielo tormentoso. - La crítica-blog: posibilidades metodológicas para una crítica literaria y textovisual sin límites. – Pensamiento en red. - ¿Es realmente distinta la crítica en blogs? - Lectura real y lectura impresionista. - Blog como crítica + correspondencia. - Los peligros de la crítica-blog. - Ventajas de la crítica-blog. – Otras formas de intervención crítica en las redes. - El futuro. - Conclusión.

 

8.    Final: redescubriendo el fuego.

 

 

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Más datos:

Vicente Luis Mora

La escritura a la intemperie.
Metamorfosis de la experiencia literaria y la lectura
en la cultura digital

Mayo de 2021. 270 páginas. Texto e imágenes en color. P.V.P: 12 €
Colección interlecturas
15 x 21 cm. Encuadernación rústica cosida con solapas (acabado mate).

ISBN: 978-84-18490-13-2

Pedidos en librerías. Si hay problemas para obtenerlo, se puede contactar con publicaciones@unileon.es o llamarnos al 987291166.

domingo, 2 de mayo de 2021

Gertrude Stein, Ben Marcus, la dificultad relativa

 

Ben Marcus, Norteamericanas ilustres. Trad. Rubén Martín Giráldez. Madrid: Malastierras, 2021.

Gertrude Stein, Aprender a escribir. Trad. Itziar Hernández Rodilla y Paula Zumalacárregui Martínez. Pamplona: Greylock, 2021.

 


 

Hay un cuento de Jorge Luis Borges, titulado “La cámara de las estatuas”, que contiene la inquietante imagen de un libro extraordinario, un libro del que “no se pudo descifrar su enseñanza, aunque la letra era clara”. Tengo razones para creer que ese libro era de Gertrude Stein.

 

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“La lengua literaria es compleja porque intenta conseguir algo extraordinariamente difícil: fijar los aspectos elusivos de la maraña vital, representar la intensidad de la conciencia, producir esa clase de historias que cautivan y fascinan.”; Ben Marcus, en Ben Marcus y Rubén Martín Giráldez, Por qué la literatura experimental amenaza con destruir la edición, a Jonathan Franzen y la vida tal y como la conocemos, de Ben Marcus, con unos Pinitos en pedantería a cargo de Rubén Martín Giráldez. Zaragoza: Jekyll & Jill, 2018, pp. 12-13.

 

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Hay que distinguir los textos complejos de los herméticos. Los segundos son indescifrables, total o parcialmente, por voluntad del autor. La escritura asémica, por ejemplo, practicada por algunas voces experimentales, no puede ser comprendida; son otros sus propósitos, consistente quizá en la expresión gráfica pura, de corte principalmente icónico. Algunas literaturas irracionales o surrealistas proponen contenidos horros de referencia, autotélicos, insondables; tampoco buscan ser entendidos, o no por completo. El ruidismo poético tiene su propio régimen de afectos y efectos. Otros procederes —como los desplazamientos gongorinos, los planos paralelos en Mrs Dalloway de Virginia Woolf, los retruécanos de Joyce, los deslizamientos fónicos de Roussel, la imagen poética, el cut-up de Burroughs, la retardación narrativa, el flujo de John Ashbery, la parataxis extrema de The Last Novel de David Markson o las escrituras errantes estudiadas por Julio Prieto— buscan el extrañamiento, y bien que (lo) hacen.

 

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Ben Marcus y Gertrude Stein pueden proponer narrativas complejas, de lenta digestión y pensamiento, pero están lejos de ser herméticos. Sus tácticas están a medio camino de la familiaridad y del asombro. Su prosa está enrarecida, como una habitación de niebla.

 

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Algunos lectores perezosos pueden pensar que a Stein no hay quien la entienda. Que en su literatura no hay método, sino una especie de juego, una broma destinada a emitir variaciones o permutaciones del lenguaje. Como si un mono aprendiera mil palabras y las fuese tecleando en mil máquinas de escribir, alternándolas y remezclándolas hasta el paroxismo.

 

A estos lectores me gustaría hacerles tres preguntas: la primera sería si han puesto en la lectura la suficiente observación, porque no han detectado la sutileza con la que Stein va generando conexiones, ecos, ritornelos, coincidencias, recuperaciones, insistencias —como explican Benito del Pliego y Andrés Fisher, Stein crea su propio método[1]—. La segunda pregunta es: si las variaciones y repeticiones no les disgustan en la música, ¿por qué sí les molestan en la literatura? Y la tercera es todavía más radical: ¿quién les dijo a ustedes que hay que entender todo lo leído? ¿Qué miserable profesor de literatura, qué canalla les dijo tal cosa?

 

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Planteo la hipótesis, disparatada pero estadísticamente comprobable, de que César Aira ha aprendido un truco de Gertrude Stein: diseminar a lo largo de su producción experimental las reglas de lectura de la misma. Quien lea a Stein puede tener la sensación de que el azar rige su escritura, pero estoy en completo desacuerdo. Hay una mecánica en ella, hay un proceso perfectamente calculado, del que Stein va sembrando por aquí y por allá algunas semillas, para el lector atento. Por ejemplo, parte de su poética puede leerse en la página 60 de Aprender a escribir: “agregar procesando”. Y luego Stein procesa, agregando, para cumplir su propio dictum: “agregando agregando ser amplio ampliando ampliando un bulevar una calle un pueblo”. Un crecimiento recurrente, a base de fractales sintagmáticos, que van reflejando y ampliando a escala algunos motivos. Y más adelante: “Una gramática en continuidad” (p. 260).

 

Su proliferación discursiva no es tumoral, sino acuática: se desborda, se desparrama cuidadosamente, en razón de las posibilidades geográficas de inundación.

 

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“Casi todos los libros que aprecio, y absolutamente todos los que me han servido para algo, son difíciles de leer. [...] Unos me han servido aunque eran difíciles; otros porque lo eran”; Paul Valéry, Cuadernos (1894-1945); edición de Andrés Sánchez Robayna, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2007, p. 58.

 

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 Pablo Picasso, Gertrude Stein (1905-1906)

 

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Aprender a escribir no es un libro de escritura creativa, sino una lección de cómo escribir.

 

No por los resultados concretos, tan discutibles como los de cualquier otro clásico de la literatura, sino por la obsesiva y casi morbosa preocupación de la autora por la mejor manera de hacerlo.

 

No hace falta escribir como Stein, bastaría con tener su coraje.

 

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“Enemigo declarado de la ‘escritura amigable para con el público’, Marcus se coloca sin temor del lado de la dificultad: ‘senderos sintácticos completamente nuevos’, ‘una aspiración poética que tiene fe en la posibilidad de que el lenguaje cree marcos de sentido fantasmales’. Gertrude Stein, Samuel Beckett y William Gaddis se cuentan entre sus modelos precursores”; Cinthia Ozick, “Los muchachos en el callejón, lectores que desaparecen y la gemela fantasmal de la novela”, Críticos, monstruos, fanáticos y otros ensayos literarios. Buenos Aires: Mardulce, trad. Ariel Dilon, 2020, p. 26.

 

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A ver, no se equivoquen ustedes: Ben Marcus está como una regadera. Sus obras son alucinantes, porque 1, ofuscan, seducen o engañan; 2, sorprenden, asombran, deslumbran; 3, fantasean, imaginan vivamente algo; 4, padecen (y parecen) alucinaciones; 5, se confunden, desvarían (DRAE). Sus novelas sólo se parecen a un personaje de Ben Marcus, sólo lo tautológico funciona a modo de definición.

 

Voy al grano, porque son ustedes gente ocupada, o eso dicen. Los procedimientos de enrarecimiento narrativo de Marcus se basan en la inversión irracional, y son los siguientes:

—Resemantización de objetos y hechos.

—Deserotización del sexo.

—Proliferación de las connotaciones del lenguaje, hipostasiado hasta rozar el sinsentido.

—Extrañamiento semántico.

—Se familiarizan los vínculos entre extraños y se enrarecen los vínculos familiares.

—Se cosifican o reifican las personas (p. 95) y se personifican los objetos (p. 212).

—Se normativiza la ilógica, como el contrato del “voto de quietud”, y se desregulariza la lógica.

 

Es curioso que un libro sobre poder antilogomáquico del silencio, como Norteamericanas ilustres, hinche tanto la expresión y desarrolle hasta el agotamiento el lenguaje; las resemantizaciones generan códigos tan complejos y con tantas capas de significación que el aire léxico se vuelve irrespirable, de puro denso.

 

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In Gertrude Stein a deliberate prolixity of language gives to the words something of the capacity for repetition that music has.

Northrop Frye, Anatomy of Criticism (1971, p. 266)

 

How to Write fue escrita por Stein justo en el límite entre sus obras más experimentales de los años 20, muy influidas por la percepción pictórica de la época, y las obras más accesibles que vendrían después, como The Autobiography of Alice B. Toklas (1933). Aprender a escribir se parece más a las primeras. Su lector notará parecidos con fragmentos como éste de Tender Buttons: Objects, Food, Rooms (1914):

 

 


Cito de Tender Buttons: Objects, Food, Rooms. Mineola, NY: Dover Publications, 1997, p. 8.

 

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Hay capítulos de Norteamericanas ilustres, como “La cabeza de la nueva hembra”, que parecen el análisis antropológico de una tribu inexistente.

 

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“Bajo la estrategia del fantasma de la vanguardia es posible pensar a la narración, a lo narrativo, por afuera de esa fatalidad, reinventando para la lengua un estado de vacilación, de ambigüedad, en la ilusión de perforar el lenguaje, de llevarlo afuera, de sacarlo de contexto, de encoger el contexto al máximo hasta que la literatura se vuelva inmanencia: la dimensión política de la frase.”; Damián Tabarovsky, Fantasma de la vanguardia: Buenos Aires: Mardulce, 2018, p. 23.

 

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Estas obras no tienen traductores, sino héroes. Agradezco y valoro el esfuerzo de Iztiar Hernández Rodilla y Paula Zumalacárregui Martínez con la obra de Stein, cuya dificultad ellas mismas explican en un pequeño prólogo a la obra. Respecto al trabajo de Rubén Martín Giráldez sobre Marcus, no sólo nos permite acceder de lleno al mundo del novelista estadounidense; también creo que quien lea Norteamericanas ilustres tendrá más herramientas para entender la exigente obra narrativa del propio Martín Giráldez, muy valorada en esta casa.

 

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La dificultad literaria es relativa. “Gramática es lo mismo que relativo”, dice Stein (p. 258). Más que libros difíciles, hay lecturas remolonas, perezosas, “algo así como frenar la lengua mientras se habla” (Marcus, p. 103). Sacudámonos la parálisis, lancémonos al abismo. Allí, al fondo, nos aguarda la mejor versión de nosotros, la lectora o el lector que deberíamos ser.

 

 

 

 

[Relación con autores y editoriales: ninguna]

 

 



[1] B. del Pliego y A. Fisher, “Gertrude Stein: retratos, composición, repetición”, Revista Laboratorio, nº. 9, 2014, en https://laboratoriodeescrituras.udp.cl/gertrude-stein-retratos-composicion-repeticion/.